Travis Moreno – Holograma (2019)
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Travis Moreno – Holograma (2019)

Travis Moreno – Holograma (2019)

lunes 30 de diciembre, 2019

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Escrito por: Matías Burgos

En la más reciente aventura discográfica de Travis Moreno, cuarteto formado en Quillota que lanzó su primer EP en 2014 y luego un aclamado primer álbum en 2017, tocan como invitadas tres violinistas, una violista, una violoncellista y ningún guitarrista. Sus cuatro integrantes decidieron hace tiempo basar sus ritmos progresivos psicosudacas en la voz (Javier Gahona), el bajo (Cristóbal Ulloa),  la batería (Jorge Rubio), los sintetizadores y teclados (Andrés Sánchez), descartando las seis cuerdas de su ensamble para dar espacio a las exploraciones de sonido que continúan en “Holograma”, su nuevo LP editado por Persea.

A diferencia de la nitidez de su anterior producción, esta vez la mezcla es mucho más espesa y nebulosa, dando una fuerza inédita a sus canciones. La introducción, con voces en ida, reversa y escapando en todas direcciones, desemboca en el primer single, “Superblues”, una galopante travesía difusa guiada por la electricidad del bajo sobre la que danza la poesía y las teclas estridentes, sin blues pero con súper distorsión.

“Otra Nube” comienza con un piano que recuerda a Iron Butterfly, pasada por un filtro de identidad latinoamericana que oscila entre lo heavy y lo abismal pero siempre intensa gracias al canto emotivo, contrastando con las explosiones instrumentales que también permean en la inmensidad de “Claroscuro”. Dramática y dinámica, los vendavales de batería llevan a veces a la confusión y otras a la catársis pesada en la que se arrastra hacia su final.

Con la cadencia inicial de una balada, “Junio” se eleva en sonidos espaciales y gotas de delirio, con el sorpresivo acople del cuarteto de cuerdas femenino que vuelve todo un sueño onírico y conmovedor. La calma dura poco y luego golpea “Retina (7X7)”, una especie de metal prog venusiano (como para aterrizarlo a un planeta) con sintes luminosos y un solo de bajo estelar que emula un rayo láser cruzando el cielo.

Tras una épica y alucinatoria sección de ruidos, “Hexáfona” pone el ambiente imposiblemente tenso y absurdo entrelazando el relato delirante de Gahona, antes del cierre con “Desaparición De Una Familia (Parte IV o Él Mismo)”. Los versos faltantes del poema de Juan Luis Martínez, que coronó su disco anterior, suenan como un epílogo de calmada y luego exaltada despedida del extrañísimo viaje que es este álbum.

Dentro de todas las vertientes que han corrido estos últimos años en la psicodelia chilena, Travis Moreno es una especie de colores únicos sin descansar en la predominante influencia gringa. Acá hay una cara latina, con calle y auténticas palabras que ponen a prueba la estabilidad de la mente, abriendo la mollera realmente a lo nuevo y desconocido. Con esa sangre, “Holograma” es más que una aparición irreal y se plantea como un larga duración sólido, de carne y hueso.

 

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Matías Burgos
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