Sonidos Ocultos

Tributo a Jorge Farías – Yo volveré a triunfar – Universidad de Valparaíso (2013)

Los golpes de la vida

La vida te enseña a golpes. La vida se vuelve en tu contra muchas veces y se convierte en tu peor enemiga, traicionera y llena de problemas que se convierten en la carga que debes llevar sobre tu espalda hasta el día de tu muerte. La vida te lleva por diversos caminos, caminos correctos, caminos incorrectos, de esos en los que te encuentras en un bar, tomando bigotea’o con gente de tu misma especie, con tu mismo olor a trago y transpiración. La vida te enseña que la música es un buen canalizador de lo que vas acumulando, donde puedes volcar en letras y acordes toda la rabia, tristeza, alegrías y recuerdos.

Es en este contexto donde Jorge Farías, un viejo cantor del puerto, entra de lleno. Su vida y sus canciones van de la mano. La pobreza y el desamor son temas recurrentes en cada una de sus letras, si hasta “La Joya del Pacífico” (canción creada por Farías, pero inmortalizada por Lucho Barrios) tiene dejos de tristeza, a pesar, de tratarse de, prácticamente, un himno eterno de Valparaíso. Es tanto el mito y las historias que rodean a este personaje fallecido el 2007, que se convocó a un grupo de músicos de la V región para este tributo bien merecido.

Hay versiones notables dentro de este álbum, tales como “El Bazar de los juguetes” de los clásicos Ocho bolas, que con clave más rockera que punketa, se imponen con una ejecución sólida de la canción. Otro tema que destaca es la versión de “Dime la verdad” de Matambre, con un final con ciertas dosis sicodélicas que deja pegado por un buen rato. Una de las canciones que también llama la atención es la interpretada por el Macha y el Bloque Depresivo. “El Gran Tirano” es una de esos temas que te identifican y la versión calza perfecto con el contexto del disco, pues la letra pregona el sufrimiento de un hombre desdichado que debe aguantar a una mujer victimizada, pero que finalmente, la mala de la película.

Es parte de todo el disco ese resquemor hacía esa musa esquiva, esa mujer que te encanta y te deja. Sin embargo, sacamos en limpio que si no hubiera este tipo de dama y esas historias, jamás, ninguna de estas canciones existiría y la banda sonora de tantos desamores borrachos estaría en silencio, sin música, sólo amargura.

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