Hidalgo – Agnicayana (2023)
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Hidalgo – Agnicayana (2023)

Hidalgo – Agnicayana (2023)

jueves 03 de agosto, 2023

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Escrito por: Equipo SO

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Por Francisco Quevedo.

Hidalgo vuelve con una nueva dosis de su sonido ya tan característico. “Agnicayana” fue craneado hace unos años, pero, tal como les sucedió a muchos artistas, la pandemia detuvo proyectos sin atisbo alguno de compasión. Pero Hidalgo remó, nadó y llegó a la orilla. Casi una hora de pura potencia, en un viaje instrumental que despega y alcanza altura rápido y sin pedir permiso son las cartas de presentación de este nuevo LP. Diez canciones que consolidan la apuesta sónica del grupo liderado por el guitarrista Gabriel Hidalgo.

El viaje empieza con “Melina”, corte que pone mucha de la carne a la parrilla, funcionando como una sinopsis del álbum. La música fluye natural y sin contrapesos. Desde el primer minuto quedan expuestas las credenciales musicales y la calidad de los músicos y las composiciones. Este primer track ofrece tramos fulminantes y pasajes de calma, todo bien estructurado. Buen remate, por cierto. “Garuda” sigue la senda de su antecesora, manteniendo los decibeles a tope. Esta dupla es ideal para ser la apertura del disco.

“Kalpa Taru” transa un poco en la velocidad, pero no en la potencia. Acertada resultó ser Angeline Bernini, que con su voz “endulza” la canción, dándole un aire fresco. Un acierto. Este track es de los destacados del álbum. “Kala” es del mismo tipo, siguiendo esa idea de combinar voces con música que tan bien se da en este LP. Sin embargo, “Asathoma Sath Gamaya” se lleva el podio puesto que es, por lejos, la canción más tranquila y, en tan sólo 3 minutos, marca un quiebre en medio del viaje, pausa que siempre es bienvenida. La velocidad y la técnica también necesitan instantes de pausa. Bien lo entendió Hidalgo.

Con “Manvantara” se vuelve a tomar impulso para enfrentar el último tramo del disco. El virtuosismo puesto al servicio de la canción y no al revés, como le suele pasar a otros artistas que abusan del recurso hasta que este pierde la gracia. En este LP esto no pasa. “Vernishna” confirma todo lo expuesto antes, donde predomina la energía y lo pesado, pero sin llegar a ser agresivo. El final del álbum quedó a cargo de “Jikisinkama”, pista que apuesta por la tranquilidad, cuestión apropiada para cerrar, siendo un excelente aterrizaje para la travesía sónica que plantea Hidalgo.

Punto a favor del disco es su nivel de producción, se nota que hay un buen trabajo y seriedad. Ese detalle no tan detalle marca diferencias cuando se habla de producción. Un álbum bien producido se nota. También, no olvidar destacar la cohesión y consistencia de los músicos, experimentados soldados de mil batallas, acostumbrados a estad lides y que han convivido en su carrera con todo tipo de situaciones. Su experiencia y calidad quedan manifestadas desde el primer hasta el último minuto del álbum.

Es cierto que, para muchos, un disco como “Agnicayana” puede resultar un poco cansador para escucharlo de una sola tirada, pero en este caso en particular esto no sucede. Y no sucede porque Hidalgo logró equilibrar ráfagas de fiereza con tracks más tranquilos, dando y quitando, mezcla que al final hace que el disco fluya y no se haga denso ni difícil de escuchar. Ese equilibrio se tradujo en claridad la que, en esta oportunidad, fue el mejor escudero de Hidalgo y compañía.

Hidalgo – Agnicayana (2023)

Hidalgo returns with a new dose of sound that is already so characteristic. “Agnicayana” was cranked a few years ago, but, like many artists, the pandemic brought projects to a screeching halt without any mercy. But Hidalgo rowed, swam and reached the shore. Almost an hour of pure power, in an instrumental journey that takes off and reaches heights quickly and without asking for permission are the letters of introduction of this new LP. Ten songs that consolidate the sonic commitment of the group led by guitarist Gabriel Hidalgo.

The journey begins with “Melina”, a cut that puts a lot of meat on the grill, working as a synopsis of the album. The music flows naturally and without counterweights. From the first minute the musical credentials and the quality of the musicians and the compositions are exposed. This first track offers withering sections and calm passages, all well structured. Nice finish, by the way. “Garuda” follows the path of its predecessor, keeping the decibels at the top. This duo is ideal to be the opening of the album.

“Kalpa Taru” compromises a bit on speed, but not on power. Right it turned out to be Angeline Bernini, who with her voice «sweetens» the song, returned a fresh air. A success. This song is one of the highlights of the album. «Kala» is of the same type, following that idea of ​​combining voices with music that is so well done on this LP. However, “Asathoma Sath Gamaya” takes the podium as it is by far the calmest song and, in just 3 minutes, marks a break in the middle of the journey, a pause that is always welcome. Speed ​​and technique also need moments of pause. Well I understood Hidalgo.

With «Manvantara» he regains momentum to face the last stretch of the album. The virtuosity put at the service of the song and not the other way around, as is often the case with other artists who abuse the resource until it loses its grace. On this LP this does not happen. «Vernishna» confirms all of the above, where energy and heavyness predominate, but without being aggressive. The end of the album was in charge of «Jikisinkama», a track that bets on tranquility, an appropriate question to close, being an excellent landing for the sonic journey that Hidalgo proposes.

Point in favor of the album is its level of production, it shows that there is good work and seriousness. That detail, not so detail, makes a difference when it comes to production. A well produced album shows. Also, do not forget to highlight the cohesion and consistency of the musicians, experienced soldiers of a thousand battles, accustomed to battles and who have lived through all kinds of situations in their careers. His experience and quality are manifested from the first to the last minute of the album.

It is true that, for many, a record like “Agnicayana” can be a bit tiring to listen to in one sitting, but in this particular case this is not the case. And it doesn’t happen because Hidalgo managed to balance bursts of fierceness with calmer tracks, giving and taking away, a mixture that in the end makes the album flow and doesn’t become dense or difficult to listen to. That balance was translated into clarity by what, on this occasion, was the best squire of Hidalgo and company.

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