Cristian Salgado Poehlmann
Llegado el momento de revisar un disco de Dying Fetus, el ejercicio es sencillo y consta de solo una operación. Clasificarlo en “Categoría A” o “Categoría B”. La “A” es muy bueno y la “B” es extraordinariamente bueno. Y es que los oriundos de Maryland no tienen ningún largaduración reguleque. Todos en su momento significaron algo. Y el malnacido que ose decir que el Purification Through Violence (1996) no tiene méritos suficientes, es simplemente un niño de pecho que no tiene idea lo que por esos años significó. No solo para la carrera del trío en la actualidad compuesto por John Gallagher (guitarra y voz principal), Sean Beasley (bajo y voz secundaria) y Trey Williams (batería), sino para el desarrollo de un estilo híbrido que por esos años se fraguaba.
Si hablamos de deathgrind, no me complica decir que los Dying Fetus son los número uno en identidad sonora. También los más pulentos. A 30 años de su álbum debut, este 2026 los tendremos de vuelta en nuestro país. 8 de abril, Blondie. Por eso en Sonidos Ocultos se nos ocurrió ahondar en su último LP. Y también, por qué no, en su carrera. Grandeza obliga.
Make Them Beg for Death salió en 2023, vía Relapse Records. Después, solo han sacado un sencillo, el “Into the Cesspool”, y prefiero decirlo de inmediato: este último LP pertenece, sin ningún lugar a dudas, a la “Categoría B”. Un álbum pero tremendamente extraordinario. Sin rodeos, de lo mejor de su carrera. Destroy the Opposition (2000), Stop at Nothing (2003) y Reign Supreme (2012) son discos que le hacen la pelea. Pero volviendo. Make Them Beg for Death. 10 cortes, desplegados en 37 minutos y 31 segundos. Sin intros, outros, ni nada que no sea solo música y nada más. Gallagher, Beasley y Williams no entraron al estudio con ganas de perder el tiempo ni hacérselo perder a otros. Musicalmente, sigue la línea del Wrong One to Fuck With (2017) y del Reign Supreme, también publicados vía Relapse Records. Estos tres trabajos conforman la cuarta y última etapa de la banda. Y si bien estos últimos son largaduraciones notables, con su última placa los Dying Fetus consiguieron un material todavía más apabullante. Me explico.
Pasa que con el Wrong One to Fuck With los de Maryland cometieron algunos pecados. El disco es demasiado largo (54:07), tiene solos que no aportan, está un poco sobrecargado, con un par de extensiones de pasajes técnicos excesivos, como sucede, por ejemplo, en “Ideological Subjugation”. Nada de eso ocurre en el Make Them Beg for Death, un disco cuyas canciones están pasadas por cedazo.
En el Reign Supreme, además de algunas incrustaciones un poco más técnicas de la cuenta –lo que provoca pérdida de agresividad y peso–, el sonido resulta demasiado digitalizado, algo que no va tan de la mano para una banda de corte callejero y sin compromisos, como es el caso de Dying Fetus, quienes siempre suenan mejor cuando hay trazos y restos humanos a su alrededor. Y con el Make Them Beg for Death logran un balance equilibrado entre sonido clásico y actual. Hay una correspondencia entre lo que suena y los cuerpos humanos que lo ejecutan. No suenan a pura máquina, por más que toquen como una. Y esto por la cresta que se agradece. Cabe mencionar que las otras 3 etapas en la carrera de los liderados por Gallagher son:
1) Su debut. Purification Through Violence. Las canciones muestran todavía un grupo en formación, experimentando en la sala de ensayo, con elementos que abandonarán para siempre y otros que se mantendrán y formarán parte del sonido-marca-registrada de los Dying Fetus hasta el día de hoy.
2) La etapa que los consolidó como un grupo importante dentro del deathgrind a nivel mundial. Su mejor momento junto con el actual. Con el Destroy the Opposition (2000) como disco clave. Uno de los mejores álbumes de metal extremo publicados en ese tiempo. Por esos años, no era raro ver promocionada una carátula de un disco de los Dying Fetus en alguna revista de metal de Occidente y Sudamérica. Esta etapa además la componen el Killing on
Adrenaline (1998) y el Stop at Nothing (2003).
3) De aquí en adelante, los Dying Fetus manifiestan un decidido avance hacia derroteros más técnicos. Claro que paulatinamente. Y es curioso, porque esta tendencia ya la anunciaban en el Killing on Adrenaline, aunque después tendieron a dejarla de lado. Me refiero a esta etapa como una “De transición” y la componen el War of Attrition de 2007 y el Descend into Depravity de 2009. Más allá de que se trate de un disco sin puntos bajos, el Make Them Beg for Death cuenta con 6 canciones en extremo sobresalientes, pilares sobre las que el resto se sostiene. Todas suenan distinto, pero al mismo tiempo familiares. Es parte del misterio dyingfetusteriano.
“Enlighten Through Agony” no es un puñetazo en el hocico con el que un disco de metal extremo debe partir; es una combinación con los mejores puñetazos en el hocico con el que un tremendamente buen disco de metal extremo debe partir. Mucho death metal aquí inspirado en bandas como Suffocation. “Compulsion for Cruelty”: el punto más alto. No es que tenga algo distinto al resto de los cortes del álbum. Simplemente es más chacal y destructiva. Dan ganas de portarse mal, hacer cosas feas. “Feast of Ashes” recuerda a Morbid Angel. Esa época del Formulas Fatal to the Flesh, Gateways to Annihilation. “Throw Them In the Van” es enferma. 1:41. La canción más grindcore del disco.
Responde a esa tendencia que, cada cierto tiempo, los Dying Fetus retoman y que comenzaron con “Kill your Mother/Rape your Dog”. Ojo con el mosh para con esta arma de destrucción masiva. Solo para experimentados y sin llorar. “Raised In Victory/Razed In Defeat” es la canción más particular del Make Them Beg for Death. Aquí Gallagher ensaya riffs con ecos juguetones, a ratos thrasheros, que se combinan a la perfección con otros death metal heredados de la tradición de Suffocation, más algunos aliños sorpresivos por aquí y por allá, que hacen de esta canción una de las más esquizofrénicas del álbum. Y por último, “Hero’s Grave”, muy death metal, con gravity blasts por parte de Williams, brutalísima, y con un excelente trabajo de riffs de medio tiempo tipo hardcore neoyorquino. A ratos es como volver al
Purification Through Violence. Mazazo.
Veredicto: a los Dying Fetus les importa un soberano pico lo que suceda a su alrededor. Su único interés es devastar.
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