Foltzone – Foltzone (2023)
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Foltzone – Foltzone (2023)

Foltzone – Foltzone (2023)

lunes 04 de marzo, 2024

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Escrito por: Equipo SO

Por Francisco Quevedo

Casi 31 minutos repartidos en 10 capítulos conforman el disco debut de larga duración de Foltzone. Minutos suficientes para dar rienda suelta a la experimentación; al tirarse a la piscina. 31 minutos de búsqueda. 31 minutos que tienen su recompensa.

Esta obra prima homónima nos ofrece el transitar de canciones “convencionales” enlazadas con vericuetos sonoros (“Echoes of Lockdown” o “A Thounsand Pages” son excelentes ejemplos), pero sin perder la esencia del grupo. Todo, ensalzado con letras que abordan temas existenciales, emocionales…humanos al fin y al cabo.

El cuarteto formado por José Alcaino (batería y drumpad), Matías Fuentes (teclados y sintetizadores), Sebastián Flores (bajo) y Matías Vásquez (guitarras y voces) suenan como un jab macizo desde el minuto cero y se nota afianzado y con confianza. Además del cuarteto, participó Ismael Vásquez en percusiones.

“Mundane Isolation”, “La Espera” o “Deep Blue Clear Current” (uno de los puntos sobresalientes) son apenas una muestra, un sorbete, de lo que Foltzone pretende enseñarnos en este disco. Un dato en las letras: el combinar español e inglés le da cierta viveza al álbum sin desviar la brújula del norte. En otras palabras, el usar dos idiomas no es un elemento distractor.

Cada canción, cada capítulo, tiene su personalidad, su sonido, su cuento y su experimentación. Cierto es que cuando se hace un disco de esta duración, se suele ir directo a la vena, sin rodeos y bien al blanco. Eso es precisamente lo que hace Foltzone, pero sin perder su esencia. Es necesario enfatizar este punto puesto que es uno de las características más destacables de la placa.

Así, por momentos se roza con algún sonido del universo Floydiano y después, oh magia, estamos en medio de una pista garage tipo Stooges, otra con guiños a Pánico u otra en medio de los 70s, para luego regresar a un pasillo musical que funciona como puente. Si bien son apenas referencias musicales que asaltan la cabeza mientras el álbum suena, sirven para dejar en claro que en la experimentación está una de las claves del sonido de Foltzone. Ella es el centro, el móvil, la fluidez y es el atributo principal del primer LP.

Otro factor a no pasar por alto es la variedad que se encuentra en 10 pistas ¡Ninguna se parece a la otra! Cada una, tal como resaltamos, tiene su historia y su razón de ser. Por ejemplo (y por lo mismo) “Waves of Rock ‘n’ Roll” y “From Time to Time” son canciones que van una detrás de la otra, pero son muy distinguibles, poniendo su esencia sobre la mesa.

El final a cargo de “Dreaming Awake” es uno de los puntos altos del disco, elevando los decibeles dándole un clímax póstumo al álbum que se agradece. No solo desde la perspectiva musical, muy bien lograda, sino también desde la arista emocional, característica que atraviesa todo el LP de principio a fin.

Bien por Foltzone y su primer disco de larga duración. Bien por experimentar. Bien por atreverse. Bien por intentar. Bien por exponer letras que tratan temas humanos y terrenales (“Estoy cansado de esperar…no sé a quién…es a mí mismo, es egosímo…”) Bien por lograr todo eso en apenas 31 minutos (que pasan volando, no está demás decir). Bien por el devenir que les depara. Bien por Foltzone, a fin de cuentas.

Almost 31 minutes spread over 10 chapters make up Foltzone LP debut album. Enough minutes to give free rein to experimentation; when jumping into the pool. 31 minutes of searching. 31 minutes that have their reward.

This eponymous debut album offers us the passage of “conventional” songs linked with sonic twists and turns (“Echoes of Lockdown” or “A Thousand Pages” are excellent examples), but without losing the essence of the group. Everything, enhanced with lyrics that address existential, emotional…human themes after all.

The quartet made up of José Alcaino (drums and drumpad), Matías Fuentes (keyboards and synthesizers), Sebastián Flores (bass) and Matías Vásquez (guitars and vocals) sounds like a solid jab from minute zero and sounds strong and confident. In addition to the quartet, Ismael Vásquez participated on percussion.

“Mundane Isolation”, “La Espera” or “Deep Blue Clear Current” (one of the highlights) are just a sample, a sorbet, of what Foltzone intends to teach us in this club. A fact in the lyrics: combining Spanish and English gives a certain liveliness to the album without deviating the compass from the north. In other words, using two languages is not a distracting element.

Each song, each chapter, has its personality, its sound, its story and its experimentation. It is true that when an album of this length is made, it usually goes straight to the point, without detours and very on target. That is precisely what Foltzone does, but without losing its essence. It is necessary to emphasize this point since it is one of the most notable characteristics of the plate.

Thus, at times it touches on some sound from the Floydian universe and then, oh magic, we are in the middle of a Stooges-type garage track, another with nods to Panico or another in the middle of the 70s, and then we return to a musical corridor that works as a bridge. Although they are just musical references that pop into your head while the album plays, they serve to make it clear that experimentation is one of the keys to Foltzone’s sound. It is the center, the mobile, the fluidity and is the main attribute of the LP debut.

Another factor not to be overlooked is the variety found in 10 tracks. None are like the other! Each one, as we highlight, has its history and its reason for being. For example (and for the same reason) “Waves of Rock ‘n’ Roll” and “From Time to Time” are songs that come one after the other, but are very distinguishable, putting their essence on the table.

The ending by “Dreaming Awake” is one of the high points of the album, raising the decibels giving a posthumous climax to the album that is appreciated. Not only from the musical perspective, very well done, but also from the emotional edge, a characteristic that runs through the entire LP from beginning to end.

Good for Foltzone and their first LP. Good for experimenting. Good for daring. Good for trying. Good for exposing lyrics that deal with human and earthly themes (“I’m tired of waiting…I don’t know who…is it myself?…is it selfishness?”)Good for achieving all that in just 31 minutes (which fly by, it goes without saying). Good for the future that awaits them. Good for Foltzone, all things considered.

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