Cargando
Adelaida “Paraíso” (2017)
espera un momento...

Adelaida “Paraíso” (2017)

Viernes 17 de Febrero, 2017

Este artículo ha sido visitado 245 veces, de las cuales 1 han sido hoy

Escrito por: Diego Rosas

Paraíso, así se titula el cuarto disco de Adelaida, el trío porteño que para esta vez, no revocan a los recónditos pasajes urbanos, en un disco dispuesto a capturar las emociones y retratarla para generaciones de ayer, hoy y de mañana.

Al iniciar el álbum, lo primero que más llama la atención es una guitarra violenta y escurridiza. Como primer track, Columpio es un torbellino desenfrenado que desmonta toques de noise rock. Acompañada de la consigna “Ya no soy”, se dibuja un relieve de distorsiones y explosiones, seguido de calmados lapsos que despiertan lo más melódico de su sonido. Esto se nota más en el siguiente tema, Aurora, rítmica pieza que nos inspira difuminados idilios que rozan la brisa por la costanera, “No hay direcciones”; coros que salen del telón, en unión con un excelente riff con posibles influencias de surf rock. Los pulsos se aceleran con la llegada de Los dientes, canción estruendosa, subterránea y punketa, pero de muchos detalles. Al igual que las canciones anteriores, se muestra aquel ciclo que reposas en respiros y gritos catárticos. 1999, es la canción de los paisajes, tanto retrospectiva como introspectiva, con un estilo que resalta el sonido más indie rock de la banda y el anacronismo que persiguen, con influencias de los 80 y 90, pero traídas a nuestra época de manera fresca. “Te va a hacer bien olvidarme”, un cántico personal con un sonido que te arrastra hacia la playa. Le sigue, Velocidad, que continúa la onda, y sumerge en segundos y en coordenadas de ritmo bailable. Llegando a la mitad del disco, Huracán, es un despertar y una exhalación profunda, “quiero saber si cambiarás, para bien o para mal”. Destaca su delicado cierre en notas de un piano.

Las canciones que siguen, se diluyen en una variedad de sonidos: Astronube reduce la complejidad atmosférica y equilibra la marcha. Cienfuegos, retoma las vueltas de una  turbulencia que se suspende y una suciedad que se escapa del garaje, con un toque muy grunge, tanto en las percusiones, los instrumentos de cuerda y en especial el solo de guitarra. Desde Eco, comienza el descenso, la voz de Jurel sigue expulsando emociones, que buscan detonar y apagarse al mismo tiempo. Con Marina, un arpegio oscuro nos transmite el naufragio y la ceguera. Algo de mí, perpetúa la nebulosidad y nos atrapa con ecos que parecen salidos de balnearios, reflectantes de imágenes lunares.

Acercándonos al final, llega La muerte, una bella canción con una voz femenina que bautiza la oda espectral. Una sinestesia sonora nos trae las flores del cementerio y que nos hace divagar nostálgicamente sobre “los distintos caminos de la felicidad”. Creofalso, siendo quizás una de las más pesadas y monótonas, es volver a probar motores, en un rebote y un encierro constante. Despedida en la nieve, fotografía el final de este disco. Con un dueto de ambas voces, resulta ser armónica, juguetona y extraviada a la vez, cesando efectos para dar el adiós.

Un caleidoscopio de pulsiones tiernas, agresivas, pero por sobre todo, maduras. Quizás ésa sea la manera de resumir este Paraíso; música que brota de la piel con la necesidad de apoderarse de sensaciones cromáticas. Al escucharlo más de una vez, se descubre lo que se esconde más allá de la punta de este icerbeg. Se disfrutan aún más sus gélidos y sofocantes detalles.

 

 

Adelaida – Paraíso

Paraíso, this is the title of the fourth album by Adelaida, the Valparaíso’s trio who, for this time, do not revoke the urban passages, in an album that is ready to capture the emotions and portray it for generations of yesterday, today and tomorrow.

When starting the album, the first thing that catches the attention is a violent and elusive guitar. As the first track, Columpio is an unrestrained whirlwind that disassembles touches of noise rock. Accompanied by the consignment “Ya no soy”, is drawn a relief of distortions and explosions, followed by calm lapses that awaken the most melodic of its sound. This is noted more in the following song, Aurora, rhythmic piece that inspires us blurred idylls that touch the breeze by the waterfront, “No hay direcciones”; choirs coming out of the curtain, in conjunction with an excellent riff with possible influences from the surf rock. The pulses are accelerated with the arrival of Los dientes, thundering song, underground and punketa, but with many details. Like the previous songs, it shows that cycle that you rest in breaths and cathartic screams. 1999, is the landscapes song, both retrospective and introspective, with a style that highlights the band’s more indie rock sound and the anachronism they pursue, with influences from the 80’s and 90’s, but bring our cool fashionable era. “Te va a hacer bien olvidarme”, a personal canticle with sound for the beach. It follows, Velocidad, which continues the wave, and submerges in seconds and in coordinates of danceable rhythm. Coming to the middle of the album, Huracán, is an awakening and a deep exhalation, “quiero saber si cambiarás, para bien o para mal”. It emphasizes its delicate closing in notes of a piano.

The songs that follow, are diluted in a variety of sounds: Astronube reduces the atmospheric complexity and balances the march. Cienfuegos, takes the turns of a turbulence that is suspended and a dirt that escapes the garage, with a very grunge touch, both in percussions, string instruments and especially guitar solo. From Eco, the descent begins, Jurel’s voice continues to expel emotions, which seek to detonate and extinguish at the same time. With Marina, a dark arpeggio transmits shipwreck and blindness. Algo de mí, perpetuates the nebula and trapped us with the echoes that dot the spas, reflective of lunar images.

Approaching the end, arrives La muerte, beautiful song with a female voice that baptizes the spectral ode. A sound synaesthesia brings us the flowers of the cemetery and makes us ramble nostalgically “los diferentes caminos de la felicidad”. Creofalso, being perhaps one of the heaviest and monotonous songs, is to re-test engines, in a rebound and a constant confinement. Despedida en la nieve, photograph the end of this album. With a duet of voices, it turns out to be harmonic, playful and misplaced at the same time, ceasing effects to give us the goodbye.

A kaleidoscope of impulses tender, aggressive, but mostly mature. Perhaps that is the way to summarize this Paraíso; Music that springs from the skin with the need to take on chromatic sensations. When you hear it more than once, you discover what is hidden beyond the tip of this icerbeg. They still enjoy their frigid, suffocating details even more.

Diego Rosas
Otros artículos del mismo autor