Lemmy Kilmister, en estado puro
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Lemmy Kilmister, en estado puro

Lemmy Kilmister, en estado puro

martes 21 de diciembre, 2021

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Escrito por: Sonidos Ocultos

La influencia del cerebro de Motörhead es incalculable y tiene seguidores desde el punk hasta el metal. Lemmy Kilmister siempre fue el mismo tipo, sencillo y de una sola línea. Y eso, para muchos, es la representación más genuina del rock and roll hecho ser humano.

Corría el año 1981 y, en una desempolvada y hasta junio de 2021 inédita entrevista que el bajista, voz y líder de Motörhead, Lemmy Kilmister, concedió a la revista irlandesa Hot Press, el periodista Malcolm Dome le preguntó: “¿Tienes una visión de dónde quieres que esté la banda para su décimo aniversario en 1985?”, ante lo que músico contestó: “Tengo una visión para lo que quiero hacer después de esta entrevista, y eso es dirigirme al bar, jugar en la máquina tragamonedas y tomar Jack [Daniel’s] y Coca-Cola. Eso es lo máximo que puedo pensar hacia el futuro. Vivir el momento y no hacer grandes planes. Si nuestro manager o disquera quiere pensar hacia el futuro, eso es asunto de ellos, nosotros tres seguiremos como siempre lo hemos hecho. ¡Lo único que cambiaré en los próximos días será mi ropa interior!”. Lemmy en estado puro.

En el año 2015, 34 años desde aquella cita y solo tres días después de la repentina muerte de Lemmy, Tony Iommi, guitarrista de Black Sabbath, revelaba el estilo de vida del bajista. “Vivía de forma modesta en Los Ángeles, junto al Sunset Strip, en un pequeño departamento. Le encantaba. Tampoco estaba allí a menudo. Siempre estaba en un club en Los Ángeles llamado Rainbow (Rainbow Bar And Grill) y adoraba jugar a las máquinas tragamonedas”. Lemmy en estado puro.

La revelación espontánea hecha por Lemmy en 1981, franca y natural a la vez, demuestra su esencia: siempre fue el mismo tipo, sencillo y de una sola línea. Y eso, para muchos, es la representación más genuina del rock and roll hecho ser humano.

Juventud marcada por The Beatles

Ian Fraser Kilmister nació, casualidad o designio celestial, el 24 de diciembre de 1945 en Stoke-on-Trent, ciudad inglesa ubicada entre Manchester y Birmingham. En su infancia vivió en las cercanías de Newcastle y después en Gales, también en Reino Unido. Sin un padre presente, Lemmy fue criado por su madre y abuela. El hecho de no tener a su padre marcó su vida, pero nunca fue un drama para él.

Desde pequeño, el joven Lemmy Kilmister mostró interés por la música, las mujeres y los caballos, además de su afición a apostar en las máquinas tragamonedas. Lemmy Kilmister en estado puro, en formato infante. Tal como a muchos jóvenes de aquella época, Ian fue influenciado por The Beatles, banda que vería en vivo en el Cavern Club de Liverpool, presentación que lo marcaría para siempre. Más adulto, reconocería que The Beatles “eran todo menos maricones”, comparándolos de paso con Rolling Stones, a quienes definió como “momias” y sentenciar que “hicieron grandes discos, pero siempre eran una mierda en el escenario, mientras que los Beatles eran el equipo”.

De Stockport a Hawkwind

Siguiendo a una mujer llamada Cathy, Kilmister se trasladaría a Stockport, pueblo en las afueras de Manchester, lugar donde se unió a algunas bandas locales. Además, en aquel lugar nació su hijo Sean, quien fue entregado en adopción. En 1965, Lemmy kilmister se integró a las filas de Rockin Vickers, agrupación en la que estuvo hasta 1967, cuando emigró a Londres. Gracias a Noel Redding, bajista de The Jimi Hendrix Experience, Lemmy conseguiría trabajo como roadie del grupo (de Hendrix “aprendí a ser violento y caballero a la vez”, confesaría después). Posteriormente integró otras bandas, pero ninguna logró consolidarse y se disolvieron sin pena ni gloria.

Esto cambió en 1971 cuando se unió al grupo Hawkwind como bajista, rol en el que Lemmy no tenía experiencia alguna. A pesar de ese “detalle”, Lemmy Kilmister impuso de inmediato un estilo en la forma de tocar bajo, imprimiéndole un sello al sonido del grupo y abrazando una de las etapas más exitosas de la agrupación. Así, por ejemplo, fue uno de los cerebros detrás del hit “Silver Machine”, la canción más célebre de Hawkwind y que alcanzó el puesto número 3 en las listas británicas en 1972. El disco doble en vivo “Space Ritual” de 1973 es una experiencia que bien vale revisar y tener en consideración.

La estadía de Lemmy Kilmister en Hawkwind se acabó en 1975 durante una gira por Norteamérica. En el periplo, Kilmister fue detenido en la frontera canadiense por supuesta posesión de cocaína, cuando en realidad eran anfetaminas. Pasó una noche encerrado y fue liberado sin cargos, pero para la banda fue la “gota que rebasó el vaso” y, a la vez, fue la excusa ideal para despedir a Lemmy debido a su abuso de anfetaminas y su “comportamiento errático”. Así se finiquitaba la relación entre Lemmy y Hawkwind.

Motörhead para siempre

El mismo 1975, y sin perder tiempo, Lemmy Kilmister formó una nueva agrupación a la que decidió bautizar como “Bastards” junto a su amigo, el guitarrista Larry Wallis, y el baterista Lucas Fox. Por recomendación de su manager, Lemmy rebautizó la agrupación como “Motörhead”, nombre de la última canción que él había compuesto para Hawkwind. Dicha formación inicial no duró mucho ya que Wallis fue reemplazado por Eddie Clarke y Phil Taylor ocupó el lugar de Fox. De esta manera se conformaba la formación más clásica de Motörhead y la que firmaría el capítulo más glorioso del grupo.

Los inicios de la banda fueron difíciles. En 1976 la revista NME los premió como «la mejor peor banda del mundo», distinción que tuvo al grupo contra las cuerdas, al punto de que Lemmy tenía organizado el final. “Incluso agendamos un show de despedida en el Marquee en Londres y le pregunté a Ted Carroll, el dueño de Chiswick Records que también era mi amigo, si lo grabaría. La suerte estuvo de nuestro lado porque no pudo lograr que el equipo llegara al club y para compensarlo nos dio dos días en el estudio. Grabamos todo el Motörhead. Ese salió en el 77 porque para entonces el contrato con United Artists ya había caducado y de repente estábamos en marcha de nuevo. ¿Cómo me siento respecto al sondeo de NME? Al menos admitieron que éramos los mejores en algo”, confesaría en la entrevista a Hot Press de 1981. Gracias a ese lanzamiento, Motörhead alcanzó cierta popularidad entre los punks y metaleros de la época.

Después, el despegue. “Overkill” (1979) fue el primer álbum que ingresó en el Top40 británico, hecho que afirmó la carera del grupo. El mismo año editaron “Bomber”, que también se metió en el Top40 (puesto 34). Ambos trabajos, además del disco “On Parole”, dieron pie a “Ace of Spades” (1980), el álbum más afamado del trío y el que les dio el impulso para consagrarse definitivamente. El éxito se resumió en “No Sleep ‘til Hammersmith”, primer disco en vivo del grupo y que llegó al número 1 de la lista de álbumes. También fueron soporte de Blizzard of Ozz, banda de Ozzy Osbourne y buen amigo de Lemmy.

En 1982 se lanzó “Iron Fist”, último disco editado por la formación clásica de Motörhead. Clarke fue reemplazado de manera estable por Phil Campbell y Taylor por Pete Gill. Aunque tuvo algunos cambios de integrantes durante la década de los ochenta, desde 1995 hasta la muerte de Lemmy, Motörhead tuvo una formación definitiva: Kilmister, Campbell y el baterista Mikkey Dee. Con ellos actuó en lo que sería el último show de Motörhead en Berlín, el 11 de diciembre de 2015, año en que conmemoraban 40 años desde la formación del trío.

Un legado incuantificable

Lemmy cultivó un estilo único dentro de la escena musical. Su forma de tocar el bajo era todo menos convencional, pero fue, al mismo tiempo, el sello de su sonido. “Soy como un guitarrista profundo”, se autodefinió en alguna ocasión. Su capacidad para componer fue otra de sus virtudes. Ozzy Osbourne fue testigo de dicha capacidad: “Mi dios del rock es Lemmy Kilmister. Yo soy bueno empezando letras, pero no consigo terminarlas. Y él se ponía, escribió un montón de letras para mis canciones, “Mama, I’m Coming Home”. Le di una cinta y tenía un libro sobre la Segunda Guerra Mundial. No lo había leído y le dije que me comentara que le parecía y que tenía un montón de letras. Pensaba que iba a tardar una semana, y me dijo “vuelve dentro de unas cuatro horas”. Volví y me mostró una, me gustó y me sacó otra, “¿tienes dos?”, y me dijo, “no, tengo otra, tres”. “¡¿Has escrito tres letras?!” Y respondió, “sí, y ese libro era una mierda””, recordó en alguna entrevista tras la muerte de Lemmy.

Además, Lemmy participó en múltiples discos, colaboró con variados artistas y hasta tuvo apariciones en la pantalla grande. Recordados son sus trabajos con Dave Grohl en Probot, en el disco No More Tears de Ozzy Osbourne, con Ramones o Janet Jackson, por citar algunos.

Fumador empedernido (fumó desde los 11 años), degustador de Jack Daniel´s desde siempre y mujeriego por excelencia, Lemmy dio cátedra en cómo llevar una vida con excesos, pero al mismo tiempo, trabajar, tocar, girar y vivir para el rock and roll. “Un niño me preguntó una vez si yo tenía resacas. Le tuve que explicar que para tener resacas había que dejar de beber”, dijo alguna vez. Precisamente, el tabaco y al alcohol le produjeron problemas de salud que, pese a su inquebrantable espíritu, Lemmy no pudo soportar. El 28 de diciembre de 2015, murió en Los Ángeles, Estados Unidos. Según el comunicado oficial de Motörhead, el cáncer se le había diagnosticado apenas dos días antes de morir. Las causas de su muerte se oficializaron: cáncer de próstata, arritmia cardíaca e insuficiencia cardíaca congestiva.

Hasta los últimos días, y tal como relató Tony Iommi, Lemmy mantuvo su estilo de vida de siempre, en el bar con sus amigos apostando monedas en máquinas y tomando Jack Daniel´s. Fumando menos, tomando menos, pero siendo Lemmy en estado puro. Como siempre y para siempre.

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