Charlie Watts, baqueta de los Stones: Un baluarte moldeado en el silencio
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Charlie Watts, baqueta de los Stones: Un baluarte moldeado en el silencio

Charlie Watts, baqueta de los Stones: Un baluarte moldeado en el silencio

viernes 10 de septiembre, 2021

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Escrito por: Francisco Quevedo

“No sé cómo diablos ese viejo imbécil llegó a ser tan bueno. Él sería el último en estar de acuerdo, pero para mí es EL baterista. No hay muchos bateristas de rock and roll que realmente hagan swing. La mayoría de ellos ni siquiera saben lo que SIGNIFICA la palabra. Es la diferencia entre algo que rueda por la carretera y nunca despega y algo que realmente VUELA”.

Keith Richards.

Muchas cosas se han escrito estos días desde que se conoció la muerte de Charles Robert Watts (1941 – 2021), baterista de los Rolling Stones.

Haga memoria. Siempre, desde que tiene razón y conoció a los Rolling Stones, este personaje estuvo sentado detrás de los tambores desplegando su talento en el manejo de las baquetas. Ni siquiera se podía imaginar un concierto o video sin él en ese lugar. Nadie tenía tanta imaginación, o quizás, nadie lo quiso hacer.

El jazz, su vida

El sonido de Watts tiene mucha explicación en su afición por el jazz y la música clásica, pero el jazz fue el sonido de toda su vida. Desde niño, junto a su vecino Dave Green, quien terminó siendo bajista y amigo de Watts hasta su muerte, solían escuchar discos de Charlie Parker o Johnny Dodge Trio en la casa familiar de Watts. También son conocidas sus aficiones por el fútbol y el cricket, dos de los deportes más populares de la isla británica, pero nada logró mover al jazz de su sitial de privilegio. En 1955 sus padres le regalaron su primer kit de batería y comenzó el viaje.

Tras terminar sus estudios, Watts se dedicó a trabajar como diseñador gráfico. Pero la música había ingresado en su vida para quedarse. En 1958, justamente con su amigo Green, comenzaron tocando en el grupo de jazz Jo Jones All Stars, en la localidad de Middlesex. Posteriormente se unió, en 1962, a la banda Blues Incorporated, rechazando de paso una oferta de trabajo como diseñador en Dinamarca. Ese año conoció a los futuros integrantes de Rolling Stones, quienes frecuentaban los clubes de blues y jazz.

Fue tanto su amor por el jazz, que en paralelo a su carrera con Rolling Stones, Watts creó y participó en otras agrupaciones que practicaban ese sonido. A mediados de los setenta, formó junto a su colega Ian Stewart, la banda Rocket 88, para luego en los ochentas salir de gira con la Charlie Watts Orchestra, una super banda que contaba en sus filas con ilustras como Evan Parker, Courtney Pine o Jack Bruce (Cream), quien también fue parte de la alineación de Rocket 88.

En los noventa, realizó otras actividades relacionadas con el jazz y que tuvieron como fin reconocer a este estilo musical, destacando el tributo a Charlie Parker a través de la Charlie Watts Quintet, grupo con que grabó dos discos.

The Wembley Whammer: la estrella silente

Watts se incorporó oficialmente a los Rolling Stones en 1963, debutando en febrero de ese año, perteneciendo a sus filas hasta hoy y realizando su última presentación en Miami, en agosto de 2019. En algunas ocasiones, Jagger lo presentó como “The Wembley Whammer” durante los shows en vivo. Ese concepto se podría interpretar, en sentido coloquial, cómo el “batero de Wembley”, aludiendo a que Watts había vivido su infancia en el barrio de Wembley, Londres. Después de Mick Jagger y Keith Richards, fue el único miembro que participó en todos los discos de estudio de la banda.

Sin embargo, la agrupación no era su vida. Era sólo una parte de ella. “En el grupo que estoy ahora”, como lo definió en alguna entrevista, Watts dejaba en claro precisamente que los Rolling Stones eran importantes, pero en ningún caso lo eran todo. Por la misma razón, sus gustos y aficiones estaban en actividades más tranquilas, como por ejemplo estar en su casa de campo con Shirley Ann Shepherd, su mujer de toda la vida, jugando con Charlotte -su única nieta- pasar el rato sentado dentro de los autos de lujo que coleccionaba (no manejaba) o en su criadero de caballos.

De personalidad tranquila, pero no por eso débil, Watts no sintonizaba con el perfil de estrella que si les acomodaba a sus camaradas Jagger, Richards y Ronnie Wood, en la última etapa, o en los inicios con Brian Jones. Su manera de enfrentar la carrera musical era reservada, sin desenfreno, sin aceptar propuestas indecorosas o entregarse a las tentaciones que estaban “en bandeja” en cada salida del grupo a girar por el mundo. Y eso, para alguien que estuvo en el grupo por 58 años, no es poco.

A pesar de su carácter reservado y calmo, tuvo episodios de adicciones y excesos que por poco acaban con su matrimonio, aunque logró zafar de esa etapa. Para explicarlo, dijo que se trató de una “crisis de mediana edad”. Primero, logró salir de su adicción a la heroína a fines de los setenta en medio de las sesiones de grabación del disco “Some Girls” (1978), para luego superar su caída en el alcohol a mediados de los ochenta, especialmente entre 1983 y 1986. Pudo terminar con este vicio para no tropezar nunca más con él, ni con ninguno más. En el proceso para “salir del foso” fue clave el rol de Keith Richards que, cual viejo zorro, le aconsejó que se sometiera a terapias o tratamientos para acabar para siempre con sus adicciones. Y vaya que era experimentado Richards en la materia…

No sólo destacó en su faceta musical. Desde su perspectiva de artista aportó su talento y lo puso al servicio del grupo. Las portadas de los discos “Between the Buttons” de 1967 y “Get Yer Ya Ya’s Out!” de 1970 llevaron su firma. Lo mismo que el diseño de los escenarios para las giras “Tour of the Americas”, “Steel Wheels”, “Urban Jungle”, “Bridges to Babylon”, “Licks” y “A bigger bang”. Ese toque de distinción fue uno de los grandes sellos de Watts.

Charlie Watts ha partido. Era de esos personajes que crees que te acompañarán toda la vida y que, a pesar de ser más viejos, vivirán más que uno mismo. “¿Un mundo sin Charlie Watts?”, qué soberana estupidez. Ahora sabremos que le depara a los Rolling Stones; que tendrán que afrontar el futuro sin una de sus piedras angulares y sabremos también quién fue realmente Charlie Watts. Sólo en ese momento aparecerá “The Wembley Whammer” en su total dimensión.

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