Amarga Marga “Dimensiones”
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Amarga Marga “Dimensiones”

miércoles 28 de marzo, 2018

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Escrito por: Felipe Gonzalez

Si el primer disco de Amarga Marga encarnaba perfecto un pop de guitarras adolescente e inocente a punto de explotar, con ritmos duros-pero-bailables, y letras sobre el amor juvenil; en su segundo disco, “Dimensiones”, la banda parece haber dado un paso más hacia la adultez y hacia las decepciones y preguntas abiertas que eso conlleva. Ya no cantan sobre amores juveniles, sino sobre una pena generacional, relaciones no muy bien cicatrizadas y sobre qué hay después de la muerte.

Al hablar de los discos de esta banda es importante hacer el paralelo entre ellos ya que son una fotografía de dos formas casi opuestas de trabajar en la industria. Todo en “Mi Arma Blanca”, el primero, iba rápido. Se hacían notar las guitarras afiladas y las baterías aceleradas. Se grabó prácticamente en vivo y tuvo pocos arreglos minuciosos en la instrumentación, en las voces y en la producción. Ahora es muy distinto.

En “Dimensiones” hay una producción mucho mayor. En este punto hay que señalar la importancia del productor Pablo Muñoz en todo el trabajo. Se nota la elección con lupa de algunos sonidos nuevos que la banda no usó en su anterior entrega, como los sintetizadores, muy presentes a lo largo de todo el LP y que son de gran aporte a la hora de crear atmósferas reflexivas y envolventes, lo que le da un sonido psicodélico y de pop de sintetizadores a todo el álbum.

Las guitarras tienen un cuidado minucioso, con efectos que permiten aventurarse en riffs delicados (mención especial para el delay de “Imágenes Tuyas”. Preciso) y con mayor riqueza en los juegos de melodías guitarra-sintetizadores. En cuanto a la sección rítmica, cabe destacar la importancia que tuvo Diego Terán (batería), quien en este disco estuvo involucrado desde su gestación, no así como con “Mi Arma Blanca”, ya que llegó a la banda cuando las canciones estaban armadas. Y eso se nota en ritmos más pausados donde la batería ya no sólo acompaña, sino que lleva la dirección de los temas, y donde a ratos se permite coquetear con beats electrónicos similares a la onda trap y trip hop. El bajo en muchos temas se aleja de la funcionalidad para hacer riffs pensados que responden bien a los sintetizadores y guitarras. En cuanto a las voces, se ve que la escuela beatlesca sigue presente, con segundas voces que armonizan y hacen melodías limpias y pegotes.

La temática del disco es melancólica. Desde el primer tema, “La Pena”, que esto se deja en claro en quizás la línea más representativa del disco: “Uno nace con la pena, memoria y dolor”, en donde la voz de Diego González (guitarra, voz, sintetizador) sirve como megáfono de la angustia de la generación post dictadura que tiene que sobrellevar la herencia política y las rígidas estructuras idiosincráticas que legaron las generaciones pasadas. La mirada inocente de quien se ve reaccionando a su entorno a medida que lo va descubriendo que se vio en “Mi Arma Blanca” se hace a un lado para darle espacio a la reflexión. El tiempo ahora es para sentarse, preguntarse sobre lo vivido, y con suerte dar algunas respuestas.

La denuncia en las letras tomó un papel importante y se puede ver en temas como “No Hay Pacto”, que es una respuesta al papel controlador que juega la religión en algunos modelos educativos, “Hazte el Favor”, que critica la indiferencia e incredulidad de algunos hombres en la lucha de géneros, que finalmente normalizan la violencia, cantando: “Mata al esclavizador que vive en tu interior”. Las preguntas abiertas también son parte de la madurez lírica alcanzada en este trabajo, con temas como “Dimensiones Paralelas” que muestra un sentido de agnosticismo frente a la vida después de la muerte para alguien que perdió a un ser querido, o “Quiero No Quiero”, donde se canta sobre una indecisión respecto a una relación ambigua.

Tomando una voz potente sobre las inquietudes generacionales, los Amarga Marga dan un buen, y sorpresivo, segundo paso en su joven carrera. Suenan nuevos mientras proponen un pop sintétizado que limita a ratos con el rock psicodélico, al mismo tiempo que amplían los límites de lo que pueden hacer. Exploran nuevos sonidos y ritmos que, si bien no eran esperados, hacen un perfecto sentido con la estética del grupo (sí, como el trap). Mientras la admiración a Los Prisioneros aún se nota fuerte, en “Dimensiones” la banda se aventura por construir un sello propio que no los ancle al pop guitarrero que les dio notoriedad, y les permita aventurarse por nuevos caminos. Y lo logran perfecto.


 

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Felipe Gonzalez
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