Por Claudio Miranda
Son 30 años cerrados los que The Haunted lleva reflejando el momento que le toca vivir. Lo notamos, sobretodo, en el debut homónimo (1998) y el superlativo Made Me Do it (2000), ambos trabajos de estatura capital que revitalizaron el género, cuando los consagrados navegaban en la incertidumbre o suavizaban sus propuestas para llegar al público masivo. De las cenizas de los entonces disueltos At the Gates, surgió una inclinación hacia el frenesí del thrash y el death metal de los ’80 con sangre nueva.
The Haunted es, ante todo, un proyecto que se volvió una unidad estable recién durante la última década. En 2013, al retorno del baterista Adrian Erlandsson y el vocalista Marco Aro, se sumó el ingreso del guitarrista Ola Englund (Feared, Six Feet Under), músico e instrumentista dueño de un distintivo único y cuyo estilo adhiere al segundo aire que tomó el metal en los ’90s.
Exit Wounds, el primer trabajo con la alineación que completan el bajista Jonas Björler y el guitarrista Patrick Jensen, significó el retorno a su mejor forma tras un par de trabajos irregulares bien entrados los 2000. Bastarían apenas tres años para que Strength in Numbers (2017) transformara la apuesta en jugada ganadora y le diera consistencia e integridad a la narrativa de The Haunted. Y tras ocho años de espera -en 2021, la banda cancela las sesiones de grabación por un problema de salud-, Songs of Last Resort reafirma la fuerza natural que la banda evoca en plan desafiante.
Publicado y editado por el histórico sello Century Media, Songs of Last Resort compila 12 cortes en 40 minutos. Es un compendio de agresión y rigor que los suecos proyectan desde la escritura hacia el temple forjado desde Exit Wounds. Basta con la arrancada de «Warhead» para encontrarte con un trabajo al que puedes hacer girar reiteradas veces sin caer en el letargo. El corte que arranca el disco, a la vez, es un manifiesto crudo y vehemente contra las políticas hostiles de la clase gobernante en todo el mundo. De ahí el balance peso-agresión que The Haunted traspasa a la metralla incesante, lo que barre con cualquier duda o prejuicio a su paso.
Le sigue «In Fire Reborn», una que no se limita a beber directamente de sus dos tempranos -y mejores- trabajos; refresca lo que los volvió pioneros durante el anochecer de los ’90s, cuando el thrash era un estilo superado. Y tal como hace poco más de un cuarto de siglo, el regreso a los padres fundadores es un factor de vital importancia cuando debemos explicar lo que hizo de The Haunted un referente, incluso para aquellas leyendas que perdieron la brújula por el afán de «adaptarse a los tiempos».
La protesta contra el abuso y la justicia en «Death to the Crown», define lo que debe ser siempre el metal: una denuncia directa contra el verdadero enemigo. En tiempos donde la aprobación en redes sociales pesa más que una idea propia, te refriega en la cara la dura realidad. Tanto como los ladridos de Marco Aro, es la guitarra de Ola Englund la que determina la personalidad de esta versión renovada e imperial de The Haunted después de tres décadas. Sus componentes, al momento de dar forma al disco, asumen que el tema generacional puede jugar a favor o en contra al momento de escribir otro capítulo en su discografía, con el foco en los detalles mientras el relato se desarrolla con jerarquía ganada a pulso.
Puede que «To Bleed Out» parezca disonante en la placa como respecto a los clásicos en el repertorio de The Haunted. Menos frenética y más introspectiva, con brochazos de melodía muy a la usanza del heavy metal clásico -pensemos en Judas Priest y Accept. La realidad es que podemos constatar el exquisito desempeño de Jensen y Englund construyendo armonías que están hechas para que se te graben a fuego en la cabeza. El contraste con «Unbound» -muy en plan Motörhead y Discharge- responde a la naturaleza de una producción que reivindica los valores del metal desde la raíz, a medida que su puñete más extremo retumba y pisa fuerte como un monstruo grande.
En un trabajo cuyo fondo se arraiga en la pérdida y el abatimiento, «Hell is Wasted on the Dead» tiene plena razón de ser. Tal como la siguiente «Through the Fire», se sostiene en una base de prontitud y violencia mientras describe lo que le espera a un mundo condenado por su propia indolencia. Nos quedamos cortos ante lo que se manda Ola Englund en la guitarra solista, mientras la rítmica de Patrick Jensen ejerce como centro gravitante en una propuesta que reclama lo que le pertenece por derecho propio. Y como la premisa del metal apunta a romper cuellos -la prioridad de las buenas canciones-, «Collateral Damage» cumple más de lo que promete. Disminuir los bpm implica centrar la convicción como grupo en la pesadez y aprovechar la enormidad creativa, la cual se traspasa a la atmósfera de guerra sin cuartel que The Haunted construye a imagen y semejanza de su entorno. Nuestro entorno.
A medida que avanza el redondo, el desafío artístico es evidente. Ahí donde muchos sucumben a la repetición y transan la identidad por el afán de ‘vender el disco’ y complacer a la gente -y al propio sello discográfico, claramente-, The Haunted se la juega proponiendo atmósfera y mucho, mucho dramatismo. No basta con sonar «brutal» cuando lo que prima es la variedad de ideas y la sintaxis que se construye en cada pasaje. De ahí que la instrumental «Blood Clots» -con 1 minuto y medio de duración, es la pieza más breve de Songs…- y «Salvation Recalled», entre ambas resuman la madurez natural de una banda que sabe manejar la balanza en favor de su propia matriz de gracia y confianza. En dicha línea, «Labyrinth of Lies» surge como una bruma de horror que acecha hasta al más versado. La apuesta por el metal clásico resulta favorable en un trabajo que propone novedad sin marearse.
Párrafo aparte merece la última descarga de la placa, titulada «Letters of Last Resort». Imposible no remarcar lo que genera The Haunted en cuanto a pasajes ambientales. Un planteamiento radicalmente distinto, y no por ello menos potente. Es probable que, a primeras, asome como un guiño a su etapa más experimental, la de trabajos como Versus (2008) y Unseen (2011). En el contexto de Songs of Last Resort, funciona como broche de oro, tanto por su estructura como por la letra. «Dicen que la primavera está en camino, este no es el estado anímico del mundo hoy… Una mano fría escribe más allá del recuerdo, la nota final del silencio». Espeluznante, y totalmente acorde a la realidad de un mundo que mira la hecatombe a la vuelta de la esquina.
El título del larga duración número 10 de The Haunted, de acuerdo a Aro y Jensen, está inspirado en las políticas de defensa militar que aplica Gran Bretaña ante un ataque nuclear. Específicamente, las Cartas de Último Recurso contienen instrucciones asignadas a los comandantes de los submarinos de vanguardia nuclear, quienes deberán tomar una decisión si el gobierno británico, ¡es destruido!. Eso explica, en gran parte, los matices de amenaza y derrotismo trazados a lo largo del álbum. Es la banda sonora de un presente que debe lidiar con la sombra del inminente apocalipsis. No se espera otra cosa en estos tiempos, donde el terror y el desaliento conforman la fotografía del mundo moderno. Y eso es lo que le da a The Haunted, paradójicamente, una revitalización creativa con estatura de grande.
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