Weather Systems – ‘Ocean Without a Shore’ (2024)
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Escrito por: Equipo SO

Por Claudio Miranda.

«Este álbum es un viaje. Son canciones muy personales, intensas y emocionales. Para mí, es algo espiritual, ya que la música proviene de un lugar más elevado. Espero que logre tocarte». Bastan las palabras de Daniel Cavanagh para hacernos una idea de lo que ofrece Weather Systems en su estreno en grande. Y es que Ocean Without a Shore ofrece de entrada, precisamente, un viaje a través del ADN sonoro y artístico que Daniel desarrolló junto a su hermano Vincent como núcleo de Anathema durante poco más de dos décadas.

Imposible no maravillarse ante la trayectoria de Daniel, y no solamente por la huella grabada a fuego al frente de su banda madre. Hay una carrera cuya progresión natural rompió con todos los esquemas pre-establecidos. La fusión de elementos del doom metal y el rock progresivo impregnados de halo gótico, resultaron en un estilo que apunta a la honestidad y la fragilidad como huellas de fuerza. Todo esto en una época en que la distorsión y la brutalidad conformaban el paisaje sonoro de los ’90s. De ahí que tanto la trilogía compuesta por Eternity, Alternative 4 y el definitivo Judgement, como su catálogo renovado en los 2000, tengan como punto de unión un factor emocional que aún trasciende épocas y tendencias.

Es probable que los más críticos vean con resquemor la propuesta de Weather Systems -nombre derivado de la placa del mismo título por Anathema (2012)– por beber casi directamente desde la vertiente que la legendaria agrupación inglesa consolidó durante la década anterior. Los casi 10 minutos de «Synaesthesia» revelan que a Daniel poco y nada le importa cuando la firma distintiva y la mochila traducida en una discografía extraordinaria corroboran algo que hoy no necesita ser probado. Un arranque que nos presenta a Weather Systems como la progresión de un estilo que una banda que se mantiene aún activa, incluso tras su desaparición en 2020. Sumando el carácter emocional que empapa el redondo durante sus 55 minutos de duración, queda la impresión de una prolongación genuina. dotada siempre de una enormidad que distinguió a los Cavanagh de sus pares más ‘metaleros’ durante los irrepetibles ’90s. En dicho plan es que «Do Angels Sing Like Rain?» lleva su brisa de melancolía hacia lugares tan reconocibles como certeros en el propósito de una agrupación que no obedece a nada que no sea su impulso de expresión.

Si bien asumimos que Weather Systems responde al ideal continuista que Daniel porta con la convicción propia de un artista de raza pura, «Untouchable Part 3» nos deja con sensaciones encontradas. Las secuelas anteriores, precisamente las que abren Weather Systems -el álbum- están dotadas de una jerarquía de la cual adolece su tercera parte, No es un tema de calidad, sino de naturaleza. Y en el contexto de Weather Systems, la banda, da la impresión de que el enlace con el pasado es, a ratos, más forzoso que natural. Más aún considerando los casi 13 años que separan a las dos primeras partes de una tercera que cumple pero no descuella.

El efecto de repetición que «Ghost in the Machine» proyecta en su andar, puede beber tanto de los primeros trabajos de Porcupine Tree como del estilo que Daniel Cavanaghj ha pulido como marca registrada en su escritura. Y por muy raro que se pueda leer o sonar, Cavanagh es un escritor que destaca por transformar la reiteración en un manantial de posibilidades infinitas. El mérito va también para el destacado productor y músico portugués Daniel Cardoso, quien desde la batería responde a las ideas de Daniel como un descubridor de rutas impensadas dentro de un mismo propósito explorador.

Tal como le gusta a Daniel, las secuelas tienen su papel protagónico en el esquema de Weather Systems. «Are You There?», incluida en A Natural Disaster (2003), acá tiene su segunda parte, con matices diferenciadores sin transar la cohesión con su predecesora. Es cierto, el factor nostálgico puede jugar a favor o en contra, depende del prisma con que se le mire. Lo interesante acá es el toque de brillo que le da un carácter propio, menos invernal y un poco más primaveral. O, en otras palabras, si la ‘primera parte’ nos invita a bucear en el fondo submarino, la parte 2 nos sitúa en la superficie bajo un despejado cielo azulado, en pleno prado. El aire de pérdida que se respira en ambas, en la segunda parte nos envuelve con un sentimiento de alivio y superación. Y es lo que Daniel Cavanagh, siempre desde su tarea creativa, ofrece incluso a quienes aún se mantienen reticentes al camino más melódico y dulce que Anathema tomó después de Judgement.

La cascada que evoca el piano en «Still Lake», es la base de una pieza que hermana intensidad y grandeza en porciones iguales. Nótese que Soraria Silva, voz protagónica en otras estaciones del disco, acá dispone sus dotes vocales a las armonías junto a Daniel y Petter Carlsen. Son de esas colaboraciones las que le dan a Ocean Without a Shore un sabor especial y reconocible a la vez. Y la forma en que «Still Lake» expande su templanza a medida que avanza el minutaje, termina dejando sin habla hasta al fan más versado. Ejerciendo como contraste, «Take Me With You» se inclina derechamente hacia la emoción y la altura desde los sentimientos más profundos. Y tal como Silva, es el turno de Oliwia Krettet como intérprete y guía en este capítulo del disco.

Mucho se habla de que Vincent Cavanagh se desmarca de Daniel como escritor por su gusto más experimental. Ocean Without a Shore, la pieza titular del LP, es una muestra de que Daniel también se maneja en dichos terrenos. La música electrónica no es una opción ni un capricho, sino una apertura de posibilidad en favor de una necesidad de expresión que trasciende cualquier barrera interpuesta. A esas alturas del álbum, el viaje que Daniel describió al presentar el disco adquiere dimensiones propias de un creador que se mueve en una superficie vasta y, llegando al atardecer del disco, dirige su mirada hacia la bóveda estrellada y dando el paso hacia un futuro (no tan) distinto al presente. Y abrochando un trabajo a la altura del legado que lleva por derecho propio, «The Space Between Us» expone una variedad de capas sonoras que convergen en un mismo sentimiento de grandeza y honestidad. No hay duda respecto a esta estación final como la que refleja de cuerpo completo la esencia y forma de Weather Systems. Mucho más que «la banda de…», es una forma de ver y hacer las cosas desde una altura solamente reservada para los grandes desde la médula.

Lo que hace realmente atractivo a Ocean Without a Shore es la manera en que fluyen todas las piezas. No es una mera colección de grandes momentos, sino que su distribución responde a la sintaxis que Daniel Cavanagh proyecta desde el mismo proceso de escritura. Es lo que le da a Weather Systems una seña personalizada, donde la continuidad de Anathema se justifica en base a un material potente y las convicciones de un artista que se debe a su propia necesidad de comunicación. Así se explica este océano que no conoce de orillas ni puertos, mucho más cuando el color del sonido tiñe la voz que parece imposible de encontrar en estos tiempos. Si la música fluye como el agua en un río caudaloso hasta desembocar en un lago tranquilo -parafraseando la letra de «Still Lake»-, es porque en Weather Systems hay un propósito mucho más hondo y consistente que el tributo a un pasado glorioso.

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