Keith Moon, resplandeciente lunático
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Keith Moon, resplandeciente lunático

Keith Moon, resplandeciente lunático

martes 20 de septiembre, 2022

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Escrito por: Sonidos Ocultos

El mítico baterista de The Who, que convirtió su vida en una jarana sin control, marcó pautas con un estilo único de interpretación. Dueño de una personalidad hipnótica, Moon sólo quería tocar, nunca le importó mucho lo demás.

Dicen que Keith John Moon estaba lacónico, un tanto confundido e, incluso, ido a ratos. Las preguntas del entrevistador las comprendía, pero respondía de manera pausada, con la vista perdida y sin esa chispa que habitualmente lo caracterizaba. A su lado, su compañero Pete Townshend, el eterno guitarrista de The Who, trataba de mantenerlo a flote, lanzándole salvavidas. Pero nada, Keith Moon ya estaba en otra dimensión, más fuera que dentro de este mundo. Era agosto de 1978 y Moon tomaba Heminevrin, poderoso fármaco para controlar la abstinencia al alcohol que padecía. Lo que para su entorno, y el médico que le recetó el medicamento (sin conocer el historial del baterista), parecía la solución para intentar rescatar a Moon, finalmente fue la perdición. Aquella vez, fue la última en que Keith Moon fue entrevistado en televisión. Murió el 7 de septiembre de 1978 por sobredosis de Heminevrin: había tomado más de 30, cuando con 6 es suficiente para morir.

Así partió uno de los mejores exponentes con las baquetas que haya tenido la música. Apenas 32 años vivió Moon. 32 años llenos de excesos, farras, desenfreno, fiesta, mucha fiesta…mucho descontrol para tan poco tiempo. “Keith consumía de todo… mandrax para irse a dormir, tranquilizantes de elefante. Tomaba lo que le dieran”, dijo en alguna oportunidad John Entwistle, bajista de The Who y el mejor amigo de Moon dentro de la banda. Fue él quien lo acompañó en varias de sus excentricidades, observando y participando como un leal secuaz silencioso. Observó como Moon, por ejemplo, ponía bombas o dinamita en los inodoros de los hoteles, o lanzaba televisiones por las ventanas de los mismos hoteles (considere cómo eran los televisores de esa época e imagine el lanzamiento de uno desde una ventana y, además, su caída, sobre qué, quién…comparado con lanzar los televisores planos de ahora “¿Cuál es la gracia?”, se habría preguntado Moon, aunque de seguro los habría lanzado).

Durante su vida, Keith Moon se hizo conocido por un estilo de vida lleno de locuras que caracterizaron sus parrandas en medio de las giras con The Who. A tal punto llegó esa fama de destructor y desordenado que, a modo de broma, grabó en el año 1977, junto al actor Steve Martin, la destrucción de una habitación de hotel. Eso en broma. En la realidad, en cambio, las destrucciones realizadas por Moon lo llevaron a que la cadena de hoteles Holiday Inn lo vetara “de por vida”, aunque en la práctica eso no ocurrió. Lo concreto es que sus locuras si tapizaron al grupo de deudas y prohibiciones de alojamientos porque, claro está, nadie quería recibir a un energúmeno que gozaba destruyendo el inmobiliario de turno. Gloriosa es esa anécdota que inunda las notas de Keith Moon en internet. Él, ya sentado en la limusina andando, ordenó detenerse porque se le “había olvidado algo importante”. El cuento es que ese “algo importante” era lanzar la televisión por la ventana. El buen Keith subió, la arrojó y volvió a la limusina, inmutable, agregando escuetamente: “casi se me olvida”.

Bajo la tutela de Krupa

Keith John Moon nació el 23 de agosto de 1946 y no de 1947, como reseñan algunos textos. Hiperactivo de niño y catalogado de “idiota” por ciertos profesores, Moon comenzó a tocar batería a los 12 años. Sus principales influencias fueron el jazz y la música surf, estilo que dominaban los Beach Boys. Gene Krupa, uno de los bateristas más excepcionales que ha existido, fue uno de los inspiradores de Moon, en especial en la excentricidad sobre el escenario.

A Moon también le gustaba cantar, pero siempre las baquetas fueron las que manejaron los ritmos de su vida. El comienzo de todo radica en una historia que el mismo Moon relató a Chris Charlesworth en una entrevista concedida en abril de 1972 y que fue publicada en el medio musical Melody Maker. “Estábamos trabajando en un circuito (con el grupo Escorts), que solía trabajar un grupo llamado Detours, y la gente solía acercarse a nosotros y decir: “No eres tan bueno como los Detours. Son una banda sensacional”. Después de un par de meses de esto, estaba harto de que la gente dijera esto y decidí echarles un vistazo. Había oído el rumor de que su baterista también se marchaba, así que bajé a un pub cerca de mí, el Oldfield Hotel, para verlos. Eran escandalosos. Todos los grupos en ese momento eran inteligentes, pero en el escenario los Detours tenían cosas de cuero, que eran terribles. Pete parecía muy hosco. Daban un poco de miedo y yo les tenía miedo. Le pedí al gerente del club que me los presentara. Estaba parado allí y tomé unas copas, así que pensé en tocar. Me arrastré por un costado y le pregunté a Dave, el baterista, si podía hacer un par de números. Él dijo que sí (…) me puse a tocar la batería y debo haber sido escandaloso. Tenía el pelo teñido de jengibre, traje de cordón de jengibre. Hice un par de números y rompí el pedal del bombo, siendo bastante pesado. Me invitaron a tomar algo, pero no dijeron mucho. No me pidieron que me uniera al grupo, pero dijeron que estaban ensayando en algún club de las Indias Occidentales. Nadie dijo que me había unido al grupo, pero seguí adelante (…)”. Detours era, en realidad, The Who.

La combinación fue una bomba (concepto cercano a Moon durante su vida, en las diversas acepciones de la palabra). “Todo mi estilo de tocar la batería cambió cuando me uní a la banda. Antes, solo había estado copiando directamente de los discos, pero con The Who tuve que desarrollar un estilo propio. Tomé [la idea] de Gene Krupa con todos los trucos y pensé que era genial. Los palitos se me escapaban de las manos porque sudaba como un cerdo. Simplemente se deslizarían hacia afuera. Todas estas cosas tenían un efecto en la audiencia”, afirmó Moon en 1972.

Junto a The Who, Moon grabó y participó en todos los álbumes entre “My Generation” (1965) y “Who Are You” de 1978. El último trabajo en que Moon participó fue el documental “The Kids Are Allright” de 1979 y que fue lanzado una semana después de su muerte. Pese a eso, el material nunca fue editado de nuevo y se mantuvo tal como estaba hasta antes de su deceso.

Durante ese camino, el disco “Tommy” de 1969 marcó un hito para el grupo y también para Moon, cuyo desempeño en las baquetas fue unánimemente aplaudido por la crítica. Al mismo tiempo, fue un punto de inflexión para The Who desde el punto de vista de la creatividad. Superarlo sería muy difícil y se convirtió en un desafío ara sus integrantes. “El punto de inflexión en los Estados Unidos fue Tommy en todos los aspectos: en cuanto a dinero, audiencia y respeto. Eso solucionó muchos problemas con la compañía discográfica porque entonces nos respetaban (…) todos tuvimos una reunión donde estábamos ensayando y decidimos que necesitábamos material nuevo para reemplazar a “Tommy”. Todos nos fuimos a casa y revisamos viejos discos de los que podíamos hacer una versión. Algunas que se nos ocurrieron no eran buenas y otras eran geniales, como «Summertime Blues»”, afirmó Moon en la misma conversación de 1972.

Caminando hacia el abismo

Esta fama creciente, sumado al estilo de vida excéntrico de Moon, fue deteriorando su desempeño y estado físico. La fama de decadente alcanzada por Moon ya era archiconocida por todos. “La percepción general de Keith Moon como baterista es que era caótico, descuidado, pero era todo lo contrario”, dijo Roger Daltrey, vocalista de The Who, a Pablo Sexton en el año 2016. “Es solo que sus algoritmos (se rió mientras decía la palabra) eran un poco diferentes, eso era todo”, sentenció. Ese estilo ganó fanáticos y lo elevó a las ligas mayores. Uno de sus seguidores fue John Bonham, baterista de Led Zeppelin. “Siempre observaba a Moon tan de cerca y tan a menudo como podía. “Bonzo” estuvo presente en toda la sesión de grabación de “Won’t Get Fooled Again”. Pete Townshend luego reveló que los bateristas de jazz de primera línea como Buddy Rich y Tony Williams también eran fanáticos” (Discover Music, agosto 2021).

La libertad en la interpretación, y de su espíritu, fue un rasgo clave que caracterizó la carrera de Moon. La decisión y naturalidad con la que hizo las cosas, dan prueba de ese ánimo. Y aquí se puede regresar a la destrucción de hoteles. Ante la pregunta de Chris Charlesworth sobre si era cierto que hacía estallar puertas de hoteles, Moon explicó: “Sí. Fuimos a un hotel y en realidad cerraron las puertas con las maletas adentro mientras estábamos fuera. Exigieron dinero en efectivo por adelantado. No nos habían hablado de esto antes. Simplemente los sellaron. Eso no está bien, así que volé la puerta de las bisagras y tomé mi equipaje. Algunos hoteles todavía nos recuerdan, pero ahora hemos descubierto los buenos”.

A Moon le gustaba socializar y estar de gira, para así evitar cualquier momento de “aburrimiento”. El estar girando le impedía caer en decadencia, por el mismo hecho de mantenerse activo entre show y show. Sin embargo, este frenesí lo llevó, al mismo tiempo, hacia la destrucción. Las ganas de salir en busca de jarana produjeron daños irreparables en su organismo, cambios de las cuales él se dio cuenta. “Estaba profundamente consternado por lo mucho que había cambiado físicamente en tan solo 15 años, de un joven apuesto a un vivo retrato de Robert Newton (actor británico de la década del 40)”, confesó en alguna oportunidad Daltrey, tras observar la reacción de Moon mientras veían el documental “The Kids Are Allright”, hecho que sucedió una semana antes de que Moon muriera.

Sus compañeros también se dieron cuenta, sin mucha dificultad, que Moon estaba en franca caída por un precipicio, cual coyote cayendo al vacío después de fracasar en su objetivo de cazar al correcaminos. “Probé de todo. Traté de darle dinero, traté de privarlo de dinero. Intenté enviarlo a rehabilitación. Traté de enviarlo a un gurú bicho raro, médicos vudú”, reconoció Townshend a la revista People en mayo de 2022. “Estaba obsesionado con tratar de mantener vivo a Keith. Estaba bastante claro que estaba en una pendiente descendente, y había muy poco que yo pudiera hacer. Era un personaje muy complicado”, afirmó al citado medio.

No sólo sus compañeros de banda tenían esa impresión. Charlie Watts, baterista de The Rolling Stones conoció a Moon y entregó sus impresiones. “Keith Moon, había un personaje. Lo amé. Sólo hay uno de él. Lo extraño mucho. Era un tipo muy encantador, un tipo encantador, de verdad, pero bastante…uff…pero podría ser un tipo difícil, de verdad. En realidad, no había sólo uno de él. Era más como tres personas en una. Solía vivir aquí en Los Ángeles por un tiempo, en algunos de sus días más locos. Dios, recuerdo haber estado aquí una vez con él cuando trató de excitarme con las hormigas de chocolate; andaba con latas de hormigas de chocolate. Eso es lo que quiero decir. No era un tipo normal, en ese sentido, pero era, en el fondo, un buen tipo. Siempre me llevé bien con él”, manifestó el músico a la revista Rolling Stone el año 2013.

A pesar de las preocupaciones de su círculo, especialmente de Townshend, el camino de Keith Moon ya estaba trazado y no había vuelta atrás. Es cierto, el mundo lee y se queda con sus innumerables chifladuras, su carisma y su estilo, quizás único, de tocar, pero lo realmente esencial es que Moon no tenía grandes pretensiones más que tocar. “No tengo aspiraciones reales de ser un gran baterista. No quiero canalizar toda mi energía en tocar la batería o ser un Buddy Rich. Solo quiero tocar la batería para The Who, y eso es todo”, afirmó tajante en 1972.

Con tocar batería le bastaba y sobraba. Lo demás…se podía “ir a la mierda”.

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