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Gangrena Surf – Quemar​-​Hundirse​-​Profanar​-​Refractar
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Gangrena Surf – Quemar​-​Hundirse​-​Profanar​-​Refractar

Miércoles 15 de Marzo, 2017

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Escrito por: Diego Rosas

  • Gangrena Surf
  • Quemar​​Hundirse​​Profanar​​Refractar (2014)
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Gangrena surf, los piratas del surf punk, demuelen amplificadores con Quemar​-​Hundirse​-​Profanar​-​Refractar, un disco intenso, que concentra minutos de un rock instrumental que combina lo tradicional y moderno del rock “n” rollo, pero de un modo aún más pesado y oscuro.

Como si la deformación hablara, El brujo, con un sonido bastante tétrico, los Gangrena hacen presentación de su punk tenebroso. Este inicio nos abre la puerta a un capítulo distorsionado y frenético. Puedes sentir el aire cavernesco y ritualístico y escuchar los leves respiros de los demonios musicales que toman forma. Su predecesora, Del tercer mundo al tercer universo, persevera lo oscuro, partiendo con el riff que asemeja a una alarma y que luego proyecta el horror fílmico. Con rapidez, te acelera hacia un túnel donde en un vórtice de sombras, se escuchan también los quiebres del surf. Esta celda musical se eleva con Pesadillas eróticas, canción que modifica un poco la estructura haciendo giros y reproduciendo lo virulento. Le sigue El bacilo, con un toque óseo, pantanoso, ciego y nocturno. El ruido adquiere fuerza como un recurso recurrente. La rutina de la diversión, es una de las piezas más violentas y ligeramente burlescas con sus extrañas interferencias del final.  Anticristo, vuelve más extremo e invoca fuerza. Con la intromisión de un diálogo ininteligible, se puede atestiguar confusas risas y algunos otros sonidos escalofriantes. He aquí en la cima de lo maniaco. Lo siguientes temas, como Pornocratofagia, enlentece la marcha hacia en una marea negra que arrastra, en un cuadro de amnesia. Continúan las voces en relación a lo que parece ser un fusilamiento, para darle más crudeza. Quemar-hundirse-profanar-refractar, como así lo indica el disco, parece subdividirse en cuatro partes, que configurar un mortuorio proceso químico. Rey de ratas, es una de las más inquietantes, al dejarnos entrever el sonido de roedores y fenilos. Es llevarte hacia la alcantarilla y la resurrección de las fobias. Profesía autocumplida, con un toque más agudo, esculpe miedo de callejón, mientras que Poseídos por el surf, nos escupe vértebras a la orilla del mar. Es la ironía de un surf rock y su rostro feliz en la playa, conservando el ritmo bailable que pudiese tener. Los últimos temas, como Nirvana (no la banda), vuelven a los mareos y a la frecuencia saturada. Videodromo es el cierre. El punto más alto y una síntesis de todo lo anterior. Instrumentales con unas baterías bien tarreras, guitarras de enjambres, un bajo estremecedor y pausas indebidas. Esta canción contiene un silencio prolongado, que después cesa para volver a lo letal, al queme de la cinta de un casete infernal.

El álbum es fiel a una línea. Es mayormente disfrutable para quienes son capaces de distinguir las capas de lo que a simple oído, pudiendo llegar a parecer hasta monótona, pero con una constante de oscura agitación que se valora bastante. De vuelta a lo más under, con gusto a petrificación y con complicidad de sus breves tracks, te llegas a imaginar a la banda tocando en vivo sus canciones. Sirve de acompañamiento para una narrativa de horror o para armar un buen mosh.

 

 

Gangrena Surf – Quemar​-​Hundirse​-​Profanar​-​Refractar

Gangrena Surf, pirates of surf punk, demolish amplifiers with Quemar-Hundirse-Profanar-Refractar, an intense disc that concentrates minutes of an instrumental rock that combines the traditional and modern rock ‘n’ roll, but even more so heavy and dark.

As if the deformation spokes, El brujo, with a rather somber sound, the gangrenas make presentation of his dark punk. This beginning opens the door to a distorted and frantic chapter. You can feel the cavernous and ritualistic air and listen to the slight breaths of the musical demons that take shape. Its predecessor, Del tercer mundo al tercer universo, perseveres in the dark, starting with the riff that resembles an alarm and then projects the horror film. Quickly, it accelerates you to a tunnel where in a vortex of shadows, you can also hear the surf breaks. This musical jail rises with Pesadillas eróticas, a song that modifies the structure a bit by making turns and reproducing the virulent. El bacilo follows, with a bony touch, marshy, blind and nocturnal. Noise takes on strength as a recurring resource. La rutina de la diversion, is one of the most violent and slightly burlesque pieces with their strange interferences of the end. Anticristo, he returns more extreme and invokes strength. With the intrusion of an unintelligible dialogue, one can witness confused laughter and some other chilling sounds. Here at the top of the maniac. The following subjects, like Pornocratofagia, slow the march towards a black tide that drags, in a picture of amnesia. The voices continue in relation to what seems to be a shooting, to give it more crudeness. Quemar-Hundirse-Profanar-Refractar, as the disc indicates, seems to be subdivided into four parts, which set up a mortuary chemical process. Rey de ratas, is one of the most disturbing, letting us glimpse the sound of rodents and felines. It is to take you to the sewer and the resurrection of phobias. Profesía autocumplida, with a more acute touch, sculpts fear of alley, while Poseídos por el surf, spits us vertebrae to the seashore. It is the irony of a surf rock and his happy face on the beach, retaining the dancing rhythm he could have. The last songs, such as Nirvana (no la banda), return to dizziness and to saturated frequency. Videodromo is the closing. The highest point and a synthesis of all the above. Instrumental with well-drilled drums, swarm guitars, a shuddering bass and undue pauses. This song contains a prolonged silence, which then ceases to return to the lethal, to the burning of the tape of an infernal cassette.

The album is true to a line. It is mostly enjoyable for those who are able to distinguish the layers of what to simple ear, and may seem to be monotonous, but with a constant of dark agitation that is valued enough. Back to the under, with petrification and with complicity of their short tracks, you can imagine the band playing live their songs. It serves as an accompaniment to a horror story or to put together a good mosh.

Diego Rosas
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