RUBIO – PEZ (2018)
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RUBIO – PEZ (2018)

RUBIO – PEZ (2018)

domingo 17 de marzo, 2019

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Escrito por: Felipe Gonzalez

En una sesión que grabó RUBIO para la emisora estadounidense KEXP, Fran Straube define a su proyecto solista como “música intercontinental”, ya que, como explica, considera que es una mezcla de varias sonoridades, que van desde lo nórdico a lo chamánico y de lo electrónico a lo latino. Es especial esa definición, ya que, de alguna forma, calma las ansiedades del medio y del público de ponerle etiquetas a la música y porque, al mismo tiempo, no cae en el juego de definirse bajo esas reglas limitadas de decir simplemente “electro pop”, “pop andino”, o cualquier otro nombre que no signifique nada a la larga, sino que se hace cargo de su eclecticismo y lo disfraza para que quienes necesitan nombrar las cosas puedan estar tranquilos al escuchar PEZ, su primer larga duración y puedan, desprejuiciadamente ojalá, vivir la experiencia que propone RUBIO que es intensa y sorpresiva.

Una vez que te pones los audífonos y te preparas para escuchar “música intercontinental”, supongo que los prejuicios te dan alguna especie de seguridad porque confías que, de algún modo, puedes anticiparte a lo que escucharás, ¿tambores, tal vez?, ¿ritmos africanos o escalas orientales?, ¿sonidos de cuerdas del norte de Europa? Hay muchas posibilidades que caben en esas expectativas, pero creo que lo mejor al escuchar PEZ es abrirse a cualquier opción y dejar que te sorprenda. Pero, ¿no es eso lo mejor para escuchar cualquier tipo de música, acaso? Claro que sí, pero la diferencia es que RUBIO tiene esa cualidad para sorprender casi en su definición. Si alguna expectativa se confirmará con RUBIO, es que botará todas las otras que tenías y propondrá un giro que no te dejará indiferente.

Siento que sería injusto decir que es un proyecto pop y también que es uno experimental, ya que ni el atrevimiento de explorar nuevas capas de sonido se detiene en algún punto del disco, ni tampoco las ganas de ser algo digerible y con melodías penetrantes. Esto es un gran valor de la música de Fran Straube en este proyecto, ya que el LP deja con ganas de escucharlo de nuevo y cada escuchada es distinta, hay tantas formas de entender el disco que aguanta muchas revisiones y no para de ser atractivo y exótico, aunque ya sepas lo que viene.

Fran ha dicho también que este proyecto es particularmente honesto en su música y en sus letras. Siempre puede parecer para un artista honesta su música porque tienen una conexión distinta con ella que como lo percibe esa masa distante y ansiosa en buscar de significados llamada “el público”, pero en este caso esa sinceridad se siente al percibirse como un disco libre de pretensiones, pero no por eso, claramente, menos detallista y ambicioso. El trabajo de Fran junto al productor Pablo Stipicic es ambicioso en la búsqueda constante de influencias ya que da la impresión de que tomaron todos los elementos que creyeron que aportarían, sin prejuicios. No por nada hay una colaboración con el ya legendario Carlos Cabezas y otra con el cada vez más popular trapero Gianluca, y hace mucho sentido. Y al mismo tiempo ese reconocimiento a otros artistas y a buscar sonidos sin miedo a romper esquemas, junto con el toque místico y espiritual de las letras, dan un aire grande de honestidad.

Desde que comienza el disco con Seres Invisibles ya atrapan la atención los sonidos espaciales de los sintetizadores y del violín (sí, violín, y con efectos. Un manjar), las voces agudas y graves en sus distintas capas y las percusiones bailables e intensas. Y así va corriendo el primer LP de RUBIO en un viaje místico pop experimental que refresca todas las etiquetas posibles que le quepan. Explosiones de creatividad y renovación, y una clase de valentía creativa y sin prejuicios es lo que hay en PEZ. Gracias, entonces, a toda la música del mundo, y a quienes tienen el amor y voluntad por escuchar y experimentar.

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Felipe Gonzalez
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