Una declaración de principios. Eso es lo que es «Pueblo Maldito (2015)«, el reciente estrenado disco de los australes Camino de Tierra. Declaración en cuanto a letras y música: el trabajo de guitarras es mejor que nunca, el beat de un renovado nuevo baterista que no descansa en ninguno de los 10 tracks, el bajo constante y distorsionado y como siempre, el vocalista imponiendo carisma a lo que tiene que decir. Porque podría parecer fácil escribir sobre lo que escribe la banda -sexo, drogas y alcohol-, pero de ahí a que sea creíble es distinto. Y en este caso, no hay lugar para dudas.
El disco comienza con «Patagón sin ley», que fue elegido como primer single. El ritmo invita a marchar al son hipnótico de la batería, como si tuviera que ir a la guerra. Nada muy alejado de la realidad, para quienes hemos visto a la banda en vivo sabemos a lo que vamos. Mención aparte para el video del tema, filmado en primera persona y que puede ser -o es- la historia de cualquier persona que escucha la banda. Y la misma banda, por cierto.
«Niebla» figura como segundo tema, acelerando un poco mas las revoluciones del disco. Se asoman los «coros múltiples» a los que nos tienen acostumbrado la banda. Un discurso digno de quien emprendió un viaje sin retorno. Aquí es donde esa carisma sirve: si te voy a decir a la cara unas cuantas verdades, mejor pon atención porque esto es en serio. Y viniendo de estos personajes, más vale hacerlo.
Llegó el punk, señoras y señores. «Respuesta» está aquí por si habían olvidado que Camino de Tierra toca punk. Directo y al hueso, oda a los excesos y a la distorsión mental, buscando la solución a todo en el carrete (porqué si, ahí está la respuesta). Cada show de la banda es una fiesta por definición, por ende este tema cae más que perfecto. Uso y abuso de todo lo que cuando chicos nos dijeron que hacia mal. Ojo, si vas a hacer algo hazlo correctamente: «cuando me reviento lo hago bien para explotar». Uno de los puntos altos de «Pueblo maldito», que es bastante decir de un discazo que en el tercer track dan ganas de volver a escucharlo.
En «Libertad animal» las revoluciones bajan un poco, lo cual se agradece después del tremendo himno que nos entregó la banda. Una intro que puede sonar a otro tema, hasta que entran todos y nos acordamos que éste sigue siendo un disco de Camino de Tierra. ¿Se necesitan guitarras distorsionadas para hacer buen rock? Claramente después de escuchar el track, se puede asegurar que no. Un excelente juego de guitarras hacen de éste tema una muestra de que los Camino son una banda integra, porque no sólo de distorsión vive el hombre.
«Humo salvaje», su ritmo arrastrado y cabezeado en honor, nuevamente, al exceso. Agreguemos la irresponsabilidad esta vez eso si. Tremendo tema que vuelve a ponernos a tono con el disco, subiendo los ánimos y «prendiendo» el carrete donde quiera que éste sea. ¿Encendió con el track? Que bueno porque lo que sigue es, básicamente, un himno. «Queremos escándalo» es para tomarse una cerveza al seco y salir a dejar la cagá. Notable beat rockabilly acompañado de coros para cantarlos desde las entrañas. Punkrock del bueno, del viejo y del escandaloso. ¿Se siente triste? Escuche éste tema. ¿Te dejó tu pareja? Escuche éste tema. ¿Te despidieron? Escuche éste tema. ¿Quieres celebrar? Escuche éste tema. ¿Te ganaste el loto? Escuche éste tema. ¿SE ACABA EL MUNDO? Que se acabe al son de los gritos de la gente diciendo «¡Queremos escándalo, queremos cerveza!». Punto.
Seguimos vivos, nos topamos con “Contraluz”. Mas punk, porque esto no se detiene ni con una bomba atómica. Es más, la energía del tema debe de ser comparable a una. Mención aparte para el trabajo de las guitarras –Derek y Álvaro, conocido como “Gorro”-, que se lucen complementandose sin opacarse. Se podría considerar estos 3 últimos tracks como una historia: marihuana, cerveza y la amanecida correspondiente. La historia de muchos, en 11 minutos.
“Pueblo maldito” es el track que le da nombre al disco y que no tiene nada que ver con un insulto a su Punta Arenas natal como podría pensarse. Camino de Tierra es orgullosamente magallánico y no tienen problema en reconocerlo. Dentro del disco, quizás sea el tema con mas tintes stoner sin caer en la cadencia propia de dicho estilo. Un bajo sonando satánicamente maligno se encarga de no dejar pausas para respirar. Aquí es todo o nada señores.
Sexy. Así se podría definir “Resaca infernal”. Moviendo la patita, los hombros y la cabeza imposible quedarse quieto con el ritmo del tema. Nuevamente, Camino nos cuenta una historia de vida: despertar con caña y seguir de farra para nivelar. Porque, hey ¿Entre mandarle y no mandarle? Mejor mandarle.
Llegamos al final del disco y sólo se puede decir dramático. Es que “No elijo nada” no tiene otro calificativo. Repitiendo la fórmula del disco anterior (“Aplastando distancias”, 2008), terminan con un tema bajo de revoluciones pero alto –muy alto- en intensidad. Esta clase de tema es para cantarlo a todo pulmón, épicamente hasta quedar disfónico. El tema de mas duración del disco, se agradece. “Si buscaste algo mejor, yo no soy la cura” te lo gritan a la cara sin asco, el problema es tuyo. La lluvia y los truenos del final sólo hace crecer lo genial del tema
Que quede claro: “Pueblo maldito” es de esos discos perfectos: no tiene temas malos que uno quisiera adelantar.
De lo mejor del año. Aquel o aquellos que dicen que la cuna del rock chileno está en Concepción es porque claramente nunca ha llegado más al sur (con el respeto que merece Concepción). La verdadera cuna del rock está allá abajo, en la parte más austral del mundo, ahí donde se acaba la tierra y sólo queda hielo adelante. La cuna del rock no es mas ni menos que un pueblo maldito.
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