Benjamín Caro (Distancia Crítica): “La música en Valparaíso es profundamente resiliente”espera un momento...
miércoles 31 de diciembre, 2025
Escrito por: Equipo SO
Por Fabian Escudero.
Cada vez que una banda publica material nuevo, sus integrantes se apuran a explicar cómo las canciones son diferentes a esto o aquello, cómo buscaron innovar, alejarse de las zonas de confort, bla, bla, bla. Todo es “nuevo”, “revolucionario”, “innovador”.
Pero no tiene por qué ser así. No siempre. Distancia Crítica lo tiene claro. Las cuatro canciones que componen “No se te vaya a olvidar”, el EP debut de este trío porteño, no buscan alejarse de los clichés, sino que los abrazan, y se dejan llevar a lo largo de sus casi 15 minutos de música por la vida misma, convirtiendo estas piezas en un cuadro catártico y ansioso del que emerge una explosión creativa y una rabia contenida.
El EP, producido por Sebastián “Chaleco” Aranda (El Significado de las Flores, Akero) en Estudio Leviatán y publicado en noviembre de 2025, lejos de renegar absolutamente de esos “lugares comunes”, permite que estos llenen los espacios del rock contemporáneo. Canciones como “Resuena” –bellamente instrumentada– aluden a los absurdos de ciertas situaciones de la vida cotidiana, mientras que “Par Espaciado (A-B)” juega con sonoridades clásicas del punk rock moderno sin perder ese sentido reflexivo que, a la vez, actúa como motor para el cambio. La música se mueve, pero también mueve al oyente.
Benjamín Caro, vocalista y guitarrista del conjunto, lo admite sin rodeos: “Buscamos hacer temas que lleguen a lugares comunes, pero desde la visión de la música que nos gusta”. Y eso es lo que mejor caracteriza y hace brillar a este EP, que ofrece una muestra clara de las capacidades del conjunto que también integran Gerald Rojas en batería y Pablo Benjamín Pesenti en bajo.
La banda, fundada oficialmente en 2024, ha logrado construir un camino estrepitoso, con altos y bajos: sufrieron un terrible robo de su equipamiento durante un viaje a La Serena, pero también abrieron el último show de Asia Menor en Valparaíso en octubre de este año. “Mañana será mejor”, dice una de sus propias canciones.
¿Cómo describirían el proceso creativo de este EP?
Fue una montaña rusa de emociones. En realidad, cada uno de los temas pasó por distintas sonoridades, y esto fue porque hubo tiempos de hasta un año de diferencia entre su creación. El año pasado (2024) teníamos una serie de demos que daban una forma preliminar a cómo iba a sonar este EP. Pero antes de poder grabarlo, nos robaron nuestros instrumentos y esto, bueno, nos obligó a darnos un tiempo para darle más vueltas a las canciones, dedicarle más tiempo a la producción, etc.
Al final, hubo muchos tropiezos, pero esto solo suma a la conclusión de que fue un proceso terriblemente gratificante. Sentimos que es el mejor EP que pudimos haber producido.
Y con todo este tiempo y estos “fracasos” –como diría una de las canciones–, ¿qué expectativas tenían del proceso?
La primera expectativa, diría yo, fue poder concretarlo después de todos los tropiezos que mencionaba antes. Hubo que prácticamente partir de cero y armar un repertorio. Fue un desafío no tener una base sonora ya cimentada. Eso desde el punto de vista de la composición. Desde la grabación y la producción, queríamos que estas ideas fueran materializadas de una forma que no solo les hiciera justicia, sino que también las engrandeciera.
También era necesario darles un sentido a las composiciones, ya que no fueron escritas en un orden definido ni con la intención de quedar en el EP. Más bien fue algo que se dio naturalmente y posteriormente hubo que darle coherencia.
¿Cuál es la mayor diferencia entre tocar estas canciones en vivo y en estudio?
En vivo es una sensación más liberadora. Creo que tocar en vivo nos da la posibilidad de sumar energía y explosividad a las canciones, y cada show ofrece la oportunidad de proporcionar una puesta en escena que se suma a lo que ya son las canciones como tal. Y hay que agregar que tocar en vivo permite hacer pequeños cambios y modificaciones que a veces pide el momento.
En estudio tenemos la misión de encapsular esta emoción únicamente por medio de nuestra interpretación, pero aprovechando las posibilidades que ofrecen el tiempo y los recursos de grabación. Esto supone un gran reto que ha requerido cranearse las canciones desde otras perspectivas.
Existe una especie de explosión en Chile respecto del emo y sus subgéneros derivados. Si bien Distancia Crítica coquetea con estos sonidos, tal vez se podría decir que también está un poco más abierto al rock alternativo en general. ¿Esto se ha dado de forma natural o deliberadamente se mueven en estos géneros por sus influencias?
Yo diría que se ha dado más bien naturalmente. Ninguno de los tres somos devotos de un tipo específico de música y estamos recién conectando con los proyectos que están haciendo este “sonido del emo chileno”, así que no nos ha costado acercarnos a esta “escena”. Sin embargo, sí creo que tenemos una visión en común de intentar rescatar distintas sonoridades que bordean nuestros gustos musicales a modo general. Los tres llegamos al proyecto con sonidos distintos en mente, pero por acuerdos pudimos sentar un poco la base de lo que son las referencias para el sonido de Distancia Crítica, abrazando este concepto del emo pop que, yo diría, predomina en la mayoría de nosotros.
Además de la “escena chilena”, también hay un auge particular en la región de Valparaíso, con muchas bandas nuevas explorando estos sonidos y experimentando con otros. ¿Cómo ven esto? ¿Es importante resaltar la localidad de las bandas hoy?
Sentimos que es vital resaltar el “de dónde” vienen los proyectos musicales, sobre todo acá en Chile, donde las distancias y la proporción de proyectos por región son tan disparejas.
Claro, donde las “distancias” son “críticas”.
Claro, claro (ríe). La música en Valparaíso es profundamente resiliente. Siempre es difícil hacer música en región, pero constantemente aparecen bandas con sonoridades muy diversas para compartir los pocos escenarios disponibles. La gente viaja grandes distancias para ver a proyectos que, además, tienen que hacer malabares para coordinar y ocupar estos espacios donde se realizan eventos autogestionados. Y el emo aún mantiene estas características heredadas del hardcore el DIY o “hazlo tú mismo”. Y esto, a la vez, tiene roces con el indie rock, así que no es extraño que esta amalgama de elementos conviva en un mismo escenario, cosa que, a decir verdad, nutre la escena y le da variedad. Hay una apertura muy rica a distintos sonidos y sentimos que hay un sonido menos homogéneo de lo que tal vez se puede dar en zonas como la capital, pese a que la “escena” sea diametralmente más pequeña que allá.
¿Qué se puede esperar de un eventual LP de Distancia Crítica?
No creo que vayamos a descartar del todo el sonido que trabajamos en el EP, pero sería más bien una arista del álbum. La idea es que un eventual LP sea más aventurado, una exploración sonora mucho más amplia. Nos gustó el resultado de experimentar con instrumentos fuera de nuestra formación base, como la trompeta en “Resuena”, y sabemos que hay mucho potencial en la producción para incorporar sonidos distintos. Los tres somos personas muy dispersas, así que yo creo que habrá más rienda suelta al momento de componer algo más largo.
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