“PICTURE EN LA SALA RBX: ¿DINOSAURIOS A PUNTO DE MORIR O VETERANOS LISTOS PARA DETONARLO TODO?”
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Escrito por: Equipo SO

Por Pablo Rumel
Fotos Rodrigo Damiani @SonidosOcultos

Cuarta vez en Chile, los neerlandeses de Picture se repetían el plato en la misma Sala RBX luego de tocar en noviembre del año pasado. Herederos de un pasado glorioso con 45 años en trayectoria, con alguna temporada en receso, los neerlandeses no venían a estrenar material nuevo, por lo cual la columna vertebral de su show descansaba en sus clásicos y uno que otra canción del nuevo milenio. ¿Estaríamos frente a dinosaurios al borde de la extinción o abuelos-vitamina listos para hacer volar la dinamita? Acá en Sonidos Ocultos te contamos la firme, sin maquillar nada, tal cómo ocurrió.

LOS TELONEROS CHILENOS

Pasadas las 20:00 pm oímos una cuenta regresiva y el clásico ¡iIGNITION! Dando paso a Hëiligen, acto de heavy metal tradicional chileno comandados por el guitarra Hugh der Hëiligen, quienes tenían la misión de calentar los calderos infernales de la SALA RBX.

Interpretando «Light in the Darkness», los connacionales tiraron chispas desde los primeros riffs, con fuerte acentuación en las guitarras y tremendo manejo vocal de Renzo “Mörder” Palomino, ataviado con brazaletes de cuero e inigualable chaqueta trve, dueño de una calva reluciente que reflectó las luces del recinto como un faro en la oscuridad.

Pero no estábamos ahí para calvarios ni luces reflectantes, sino para oír poderoso heavy metal, y Hëiligen, al igual que un cohete saliendo de la atmósfera, fue creciendo en cada interpretación: le siguió la rítmica y galopante «Prisioner of Faith»: la base bajo-batería no desentonó en ningún momento, y el hacha de batalla de cuatro cuerdas empuñada por Hugo Álvarez (fundador de Eternal Thirst) sonó magistral. Eso sí, un poco más atrás en el escenario, quizá en una posición algo tímida, y por eso se le conmina a que salte a la primera línea, pues es un gladiador de mil batallas y que maneja el instrumento- tocando a puro dedo- con precisión quirúrgica.

Fue una presentación de combate, directo al hueso, sin discursos ni parafernalia, más que recrear el glorioso sonido metálico de las antiguas huestes. Tras «Return to the Battle», interpretada a velocidad acelerada, llegamos al cierre con el ya clásico «Rage of the Gods», la cual arranca con una batería a toda máquina y guitarras gemelas, seguido de un largo y estruendoso agudo, que digámoslo ya, sin ambages, mejora en cada presentación que hemos podido testimoniar de los Hëiligen, quienes lograron la hazaña de sonar más bravos y decididos que en sus discos de estudio, y eso no hace más que engrandecerlos.

LA RETAGUARDIA NEERLANDESA: ROCK AND ROLL HEAVYMETALERO

La Sala RBX no se repletó, es verdad, en cambio se organizó un fiel pequeño ejército de pictureanos, dispuestos a presenciar el show. A las 21:20 subieron los músicos a escena, realizaron prueba de sonido, y ahí mismo, sin intro, ni luces, ni bengalas, ni pendones ni mujeres con poca ropa, ni malabares, ni circo, con un puro golpe de luz, nos llegaron esos riffs espiralados y rocanroleros de «Griffins Guard The Gold», con esas rítmicas que tanto se extrañan, machaconas y bailables, intercalando metralla a doble bombo y poderosos golpes de platillos.

Sentado en el tanque de batalla, pudimos oír a un esforzado y sabio Laurens Bakker, más que esforzado y sabio ¡enérgico como cabro de quince años! Como le habrá puesto de bueno el hombre, que no faltó el desubicado que marcó el número de la ambulancia por si le fallaba la cuchara, y más que mostrar un corazón enfermo, el señor Bakker demostró tener un corazón de acero conectado a válvulas de titanio. ¿Pruebas? «Message From Hell» sonó a doble bombo con una contundencia que escupió fuego, «Diamond Dreamer» repleto de esos fills clásicos de los ochenta, en las que la métrica cuadrada se funde con la improv en un todo indisoluble. Resistencia: no aflojó la mano en ningún momento, llegando incólume a la meta.

A la voz, Peter Strykes, miembro desde 2021 y otrora vocalista de la mítica Vandenberg, tiene todo lo que un frontman necesita: carisma e interacción con el público, movimientos enérgicos, y lo esencial, una voz que le imprime su sello personal a las composiciones clásicas, como la coreada «Eternal Dark», que se oyó con esteroides, al tener una base más pesada, y la tonalidad de mister Strykes, una voz con gran cuerpo, que oscila entre tonalidades medias a altas, con un estilo percutivo y potente, que ciertamente en sus tonalidades más altas cosquilleaba las orejas, y sabemos que lograr esas proezas con el micrófono no son simplemente un don, son años y años de entrenamiento vocal.

Recordemos que junto al batero, solo el bajista Rinus Vreugdenhill son los fundadores originales, y Rinus, como buen veterano, atronó las cuatro cuerdas con la fuerza que el estilo pide, a pura púa, sin desviarse en fills o postureo, el bueno de Rinus tocó concentrado, con una sincronización perfecta con la base rítmica, dándole la pesadez que Picture otorga en vivo.

«You´re All Alone» hizo bailar a los asistentes, y esta lección metalera de Picture nos recordó a todos que si bien la cabeza metalera nació en Inglaterra, su impronta rítmica es africana, se trasladó a América, y entre las algodoneras y la evolución natural del soul al blues, se forjó este precioso sonido metálico ochentero, con botones hard-rock, botas de acero y solos de guitarra más cañeros que la muerte, con un Appie de Gelder, otro viejo crack, que nos regaló tappings, bendings, vibratos y slides, sin descuidar jamás el aporte rítmico, acompañado por Len Ruygrok, ambos se desempeñaron con estabilidad, control y precisión.

Eso sí, la calibración de la guitarra de Len sonó apagada en algunos solos, pero a grandes rasgos el cuerpo sónico estuvo balanceado y hay que agradecer al encargado de la mesa de sonido, pues supo mixturar una buena experiencia sonora sin reventarnos los tímpanos, y permitiendo que las vocales no se oyeran apagadas por los murallones sónicos.

«Heavy Metal Ears» seguido de «The Hangmen» marcaron la columna vertebral de Picture, por ser sus temas más reconocidos por la gallada, y por ser el himno necesario que todo hierro, metal y acero, debe tributar alguna vez a este glorioso sonido metálico.

Creíamos que ya estábamos llegando al cierre, pero estos abuelos metaleros tenían más arsenal bajo la manga: y esto hay que recalcarlo, hemos visto a muchas bandas de jóvenes cerrar shows con menos energía y con un repertorio más recortado, y Picture hizo lo contrario, extendieron las canciones, hicieron vibrar al público, tocando como si mañana no hubiera futuro, al frente de las puertas del Apocalipsis.

«Unemployed» marcó la nota más social de la banda, con una canción que habla de un desempleado borracho al borde de la locura ¡uf! El desempleo puede ser tan letal como el peor veneno, y quizá el remedio mejor a ese mal, era curándolo con más rock and roll: y así llegamos a «Make you Burn», una canción con pura vibra setentera, a lo Ten Years After, Grand Funk y Led Zeppelin, recordándonos que Picture nació en 1979 en los suburbios de Rozenburg, cuando la primera combustión metalera estaba encendiendo sus primeras hogueras.

Y cuando creíamos que Picture ya había entregado todo, todavía sacaron más dinamita del bolsillo, con «No No No», como si detrás del telón los esperara un juez con el cronómetro corriendo. No hubo postureo, menos nostalgia barata: vimos oficio, musculatura y una convicción que muchos veinteañeros quisieran robarles. Entre riffs incendiarios, historias de desempleo, fantasmas del blues y ese aroma a 1979 que nunca se va, Picture demostró que la edad no extingue la llama, sino que acelera el combustible. Y créenos: ningún dinosaurio sobrevive así de bien al Apocalipsis.

 

 

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