Janis Joplin, de la incomprensión al Olimpo
espera un momento...

Janis Joplin, de la incomprensión al Olimpo

Janis Joplin, de la incomprensión al Olimpo

lunes 10 de enero, 2022

Este artículo ha sido visitado 399 veces, de las cuales 1 han sido hoy

Escrito por: Francisco Quevedo

La menuda cantante, ícono de fines de la década de los sesenta, se convirtió en una estrella, en un símbolo cultural, entrando al Cielo sin pedir permiso para sentarse en la mesa de los más grandes de la historia del rock and roll.

Quién no ha sentido que ha “tocado el cielo con la mano”. Quién no, alguna vez en su vida, ha sentido esa sensación y ha podido aplicar esa metáfora, un poco cliché, pero ejemplificadora al fin. Janis Joplin se debe haber sentido así entre 1968 y 1970. Tocando el cielo hasta que voló hasta él, alcanzándolo perpetuamente, aquel octubre de 1970.

Así fue la carrera de Janis Lyn Joplin. Un éxito, un penal al medio, una estrella fugaz que surcó el cielo. Desde la incomprensión de su natal Texas a la fama planetaria, misma conquista que la condujo a un espiral autodestructivo del cual nunca pudo zafar y terminó con su muerte. Solitaria muerte.

Infancia difícil

Joplin nació el 19 de enero de 1943, en el seno de una familia cristiana. Desde pequeña, tuvo una relación de amor-odio con el entorno que la rodeada, desde su familia hasta sus compañeros de colegio, quienes la trataban de manera humillante. Este hecho marcó a fuego a la joven Janis, reafirmando sus inseguridades y acrecentando su ya baja autoestima. Joplin nunca fue aceptada entre sus pares, menos querida, incomprendida hasta el punto en que arrancó de todo hacia la costa californiana, específicamente San Francisco, hervidero de libertades en todo aspecto de vida. Justamente lo que alguien como ella estaba buscando.

Previa fuga, Joplin terminó el colegio y entró a estudiar al Lamar State College of Technology en Beaumont, Texas, y, más tarde, en la Universidad de Texas en Austin, pero sin finalizar las carreras que cursaba. Después de participar en un coro, conoció la música de artistas afroamericanos, las que se convertirían en sus mayores influencias musicales: Bessie Smith, Ma Rainey, Lead Belly; más tarde Odetta, Billie Holiday o Big Mama Thornton. Inspirada por ellos, en la universidad comenzó a incursionar en el mundillo del canto en bares. Los bares, segundo hogar de Joplin, se convirtieron en su refugio y su condena. Siendo aún adolescente, ya se había ganado un nombre como bebedora de grueso calibre.

Tras arrancar de ese mundo tejano en 1963, Joplin llegó a San Francisco, ciudad en donde compartió y conoció a todo tipo de personajes, desde vagos hasta proxenetas, pero a ella este estilo de vida le caía como “anillo al dedo”. En dicho ambiente conoció las drogas, las mismas que la conducirían por un camino sin retorno y que, por desgracia, tendría un final trágico.

El espiral

Después de una desilusión amorosa (una de muchas, aunque en distinto nivel de relevancia), Joplin se unió a la banda Big Brother and the Holding Company en 1966. La unión fue dinamita pura. Y los éxitos también. En 1967 editaron el primer disco homónimo y alcanzaron una importante difusión. Lo suficiente como para ser parte del cartel del festival de Monterey el mismo año, evento en que compartió con -por citar algunos- Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, The Who y Ottis Redding, una de sus más grandes influencias. Ese show fue tan potente, que elevó la menuda figura de Joplin a alturas, hasta ese momento, inalcanzables.

En 1968 vendría el segundo LP, titulado “Cheap Thrills” y los éxitos continuaron, convirtiéndose en disco de oro tres días después (sí, tres días, leyó bien). A estas alturas de su meteórica carrera, Joplin ya era una estrella por sí sola, opacando al resto de la agrupación. Sin embargo, y pese a que todo iba “viento en popa”, Joplin abandonaría al grupo a fines de 1968.

Sin perder tiempo, en 1969 se embarcó en una nueva aventura. Junto al guitarrista Sam Andrew, ex Big Brother, y otros músicos fundó la banda “Kozmic Blues Band», con la que editó el disco “I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!”, trabajo en el que apostó por un sonido diferente, recibiendo críticas negativas. Estos comentarios, tal como otras situaciones durante su vida, la afectaron volviendo a despertar sus inseguridades y, en consecuencia, decantar en un aumento en el consumo de alcohol y drogas, en especial la heroína, sustancia de la que ya era adicta. Esta fue una de las paradojas que vivió Joplin: ser un símbolo de fuerza, rebeldía, desplante y carácter para muchas mujeres y, al mismo tiempo, ser frágil, insegura, desconfiada, despelotada y dependiente, en su caso del alcohol y las drogas.

El año 1969, Joplin fue parte del festival de Woodstock, actuación recordada no sólo por su performance sino también por su condición, evidentemente dependiente de la heroína. A tal punto llegó su estado que decidió ponerle fin, huyendo (¡nuevamente fugándose!) a Río de Janeiro, Brasil. Vaya lugar para dejar atrás los vicios. “Salir del fuego para caer en las brasas”, reza el refrán.

Sin embargo, volvió a San Francisco limpia y enamorada, en busca de nuevos desafíos. Albert Grossman, mismo productor de Bob Dylan, le propuso una nueva banda: Full Tilt Boogie Band. La conexión fue inmediata y Joplin recuperó la vitalidad. O por lo menos eso creían todos. Se presentaron en algunos festivales y para 1970 estaba en carpeta grabar nuevo material. Para ello, Joplin se mudó a Los Ángeles. Después de una gratificante sesión de estudio a comienzos de octubre, decidió celebrar en un bar, dónde más. Invitó a Seth Morgan (el enamorado del momento) y a Peggy Caserta, mujer conocida y reconocida posteriormente como su pareja más estable. Es pertinente señalar que Joplin fue una adicta al sexo, devoradora sexual voraz, y sin una sexualidad definida. Comúnmente se le define como bisexual, pese a que ella en vida nunca confirmó si era de tal o cual forma. Sólo era “sexual”.

Ninguno de los invitados llegó a la cita, por lo que Joplin salió de jarana al bar Barney’s Beanery. Esta sería su última fiesta, puesto que fue encontrada muerta en la pieza de su hotel al día siguiente, 4 de octubre de 1970. Comenzaba el mito. A pesar de la tragedia, el inconcluso disco “Pearl” fue editado y lanzado algunas semanas después convirtiéndose en un éxito rotundo, ocupando el primer lugar de ventas por 14 semanas. La canción “Buried Alive in the Blues”, pista inacabada debido a la muerte de la cantante, fue incluida como homenaje en formato instrumental, sin la voz de Joplin.

Cómo no podía ser de otra manera, su funeral fue una fiesta, tal como ella deseó. Una fiesta ¡pagada por ella misma! Así, tal cual. Fue cremada y sus cenizas desparramadas en el Océano Pacífico. Acto seguido, los invitados asistieron a festejar a un bar.

Janis, eterna

Al igual que la muerte de otras estrellas, el fallecimiento de Joplin está, hasta hoy, bajo el manto de la duda. La eterna pregunta de si murió por una sobredosis de heroína (tal como asevera la autopsia) o si fue asesinada, víctima de un complot gubernamental u otras hipótesis son las que pululan en el ambiente, sembradas por los que la conocieron y alimentadas por los medios de tanto en tanto (el año 2020, a 50 años de su muerte, es un buen ejemplo).

Lo cierto, y aquí no hay dudas, es que Janis Joplin, la pequeña con voz de gigante, mutó desde la incomprensión al Olimpo en apenas tres años. Desde su presentación en el Monterey del ´67, Joplin tocó “el cielo con la mano” y se convirtió en una estrella, en un símbolo cultural, entrando al Cielo sin pedir permiso para sentarse en la mesa de los más grandes de la historia del rock and roll.

Más allá de su vida desbordada, más allá de los excesos de todo tipo, más allá de sus inseguridades, más allá de su rebeldía contra el mundo, más allá del mito, más allá de las historias en torno a ella, más allá de si tomaba whisky o vodka…Janis Joplin pasó a la posteridad como una de las más grandes artistas de la música popular, quizás la primera mujer en alcanzar ese status de mega estrella dentro de las ligas del rock and roll.

“Aquí estoy, amigo, para celebrar una fiesta, la mejor posible mientras viva en la tierra. Creo que ese es también tu deber”, Janis Joplin.

Este artículo ha sido visitado 399 veces, de las cuales 1 han sido hoy

Otros artículos del mismo autor