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Miércoles de rock progresivo
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Miércoles de rock progresivo

Viernes 07 de Julio, 2017

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Escrito por: Rod_for_choice

Miércoles frío en Santiago. Los parroquianos se reúnen a las afueras del templo. Es el Bar de Rene, ese que recibe con pilsen a fieles y herejes, a todos por igual. La jornada de rock progresivo viene con talento de sobra y Gusano de Troya abre una noche clave para el debut de Sinsilencio en el escenario que tantas noches les ha brindado música en vivo.

El público presente se activa y ha encendido los sentidos con los humos y vientos del rock jazz sicodélico troyano. Algunos chascones en la audiencia reconocen a viva voz que se desvirgan y comparten el debut de la banda en el altar de René, una primera vez que sus colegas de años compartirían sin nervio alguno.

Llega el turno de SinSilencio y esos chascones expectantes se aprestan a cantar a todo pulmón. Se inicia la presentación entre ojos perdidos de amigos, familiares y desconocidos que saben repletar el local. Sintiempo, abre con unos siete minutos de riffs pesados, doble pedal, acordes y voces potentes formando un coro grueso de tres voces en escena, pero que se extiende y crece en el segundo tema, ADRN. Los chascones ya están adelante y cantando fuerte. Imposible no cabecear ahora.

Al tercer tema, Moléculas, pareciera que Setian quiere un micrófono en la batería. Sólido desde el fondo, no ha errado ni el pulso ni la intensidad de sus baquetas, una máquina que funciona y sabe de sobra. Don Daniel se adhiere perfecto a él, como un átomo en clave de FA. Nivel y cohesión molecular real que sostiene y le da el carácter potente y progresivo a esta banda, sabe meterle slaps y pulls cuando se debe y dosificar con un gran manejo de sutilezas que cada composición va pidiendo.

Con esa delicadeza, caminamos lento a esa introducción armoniosa y frágil de Hospital. Invitándonos a llevar nuestro último respiro como un ser total, a renacer en la tierra y en el mar, en el espacio galáctico y reflexionando sobre todas las líricas que ya nos han interpretado, Mario, a mí parecer, toma la batuta en este manifiesto y nos recubre con el manto ampliado de los coros, acelerando el pulso de los corazones y de una canción que logró la mayor ovación de la noche. 

Momento para poner atención a lo nuevo de este cuarteto. Cósmica alianza, una que pareciera reflejarlos a ellos mismos y nos hace olvidar el tiempo e hidratarnos la garganta. Salvador le pone weno a un costado, su guitarra se encarga de llenar y punzar agudamente cada vez que lo requieren. Tienen un equilibrio que trasciende y se manifiesta de inmediato. Hay composiciones de calidad y llevan calle y fiato en cada compás. 

No hay certeza de cuánto rato llevan de show, pero viajas. Las guitarras se apañan entre sí, una gran masa de potencia vibra en el cuerpo. Viajamos, vemos, sentimos y existimos con bandas así. Con respeto y calidez, se mandan una versión de La Conquistada (Los Jaivas) que termina de volarnos la cabeza a todos los presentes. Soltamos la cámara, la música se funde con la nube que Sinsilencio conquistó y se extienden los aplausos con estas letras. ¡Aguante!

Rod_for_choice
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