Rock y psicodelia frente al caos: Hacia el Fin de una década
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Rock y psicodelia frente al caos: Hacia el Fin de una década

Rock y psicodelia frente al caos: Hacia el Fin de una década

jueves 02 de enero, 2020

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Escrito por: Gonzalo Manzo

“Un grupo bueno no es el que te hace mover un rato el pie, sino el que desata tu imaginación”. Ian “Lemmy” Kilmister.

Los pesos pesados Yajaira, banda escogida para abrir el show de Metallica en abril del próximo año, cerraron con broche de oro un año movido en lo musical y lo hicieron de manera magistral junto a sus pares Pies de Plomo, power trío capitalino al igual que la banda que los convocó, para acompañarlos durante la presentación del 28 de diciembre recién pasado en el legendario Bar de René, principal escenario del underground metropolitano. Noche especial además por el lanzamiento de la cinta «Criatura Infernal» (producida a manos de Bombtrack Distro), segunda entrega discográfica de la banda soporte luego de “Se Mueve el Suelo” de 2014, para las y los amantes de añorado formato cassette que nos remonta a los años 70, época que constituye un referente sonoro innegable para estos dos tridentes que desde su trinchera no dejan a nadie sin mover el pie ni desatar su imaginación.

A toda máquina el stand de merchandising de Bombtrack Distro, instrumentos instalados en el escenario y asistentes posicionados, comienza la sesión con una lisérgica obertura acompañada de cantos graves similares a los de los monjes tibetanos, esto a mano del baterista y vocalista Pedro Ogrodnik, quien nos cuenta que la banda toma su nombre a raíz de la canción Jeremías Pies de Plomo del legendario grupo trasandino Vox Dei, versionada por Electrozombies, el proyecto paralelo del vocalista de Yajaira, Miguel Montenegro, en su álbum debut de 2005, evidenciándose tanto en Yajaira como en Pies de Plomo marcadas influencias de esta banda argentina.

La canción Aura abre los fuegos desplegando todo el arsenal y presión sonora de quienes comenzaran su carrera en 2014 luego de pertenecer a varias bandas previamente se hace presente y Ogrodnik saluda al público a la vez que da paso al corte Fénix. “Volverás a brillar” nos susurra deambulando desde un ritmo hard rock hasta una profunda sección con tintes de stoner rock generado en un primer momento por el bajista y vocalista magallánico Charly Pérez (ex miembro de Chocopanda Gore). «Smoke the Punk Weed», también perteneciente a lo que se viene que lleva por título “El Gran Misterio”, hace su aparición mostrando una faceta anglo, siempre desde la vereda sabbathera. La criatura infernal se hace presente a través de la canción «El Plomo». “Yunque de Plomo atado a mis pies” vociferan ambos vocalistas haciendo alusión al concepto del peso aletargado implícito en el nombre de la banda. Ogrodnik agradece al bar, a las y los asistentes y a Yajaira por la invitación, presentando «Criatura en la Ciudad», que es entonada por Pérez. “Una guerra en la ciudad” resuena desde los guturales del magallánico, al ritmo de finos arreglos de una batería que cuenta con los dos tombs de piso del baterista de Yajaira Sebastián “Flecha” Arce. Un viaje al pasado irrumpe como un volcán oscilante mediante el single «Blues de Plomo», un rocanrol con estructura de blues, pero con el sonido grueso y arrastrado que caracteriza al tritono.

“Esto es pal valle” adelanta al público Ogrodnik presentando el corte que dará inicio al próximo disco de 2020 “El Gran Misterio”, y es que en verdad es como un suave valle sonoro. “Eternidad y tiempo. Espacio infinito. No somos más que moléculas en el universo” vocaliza reflexivo desde los tambores, todo lo cual es seguido por la presentación de Marcos Plaza en guitarra quien ejecuta un riff rápido a lo que el resto de la banda responde con ritmo y actitud punk en el que los vocalistas disparan frases enardecidas como “va a caer el abuso de poder y con él todo alrededor” y que encarnan todo el descontento social que se vive hoy en día en el país. El público más que prendido reacciona con aplausos y gritos, a lo que Charly propone “este tema se llama Mándale. El rocanrol fuzzero se deja caer bajo los versos “vamo’ a mandarle, vamo’ a ponerle, mándale que no les mandas na’”, siendo esta última frase un clásico en la jerga magallánica. Un final infernal se desata lento y punzante, donde la guitarra atmosférica y sus efectos etéreos envuelven a una multitud agradecida por tamaño show de entrada para Yajaira. “Gracias cabros” se despide Pérez, la gente manifiesta su alegría y [email protected] esperan de cabeza el plato de fondo.

Hacen su entrada los dueños de casa, a local lleno, dispuestos a hacer lo que saben desde hace casi un cuarto de siglo, desde la resistencia en la escena nacional independiente. Samuel “Sam” Maquieira en guitarra eléctrica, Miguel “Comegato” Montenegro en bajo eléctrico y Sebastián “Flecha” Arce en batería ejecutan una intro envuelta en humo y catarsis dejando “peinada pa’ atrás” a la audiencia desde el minuto 1.

“Hoy puedo ver a través del tiempo” es cantado al unísono por todo el bar, se trata de Abre el Camino. El tridente cabecea hasta abajo incitando a la libertad del movimiento y al baile. Arce marca un tiempo con el hi hat y comienza Dámelo, escuchándose un “¡Woo!” generalizado, la velocidad sube un poco y la gente motivada corea “después de andar un mes yo sé volver. Yo estoy de pie otra vez”. Es el turno de Maquieira en la voz, se trata de «Bajo Presión», del álbum homónimo de 1998. “Bajo presión tu sientes la revolución, la demolición” nunca tuvo tanto sentido dada contingencia actual del país. Se produce el enganche con el tema «Muerte Astral», cuyo ritmo animado despega del piso a un público emocionado. Arce va intercalando sus dos tombs de piso otorgando mayor rango de frecuencia.

Nuevamente nos teletransportamos hacia el ayer, ¿A Dónde Vas Tan Rápido?, es una suerte de drum n’ bass desenfrenado que desemboca a ratos en un letargo “a tierra”, que al final es vitoreado de manera generalizada por la audiencia, a la cual Montenegro saluda afectuoso y nos regala una muestra de la próxima entrega discográfica. “No tiene nombre así que pónganle el nombre que quieran”, se trata de una pieza de ritmo bien percusivo, ondulante y latino, este último es un elemento recurrente en muchas de las composiciones de los santiaguinos, lo cual es digerido con mucha atención por parte de quienes tuvimos la suerte de conocer esta primicia.

Atormentándonos, perteneciente a la última placa, Post Tenebra Lux, nos remonta al corte 10.7 incluido dentro del álbum recopilatorio de 2003 Sonidos Ocultos. “Ofrendando un sacrificio” relata Montenegro, antes de dirigirnos a un final que nos sitúa en una atmósfera de vapor y luces tenues, donde Arce no para de tocar y empieza a ejecutar “Cae”, el bajo responde con su saturación, Maquieira toca notas con la guitarra silenciada y va jugando con el volumen. “Cae en el Groove”, nos susurra; acto seguido aparece «El Ritual», momento en que la gente estalla en júbilo, ya que se trata de una de las canciones más entrañables y queridas por [email protected] [email protected] de esta longeva agrupación. “De alguna parte luz vendrá” entona completo el Bar de René, frase que nos otorga un consuelo dentro de tanta incertidumbre nacional. Una de mis canciones favoritas suena al unísono desde los tres instrumentos, Más, donde destacan los cambios de ritmos, donde se escucha “no puedo ver lo que tú ves. Quiero saber, yo quiero ver”. Un corte de contrastes y matices extremadamente bien logrados y simples. Ya en la recta final figura «Las Cruces», que hace alusión a los conquistadores que impusieron su religión a sangre y fuego. El conjunto se despide, pero la gente no los deja abandonar el lugar. Si anteriormente nos fuimos hacia el pasado varias veces, en esta ocasión nos subimos a un cohete aún más antiguo que lleva por nombre «Sweet Weed» y fuera del extinto grupo Jusolis.

Gente feliz, caras sonrientes y satisfechas por tal nivel de puesta en escena, sonido exquisito, luces que generaron un ambiente propicio para un show que alberga generaciones anteriores y presentes en cuanto a rock pesado se refiere. La mejor forma de culminar un año bastante agitado, pero en el que se demostró el aguante, la persistencia y resiliencia de esta hermosa comunidad musical del underground santiaguino que apoya y sigue apoyando la cultura musical haciendo frente a estos vientos oscuros y estos tiempos violentos donde la opresión parece imponerse, pero en que la lucha resiste y resistirá por muchos años más.

Galería completa acá 

Fotos: Rodrigo Damiani

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Gonzalo Manzo
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