Por Esther Gajardo
Fotos Rodrigo Damiani @SonidosOcultos
El pasado viernes 12 de septiembre el recinto de M100 se llenó de música en altos decibeles. Dos espacios que recibieron a las bandas nacionales Dios está con Nosotros, Talismán, Laktik, Asia Menor, Los Lolos de Chile, Adelaida y Magia Blanca. Cabeza de cartel y plato fuerte el regreso al país de A Place to Bury Strangers. Haciéndole honor al ruido, el sonido ensordecedor, gritos y distorsiones. Una jornada para terminar con trauma acústico, pero con el gusto y sabor de una fecha memorable.
Para quienes estuvimos ahí desde la primera banda nos llevamos varias sorpresas y de las buenas. Abrió la jornada “Dios está con Nosotros” Gracias a su primer trabajo el show estuvo cargado de canciones increíbles, sonido experimental, al compás de un jazz frenético y también de ritmos. El trio que en media hora deslumbro a quienes escuchábamos nos entrego experiencia sonora con saxo, bajo y batería, una buena fórmula para escuchar en vivo, aunque su álbum es una joya en cuanto a sonoridades, a su propuesta creativa que cohesiona swing, jazz y un groovy que cohesiona riff melódicos y desordenados, mucha libertad musical y también estructuras que demuestran la habilidad de sus integrantes. Hay que seguirles la huella.
Percusiones, surf, rock y sonidos a ratos bestiales de la banda nacional Talismán que entrego un show sólido y cargado de reverberancias psicodélicas. Oscuridad muy bien musicalizada, un sintetizador que a ratos nos hacía querer bailar, en un teatro donde estábamos todos sentados, quizás eso fue un desacierto, pero lo real es que no defraudaron ni en sus momentos más oscuros.
Laktik, dúo de música electrónica y sonidos con sintetizadores. Letras que alcanzan atmosferas novelescas y mucha dreampop para cautivar en vivo y en su excelente discografía. Laktik fácilmente podría escucharse desde un balcón frente a una montaña desolada pero también musicalizar una pista de baile y quedarse ahí por horas.
Asia Menor no falla, se encargaron de tocar en un escenario que ya estaba a la espera del APTBS, pero reunió una fanaticada ansiosa de escucharlos. Un setlist colmado de su propuesta más ruidosa, canciones para cantar gritando y mucha nostalgia de juventud.
Bonita sorpresa y poderosos en vivo, el dúo Los Lolos de Chile hizo al público saltar y moverse, proclamo por el trabajo de la música nacional, convoco a todo el variopinto etario a sacudirse con su música, cover a Sepultura y la transformo en una canción de protesta bailable. Gustaron, hicieron mucho y lograron la atención desde la primera a la ultima canción.
La presentación de Adelaida en el teatro estuvo ruidosa y con mucho grito para alcanzar el mood de la jornada que ya estaba a un par de bandas para finalizar. Se notó la vuelta a las guitarras ruidosas y las baterías pesadas con su nuevo ep Confusión. Adelaida siempre entrega un show en vivo muy bueno y calzo perfectamente con el espíritu de la jornada.
Se les vio entre el público de las bandas anteriores y tomándose selfies en el recinto, muy tranquilos y contemplativos. Lo que nos esperaba de la presentación de APTBS fue demoledor. La banda llegó a romper el orden de las cosas y destruir la métrica a punta de riff y noise neoyorquino. A ratos el show parecía perder el control y generar la sensación de que estaban en plena improvisación para volver airosos al sonido de siempre en sus canciones, a esa altura pocos permanecían en sus asientos, la audiencia se paró frente al escenario para experimentar el ruido en primera fila y la banda lo agradeció bajando del escenario para transformar el show en un gran ritual entre el público y la música. Momento memorable para quienes vibramos con la energía de la banda y los que llevaban tapones o protectores auditivos no se salvaron de la tinnitus y la vibración en el pecho que nos dejó su presentación. APTBS es una experiencia en vivo para no perderla de vista y de oído, una banda que no hay que dejar de escuchar y de ver cada vez que nos visita en Chile, no por nada ya son de la casa y quedo demostrado
Si la primera versión de Ruidograma quería dejar huella lo logró, no es fácil en el mes de las festividades patrias levantar una fecha así de extensa y con un cartel de lujo. Cumplieron y además las bandas nacionales hicieron de sobra con sus presentaciones, lograron reflejar el espíritu del festival y convencer a quienes los escuchábamos en vivo por primera vez. Sobre los cabezas de cartel: todavía conservo la vibración de su música en mis oídos. Pero valió la pena, creo que todos quedaron con esa sensación.
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