Weiza – Haga sus reservas

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Banda: Weiza

Disco: Haga sus reservas

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Hay muchos grupos que han perdido el romanticismo a la hora de mostrar sus creaciones, pero “Weiza” no podría sentirse aludido con esta crítica. Muy por el contrario, ellos se tomaron la molestia de diseñar completamente el formato en que mostrarían sus letras. “Haga sus reservas”, es un disco extenso que en poco más de una hora relata y critica de manera entretenida historias cotidianas con las que cualquiera podría identificarse rápidamente.

“El valor de la vida” tiene una rima ácida y veloz que podría encasillar a la banda inmediatamente en un grupo hip-hopero del 2010, pese a que las guitarras no lo permiten. “Vendemecum” nos viene a explicar la patética dependencia que tiene el hombre del siglo XXI ,por los fármacos, el  ritmo acelerado de la música se encarga de darle dinamismo al relato.

Le siguen “Calla el silencio” y “Donde estas escondida”. Ambas, difieren bastante entre sí, la primera es una típica canción popera, pero con un contenido un tanto mejor construido que el típico que se hace a la rápida. La segunda, rebosante de chilenidad, habla de las maravillas de nuestro país.

Al observar las ilustraciones de “No se irán” y “Mi Hogar” (oyendo la música, además), obra de José Luis Prieto, se agradece el trabajo minucioso. Lo extraño es que ya vamos en el sexto track y todavía no podemos decir exactamente qué estilo tiene la banda.

Para el impaciente, ahora el disco se torna fácil de leer y, probablemente, no seguiría escuchándolo. “Ya bailamos sus canciones”, “Buscador de pecados” y “El día”, sin embargo, podrían ser las canciones más entretenidas para el público light. Una crítica al reggaetón, un coro pegote y la canción romanticona, aunque “moderna”.

Van dos tercios del disco y luego de escuchar “Milonga de un viajero” comienzan las primeras conclusiones. Hay un intento de originalidad en la música, pero la voz impulsa a la agrupación hacia el pop y al rock oreja, “Zapping” lo confirma. “Miradas de vanidad”, integra por primera vez un poco de agresividad en la intención de los riffs.

A pesar de que en “Una Limosna y a la Cama” confunden un verbo con una preposición, se nota que hay dedicación al elaborar las letras del disco, planteando críticas nuevas y concretas a nuestra idiosincrasia y se premia el mezclar, de manera correcta, sonidos agradables (aunque conocidos) que logran gustarle al público de manera transversal e integradora. Por cierto, muy buena labor al cierre con el didje de Sebastián en “Buenas Noches”.