Chester Bennington por siempre vivo
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Chester Bennington por siempre vivo

Chester Bennington por siempre vivo

viernes 14 de julio, 2023

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Escrito por: Equipo SO

El artista que se hizo mundialmente famoso por ser el vocalista de Linkin Park se quitó la vida en 2017, debido a problemas de salud mental con los que lidió durante casi toda su vida. Hoy, a seis años de su deceso, Chester Bennington sigue vivo en la memoria de miles de fanáticos que lo situaron en la cima de la industria musical de principios de siglo.

“Después de comprar choclo en conserva en el supermercado Home Bargains, me encaminaba hacia el The Vine, sucucho en que solía tomar uno o dos “pints” -equivalentes a un schop en Chile- antes de volver a la casa de mi hermana para preparar el almuerzo. No obstante, decidí, de forma intempestiva, cruzar la calle para ver discos en la tienda de caridad Oxfam. “No se pierde nada”, pensé. Revisé y no demoré en encontrar algo: en un estado impecable y a un precio ridículo estaba el disco “Superunknown” de Soundgarden. Al ir a la caja, la vendedora me dijo que era un gran álbum y me comentó sobre la muerte de Chris Cornell, un hecho triste para ella, cuestión a la que asentí. Acto seguido, ella agregó: “Lo mismo que le pasó a Chester Bennington de Linkin Park”. Esta anécdota le ocurrió a este escribano en noviembre de 2017, apenas cuatro meses después de que Chester Bennington, vocalista de Linkin Park, se quitara la vida el 20 de julio. Un mes antes de esa tragedia, Chris Cornell, la recordada voz de Soundgarden y otras bandas, había tomado idéntica decisión. Ambos eran amigos, muy amigos.

Este recuerdo ocurrió en Birmingham, Inglaterra (la cuna de Black Sabbath) y viene a colación no sólo porque este julio se cumplen 6 años desde el deceso de Bennington sino que también para graficar la relevancia y alcance que logró Linkin Park a nivel mundial y, por ende, su vocalista.

Bennington, quien sobre el escenario se veía lúcido, enérgico, carismático, cercano y con gran manejo de masas, luchó siempre contra sus propios fantasmas, los que él mismo describió fría y asertivamente en una de sus últimas entrevistas. “(…) Sé que para mí, cuando estoy dentro de mí mismo, cuando estoy en mi propia cabeza, se pone… Este lugar justo aquí…este cráneo entre mis orejas, es un mal vecindario, y no debería estar allí solo (…) No puedo estar allí solo. ¡Es una locura! Es una locura aquí. Este es un mal lugar para mí para estar solo. Y cuando estoy en eso, toda mi vida se arruina. Si yo estoy ahí, no me digo cosas bonitas a mí mismo. Hay otro Chester ahí dentro que quiere derribarme. Y me doy cuenta de que podría ser… ya sean sustancias o comportamiento o cosas depresivas, o lo que sea, si no estoy haciendo activamente… salir de mí mismo y estar con otras personas, como ser padre, ser esposo, ser compañero de banda, ser amigo, ayudar a alguien… Si estoy fuera de mí mismo, estoy genial. Si estoy adentro todo el tiempo, soy horrible, soy un desastre (…)” reveló a JoJo Wright de 102.7 KIIS-FM de iHeartRadio en Los Angeles, en febrero de 2017.

Por lo tanto, Bennignton dejaba entre ver sus problemas de salud mental, los que lo tenían en un constante limbo entre “dos Chester” que luchaban por derrotarse. Y, más importante, Bennington, al igual que otros casos, se convirtió en símbolo de la salud mental confirmando lo importante que es tratar estos problemas y no esconderlos debajo de la alfombra porque las consecuencias pueden ser fatales.

Infancia compleja

Chester Charles Bennington nació un 20 de marzo de 1976 en Phoenix, Arizona. Como acontece con un sinfín de músicos, se interesó por la música desde muy joven, siendo Depeche Mode una de sus primeras influencias. Durante su infancia, un amigo abusó de él, suceso que tuvo fuertes secuelas en la vida de Bennington. A pesar de que su padre investigaba denuncias de abuso sexual infantil, el lampiño Chester no le contó lo sucedido, por razones comunes en estos casos: miedo a que no le creyeran. Este hecho, sumado al divorcio de sus padres y a otras circunstancias de su vida, llevaron a Bennington a consumir un abanico de drogas a temprana edad. Sus primeras incursiones musicales comenzaron en 1993, con la grabación de algunas canciones, pero nada que insinuara una carrera brillante y exitosa a futuro.

El “Bennington músico” tenía variadas influencias, puesto que le gustaba todo tipo de música. “(…) Stone Temple Pilots es la mejor banda que ha existido en la historia del mundo, no me importa lo que digan. No me importa si recibo cartas de amor que dicen «Tienes razón» o cartas de odio que dicen «Eres un idiota», mi opinión es firme, que son la mejor banda de rock que jamás haya existido. Escénicamente, actuación, musicalmente, todo (…)”, reveló a Revolver en una entrevista el año 2001. No se quedó ahí. “Depeche Mode es una de las mejores bandas en la historia de la música, en lo que a mí respecta. Musical y melódicamente, líricamente y todo, Depeche Mode está por encima y más allá del resto” (Revolver, 2001) En ese “del resto”, Bennignton se refería a Descendents (“son la mejor banda de emo y la mejor banda de punk”) y Misfits (“probablemente la mejor banda de punk directo que jamás haya existido. Encontraron una manera de hacer que el punk fuera genial, melódico y pegajoso”), dos bandas que solía citar como influencias. Ramones (“son demasiado chiflados”), Led Zeppelin (““Houses of the Holy” es probablemente el mejor disco de Zeppelin. ¡Cada canción es un sencillo!”) y The Beatles (“cuanto más envejezco y más entiendo sobre música, más me enamoro de ellos”), son parte de las influencias citadas en aquella entrevista que estuvo perdida y Revolver decidió publicar el 20 de julio de 2018, un año exacto después de la muerte del artista. En otra oportunidad llegó a revelar su gusto por Madonna.

Surfeando la ola

La llegada de Bennington a Linkin Park se dio por esas casualidades curiosas de la vida. Un gerente de la industria lo motivó para participar en la audición de vocalista en un nuevo proyecto. El proyecto resultó ser Linkin Park, banda que grabó su primer disco en el año 2000. “Hybrid Theory” fue un suceso, un hit, un palo al gato inmediato, posicionando al grupo en las grandes ligas musicales de comienzos del nuevo siglo. “Meteora” (2003) apuntaló aún más la popularidad de la agrupación, mientras que “Minutes to Midnight” del año 2007 no hizo más que confirmar el éxito planetario. Giras, multitudes, carreteras, viajes se hicieron actividades cada vez más comunes para la banda. La exposición mediática estaba a la orden del día. Los álbumes “A Thousand Suns” (2010) “Living Things” (2012), “The Hunting Party” de 2014 y “One More Light” (2017) completan la discografía de Linkin Park.

Bueno, surfeando esta ola mediática estaba Chester Bennington. Escribiendo letras que tenían como principal eje situaciones o sentimientos, fue dejando pistas de sus problemas de salud mental. Aunque nunca nadie fue tajante en relacionar las letras con su vida, lo cierto es que, a la luz de los acontecimientos, las letras si estaban basadas en sus experiencias. El camino a la fama había tenido de todo para el vocalista y de ahí se nutría para componer. “En este negocio, si alguna vez tienes alguna expectativa, siempre te decepcionará. Así que no espero nada. ¡Y es por eso que todo ha sido tan genial! Todo ha sucedido extremadamente rápido. En comparación con algunas bandas, no pusimos nuestras cuotas (…) tiras las cartas al aire y caen como pueden”, revelaba Bennington a Revolver (2001).

Como si el “suceso Linkin Park” no hubiese logrado saciar su sed, decidió fundar el grupo Dead by Sunrise en el año 2005. Con este proyecto, Bennington pretendía expandir horizontes sonoros, experimentando con otros estilos diferentes a los de Linkin Park.

Sin embargo, unos años después se le presentó la oportunidad que tanto había soñado: los Stone Temple Pilots, la banda que más admiraba, estaban sin vocalista tras la salida de Scott Weiland y le ofrecieron el puesto, oferta que le fue imposible de rechazar. Pese a que militó en la agrupación solo entre 2013 y 2015, para Bennington integrar Stone Temple Pilots fue un (el, quizás) sueño hecho realidad. Y todo terminó bien ya que su salida fue en forma amistosa: los compromisos con Linkin Park fueron más. Irse del grupo al que más idolatraba por la puerta de atrás no hubiese estado a la altura de las circunstancias.

El año fatal

Corría 2017 y los proyectos de Linkin Park seguían a paso firme. La banda estaba embarcada en la gira mundial de promoción del último trabajo titulado “One More Light”, cuando una noticia dejó congelados a sus miembros: Chester Bennington era encontrado muerto el 20 de julio.

Para Mike Shinoda, la otra voz de Linkin Park, enterarse de la muerte de su compañero produjo sensaciones encontradas. “Estoy seguro de que para otras personas fue lo mismo. Incluso los fanáticos también, por cierto. Y eso es natural, eso es normal, es como una de las etapas del dolor, ¿verdad? La ira está ahí”, reveló el músico a Howard Stern, unos años después del deceso de Bennington. La ira irradió. Pese al shock inicial, Shinoda recordó que “cuando conocí a Chester, no conocía sus historias. Como Llegué a conocerlo, me encontraba diciendo a menudo: «Nunca había oído una educación tan loca. Una infancia tan loca». Corriendo salvajemente en las calles, consumiendo drogas duras en el techo de su escuela secundaria, apenas saliendo de la cárcel. Tan diferente. Y eso es lo que hizo que nuestra dinámica fuera lo que era; no crecí así (…)”, detalló a Stern en la misma conversación.

Con esto, Shinoda, al parecer, buscaba un poco de consuelo tratando de encontrar alguna explicación que sustentara la decisión de su amigo. Y claro, si usted combina una infancia difícil, abusos físicos y psicológicos, separación de los padres, consumo de sustancias, alcoholismo, incluso la paternidad de seis hijos, un descarrilamiento a todo nivel…y todo eso en “un mal vecindario”, el resultado no puede ser muy alentador.

Con el paso de los años, el legado de Bennington ha crecido y se ha mantenido más vigente que nunca. Los últimos lanzamientos del grupo -una edición aniversario del disco “Meteora” con demos, versiones en vivo, etc. y el single “Lost”– trajeron su figura de nuevo a la palestra. Mirando los hechos con la perspectiva que solo el tiempo puede entregar, queda claro que la influencia de sus letras, enmarcadas en el sonido de Linkin Park, marcaron a una generación de adolescentes, pero el asunto fue más allá puesto que, con su muerte, Bennington puso sobre la mesa los problemas de salud mental, los que suelen esconderse y no tratarse como es debido.

Es cierto que Chester Bennington ya no está en este mundo, pero vive en la memoria de muchos fanáticos quienes, tal como esa anónima vendedora británica de Oxfam, lo tienen presente y lo recuerdan cada día como lo que fue, es y será: un emblema de la escena musical de principios de siglo.

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