Iggy Pop – EVERY LOSER (2023)
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Iggy Pop – EVERY LOSER (2023)

Iggy Pop – EVERY LOSER (2023)

martes 28 de febrero, 2023

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Escrito por: Equipo SO

Por Francisco Quevedo.

El primer gran golpe de 2023, en cuanto a lanzamientos se refiere, vino de la mano de un veterano. Iggy Pop, esa lagartija de Detroit que se niega a morir a pesar a que ni la ciencia sabe “a ciencia cierta” como diantres sigue en pie, lo hizo otra vez. Y lo hizo haciendo música con 75 años a cuestas, considerando que setenta y cinco años de Iggy Pop deben equivaler a 150 de cualquier otro mortal.

EVERY LOSER es la última propuesta de camaleónico Iggy. Si bien no llega a ser una obra maestra y dista de su mejor época (no lo vamos a crucificar por eso), el álbum persigue o intenta exhibir una nueva faceta del artista, considerando todo su recorrido y, como ya dijimos, ese cerro de años que acumula de vida. Y lo logra con buenos resultados, lo que es un premio por partida doble.

Si algún despistado creía que Pop estaba más cerca de terminar como los dinosaurios, este disco le explica de manera didáctica que no es así (“¡a la mierda los dinosaurios!”, imagino gritando a Pop). Haciendo gala de su lugar ganado en la industria, Iggy se rodeó de músicos de renombre (Duff McKagan, Stone Gossard, Chad Smith o Taylor Hawkins, por citar algunos ilustres) y trabajó con el productor Andrew Watt, personaje muy en boga y que estuvo detrás del último álbum de Ozzy Osbourne, otro veterano de mil y un batallas.

El LP tiene varios puntos altos: “Frenzy”, “Strung Out Johnny”, “Neo Punk” o “Comments” son buenos ejemplos que confirman esa riqueza de estilos y caras que tiene Iggy Pop, las que no se cansa de tratar de mostrar cada vez que puede. Ya sea derrochando energía, machacando sintetizadores o dando cátedra (en su estilo) de como él ve el punk y la vida, Pop no transa en sus intenciones de tratar de entregar lo mejor. Las guitarras no buscan concesiones ni acuerdos de paz, los tambores galopan y los teclados van de aquí para allá guiados bajo la batuta de Pop y Watts, una dupla que logró resultados satisfactorios.

En cuanto a las letras, Iggy deambula entre las adicciones y la vejez, sin dejar de lado las situaciones que asolan al mundo de ayer y hoy. Desde el punto de vista lírico, el álbum también es un acierto ya que logra conjugar el pasado, el presente y, quién sabe, el futuro de Pop. No sólo eso: busca remecer y zamarrear muchas de las estupideces que, bajo su prisma tan particular, nos han invadido en la cultura actual. Y qué decir de su voz, que suena nítida, con actitud (que nunca le ha faltado) y con una fuerza capaz de declamar todo y cada uno de los mensajes que Pop busca enarbolar.

Las 11 canciones que conforman el disco vinieron a refrescar la carrera de Iggy Pop. Una carrera que parecía condenada a quedarse en la parsimonia inmovilizante en la que estaba sumida. Sus trabajos anteriores, de tintes mucho más depresivos y oscuros y, más encima, deprimentes en su conjunto, no auguraban este renacer. Ya dijimos que está lejos de sus mejores obras, pero qué más da: es Iggy Pop, un gruñón de 75 años, que a nadie sorprendería si ya hubiese muerto hace 10 o 25 años atrás. Pero no. Sigue ahí, dando lecciones desde su rincón, desde su esquina en el ring en busca de ganar un nuevo asalto.

EVERY LOSER es donde confluyen muchas de las vertientes que nutren, o han nutrido, la vida de Iggy Pop. Un frenesí musical conducido por Pop y que tiene mucho más de ganador que de perdedor. Y eso, a estas alturas del partido, es bastante decir. En especial para un artista como Iggy Pop.

 

The first big hit of 2023, as far as pitches are concerned, came from a veteran. Iggy Pop, that Detroit lizard who refuses to die even though science doesn’t even know «for sure» how the hell he’s still standing, did it again. And he did it making music with 75 years in tow, considering that Iggy Pop’s seventy-five years should be equal to 150 of any other mortal.

EVERY LOSER is the latest proposal from the chameleonic Iggy. Although it does not become a masterpiece and is far from his best period (we are not going to crucify him for that), the album pursues or tries to exhibit a new facet of the artist, considering his entire career and, as we already said, that hill of accumulated years of life. And he does it with good results, which is a double prize.

If some clueless person believed that Pop was closer to ending up like the dinosaurs, this record explains in a didactic way that this is not the case (“fuck the dinosaurs!”, I imagine shouting at Pop). Showing off his earned place in the industry, Iggy surrounded himself with renowned musicians (Duff McKagan, Stone Gossard, Chad Smith and Taylor Hawkins, to name a few) and worked with producer Andrew Watt, a very fashionable character who was behind the last album by Ozzy Osbourne, another veteran of a thousand and one battles.

The LP has several high points: «Frenzy», «Strung Out Johnny», «Neo Punk» or «Comments» are good examples that confirm the wealth of styles and faces that Iggy Pop has, which he never tires of trying to show. every time you can. Whether it’s wasting energy, pounding synthesizers or lecturing (in his style) on how he sees punk and life, Pop doesn’t compromise on his intentions of trying to deliver the best. The guitars do not seek concessions or peace agreements, the drums gallop and the keyboards go from here to there guided under the baton of Pop and Watts, a duo who preferred satisfactory results.

As for the lyrics, Iggy wanders between addictions and old age, without leaving aside the situations that plague the world of yesterday and today. From a lyrical point of view, the album is also a success since it manages to combine the past, the present and, who knows, the future of Pop. Not only that: it seeks to shake up and mix up many of the stupidities that, under its prism, particular, have invaded us in today’s culture. And what to say about his voice, which sounds clear, with attitude (which he has never lacked) and with a force capable of reciting each and every one of the messages that Pop seeks to raise.

The 11 songs that make up the album came to refresh Iggy Pop’s career. A career that seemed doomed to remain in the immobilizing parsimony in which it was sunk. His previous works, with much more depressive and dark overtones and, moreover, depressing as a whole, did not augur this renaissance. We already said that it is far from his best works, but what does it matter: he is Iggy Pop, a grumpy 75-year-old who would surprise no one if he had already died 10 or 25 years ago. But not. He is still there, giving lessons from his corner, from his corner in the ring looking to win a new round.

EVERY LOSER is where many of the aspects that nourish, or have nourished, the life of Iggy Pop come together. A musical frenzy led by Pop and that has much more of a winner than a loser. And that, at this point in the game, is saying enough. Especially for an artist like Iggy Pop.

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