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Inarbolece — Inarbolece (2016)
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Inarbolece — Inarbolece (2016)

Jueves 16 de Marzo, 2017

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Escrito por: Diego Rosas

Un trío proveniente de Carampangue, estrena su primer disco homónimo Inarbolece; una interesante propuesta que venía cosechando la atención de muchos oyentes penquistas desde hace un tiempo. Siendo definidos como rock impresionista, este conjunto se dispone a revelarnos en su música, el crecimiento de algunos conceptos terrenales y melodramáticos. A continuación, trataremos de descifrarlos.

Hermafrodita es un poderoso despliegue, un nacimiento desde los recovecos abismantes y una introducción trágica desde unos vegetativos labios. Le sigue De cian intraterrestre, una canción potente, que emerge desde lo profundo para estallar con voces desgarradoras “Ven a romper”“Se retuerce, se deforma”. Comienza a entretejerse la impronta de la banda, con letras que traen una húmeda y visceral poesía. Calostro nos mece la cuna, siendo una canción que acumula mucho dolor en un artesano lamento, “No estoy bien… no estoy bien”. Un protagonista nos reclama su derecho a sufrir. Continúa Desmadeja, aquel tema que nos empuja hacia el panal para seguir descubriendo nuevos sabores y texturas. Esta canción una seguidilla de erupciones y pausas, que se contornea por trepidantes instrumentos. Conlleva un inquietante desenlace de respiros ahogados. El siguiente tema, Inuterable (con Cantáreman), es el parto de los susurros. Las notas de una guitarra calma en consonancia de un uterino y suave sollozo. Con cierto aire barroco, destaca el silbido solitario que le proporciona, en un aire ausente y resignado. Más adelante, los temas corpóreos prosiguen. Con De latir latió, el sonido más indie rock comienza a notarse, con pequeños toques progresivos que se traducen en lo inesperado. Algo similar sucede con Abejas de mi sangre, las heridas se expresan con devoción y ya se deshilvana más el novillo y encontramos toques de math rock, el post-hardcore e incluso el emo. En las próximas canciones, Carruselito, destaca por sus percusiones concomitantes y la sensación de ensueño moribundo, mientras que Cian, es un dulce y trenzado intermedio que reconceptualiza el recorrido. La voz apagada vuelve para hacer rosario de sus ideas. Avanzado hacia el fin, temas como As de trébol, son choques que derivan en la rapidez y en la saturación. Un bajo que tiembla con sus líneas, al compás de las melodías de verdugos y negaciones sucesivas como “No soy real”. Finalmente, Viceversa viceversa, es el eterno retorno. El salmo decisivo y el rezo final. Con un coro cíclico, triste y melancólico, nos preparan para llegar al éxtasis quejumbroso.

En un intento por desencriptar este álbum, nos encontramos frente a una compleja opera prima. Si pudiese definirlo, sería como una ecografía de la conflictiva fertilidad y un lacerante regreso a las raíces. Se aprecia mucho la voz principal, quien en una combinación de tonos tímidos, avergonzados y pasivos-agresivos, nos transmite esta ilusión llamada Inarbolece.

 

Inarbolece — Inarbolece (2016)

A trio coming from Carampangue, releases his first disc homonymous Inarbolece; An interesting proposal that had been garnering the attention of many Penquist listeners for some time. Being defined as Impressionist rock, this group is prepared to reveal to us in its music, the growth of some terrestrial and melodramatic concepts. Then we will try to decipher them.

Hermafrodita is a powerful unfolding, a birth from the abysmal recesses and a tragic introduction from a vegetative lips. Following him De cian intraterrestre, a powerful song that emerges from the deep to explode with heartbreaking voices “Ven a romper”“Se retuerce, se deforma.” It begins to weave the imprint of the band, with lyrics that bring a wet and visceral poetry. Calostro rocks the cradle, being a song that accumulates much pain in a craftsman lament, “No estoy bien… no estoy bien”. A protagonist claims his right to suffer. Continue Desmadeja, that theme that pushes us towards the honeycomb to continue discovering new flavors and textures. This song a rush of eruptions and pauses, which is contoured by fast instruments. It entails a disturbing denouement of drowned breaths. The next topic, Inuterable (con Canterman), is the birth of whispers. The notes of a calmly guitar, consonant of a uterine and soft sob. With a certain baroque air, the solitary whistle that gives it stands out, in an absent and resigned air. Later, corporeal themes continue. With De latir latió, the most indie rock sound begins to be noticed, with small progressive touches that translate to the unexpected. Something similar happens with Abejas de mi sangre, the wounds are expressed with devotion and already the threshing is over and we find touches of math rock, post-hardcore and even emo. In the next songs, Carruselito, stands out for its concomitant percussions and the sensation of dying dream, while Cian, is a sweet and braided intermediate that reconceptualizes the route. The muted voice returns to make rosary of his ideas. Advanced towards the end, subjects like As de trébol, are clashes that derive in the speed and in the saturation. A bass that trembles with its lines, to the compass of the tunes of executioners and successive negations like “No soy real”. Finally, Viceversa viceversa, is the eternal return. The decisive psalm and the final prayer. With a cyclical, sad and melancholic choir, they prepare us to reach the whining ecstasy.

In an attempt to decrypt this album, we face a complex debut. If I could define it, it would be like an echography of conflictive fertility and a lacerating return to the roots. The main voice is greatly appreciated, who in a combination of timid, embarrassed and passive-aggressive tones, transmits this illusion called Inarbolece.

Diego Rosas
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