El recóndito cosmos de Frank Zappa
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El recóndito cosmos de Frank Zappa

El recóndito cosmos de Frank Zappa

jueves 27 de enero, 2022

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Escrito por: Sonidos Ocultos

Inagotable fuente creativa, es considerado uno de los “compositores más grandes la música popular moderna”. Férreo defensor de la libertad de expresión, Frank Zappa no dejó a nadie indiferente con su legado desbordante de talento, humor, sarcasmo y provocación.

“¿Qué se puede esperar de una sociedad que es tan primitiva que se agarra a la creencia que ciertas palabras del lenguaje son tan poderosas que te pueden corromper nada más oírlas?”, lanzó Frank Zappa en una entrevista a la revista High Times. Corría el mes de marzo de 1980 y Zappa, adelantándose tal vez a la futura batalla que libraría en contra de la censura y a favor de la libertad de expresión, dejaba en claro su postura en esta materia.

La libertad de expresión fue, quizás, la más grande bandera de lucha de Frank Zappa. Sin ir muy lejos en la revisión de su vida, se destaca la intervención que el artista hizo ante el Senado norteamericano a mediados de los ochenta criticando al Parents Music Resource Center o PMRC, organización fundada para controlar el contenido sexual o satánico de las letras de las canciones. Esto, a ojos de Frank Zappa, era el principio del fin en términos de censura. “(…) El establecimiento de un sistema de clasificación, voluntaria o no, abre las puertas a un desfile de programas de control de calidad basado en cosas que no gustan a algunos cristianos. ¿Qué pasa si el próximo puñado de esposas de Washington pide una enorme ‘J’ amarilla en todo el material compuesto o tocado por judíos, ¿para salvar a los indefensos niños de la exposición a la doctrina sionista?”, disparó en su alocución.

Así era Frank Zappa, crítico de todo, brillante e incomprendido a la vez. Excéntrico, amargo, desafiante, activo políticamente, malas pulgas, multifacético e independiente. Un artista completo, influencia de muchos; alabado y criticado, amado y detestado. Zappa no dejó, dejaba ni dejará indiferente a nadie que se enfrente a su obra.

Frágil salud, ascenso zigzagueante

Frank Vincent Zappa nació un 21 de diciembre de 1940 en Baltimore. La infancia de Zappa fue compleja desde el punto de vista de la salud, ya que se enfermaba mucho. Era recurrente que tuviera sinusitis, dolores de oído, además de sufrir asma. La más repetida explicación es que la familia Zappa vivía en las inmediaciones del Aberdeen Proving Ground, zona de prácticas militares donde se probaban armas y que almacenaba gas mostaza, hecho que afectó la salud del hijo primogénito del clan. El débil estado de Zappa obligó a que la familia se cambiara de casa en varias ocasiones. Sus tratamientos y otros hechos ocurridos con su cuerpo (por ejemplo: su peculiar nariz o una caída que sufrió en pleno show en 1971 y que según él lo dejó con una “pierna más corta que la otra”) son motivo de sátira y burla en sus discos, en los que hace referencia a este tipo de detalles.

En su primera banda, The Blackouts, Zappa las hizo de baterista. Su encuentro con la guitarra vendría tiempo después. Sus influencias fueron muy variadas, sin un parámetro establecido y menos algún tipo de educación formal en el ámbito musical. Una de sus influencias más importantes fue la del músico Edgard Varese. En 1989, lo resumiría así: “Como no tuve ningún tipo de formación, para mí no había ninguna diferencia entre escuchar Lightnin’ Slim, o un grupo vocal llamado Jewels…, o Webern, o Varèse, o Stravinsky. Para mí todo era buena música”.

Cuando la familia Zappa se mudó al estado de California, Frank conoció a otro ilustre: Don Van Vliet, conocido como Captain Beefheart, quien se convertiría en un ícono musical en años siguientes. En sus inicios, Zappa compuso material para bandas sonoras y realizó conciertos, además de ejercer como publicista, labor que le serviría para tratar sus trabajos con mejor foco artístico.

Así se las batió Frank Zappa entre fines de la década del 50 hasta mediados de las sesenta. En 1965, el músico Ray Collins lo invitó a integrarse a la banda The Soul Giants, génesis de The Mothers of Invention. The Mothers fue contratado por el sello Verve y lanzaron su primer disco, “Freak Out!” en 1966. Y nada, nunca más, sería lo mismo.
The Mothers of Invention se asentó en Nueva York y editaron “Absolutely Free” (1967), “We’re Only in It for the Money” de 1968 (catalogado como el mejor disco de la banda), “Uncle Meat” (1969), año en que la agrupación de disolvió supuestamente por problemas económicos. Sin embargo, los músicos del grupo criticaron a Zappa por anteponer la perfección al sentimiento, esto después de que Zappa los reprochara por su “falta de esfuerzo”. Otros, según se reseña en numerosas biografías, lo calificaron de “autócrata” en su forma de trabajar.

Las décadas fructíferas

La disolución del grupo no frenó a Frank Zappa en lo más mínimo. En paralelo, ya había comenzado una carrera en solitario y siguió con su camino. En 1969 editó “Hot Rats”, uno de sus trabajos más emblemáticos, disco en que participaron en algunas canciones Captain Beefheart, Shuggie Otis y Jean-Luc Ponty, por citar tres nombres.

Frank Zappa reunificó The Mothers y continúo grabando discos con dicha banda de apoyo. Trabajos como “Chunga’s Revenge” (1970), “Waka/Jawaka” (1971), “The Grand Wazoo” (1972) son reflejo de esa prolífica etapa del artista. Posteriormente, Zappa trabajó y giró con otros músicos y bandas con diferentes nombres. En 1974, editó “Apostrophe (‘)”, álbum que escalaría hasta el top ten de la lista Billboard. Sería la única placa en llegar tan alto en este tipo de listados. Durante el resto de la década, Zappa continuó editando trabajos, tanto en estudio como grabaciones en vivo, además de enfrentar problemas legales con su ex manager, líos que redujeron los ingresos de Zappa solamente a los conciertos que realizaba. Entre 1975 y 1977, el músico vivió en ese régimen. A esto hay que agregar que trabajaba muchas horas por jornada, manteniendo un ritmo de vida extremadamente demandante. Al mismo tiempo, enfrentó cuestionamientos por las letras de las canciones que hacían referencia a temas de índole sexual y que estaban incluidas en el disco en vivo “Zappa in New York”. Esta, y otras peleas de este tipo, marcaron la carrera de Zappa y su relación con la libertad de expresión, la censura y el ir en contra de lo establecido. Un provocador, crítico y con un agudo sentido del humor. Al final de los setenta editó dos de sus trabajos más reconocidos: “Sheik Yerbouti” y “Joe’s Garage”, ambos de 1979. El primero fue su disco más vendido y el segundo es considerado una de sus “obras maestras” en clave ópera rock.

Los ochenta fueron tan prolíficos como los setenta, éxitos comerciales inclusive. Así, en 1982 lanzó el single «Valley Girl», composición por la que fue nominado a los Garmmy y se convirtió en su hit más vendido. También experimentó realizando grabaciones acompañado por la Orquesta Sinfónica de Londres, ejercicio que dejó insatisfecho a Zappa, pero que, sin embargo, la crítica valoró. Este hecho no hizo más que reafirmar el rechazo que el músico tenía hacia la música clásica, debido a malas experiencias que había tenido en el pasado y los decepcionantes resultados obtenidos cuando se animaba a llevar adelante este tipo de proyectos.

En el año 1988, Frank Zappa emprendió el viaje de lo que sería su última gira en vivo, acompañado de una numerosa banda y que dominaba un amplio repertorio de canciones. El periplo fue accidentado porque acabaría de golpe debido a la disolución del grupo. De esta gira se editaron tres álbumes que la repasan: “Broadway the Hard Way” (enfocado en política), “The Best Band You Never Heard in Your Life” (canciones propias y covers), y “Make a Jazz Noise Here” (casi 100% instrumental).

Rol político y últimos días

La veta política de Frank Zappa estuvo presente en su vida. Aparte de la intervención que hizo en 1985 en el Senado de Estados Unidos para plantear su rechazo a la censura y estar a favor de la libertad de expresión (y que seguiría batallando en 1986 y 1987), Zappa fue convocado en 1990 a Checoslovaquia (hoy Checa) a petición del entonces presidente Václav Havel, que le pidió que sirviese de asesor de comercio, cultura y turismo. Zappa aceptó. Por presiones norteamericanas, debió desertar, pero Havel lo nombró agregado cultural no oficial.

Todos los planes de Frank Zappa se truncaron cuando le diagnosticaron cáncer de próstata ese mismo año. Hasta su muerte, trabajó en componer y hasta participó en algunos conciertos del Festival de Fráncfort del Meno de 1992, al que fue invitado, pero no pudo participar en plenitud por el avance de su enfermedad. Esta serían sus últimas presentaciones en vivo.

Frank Zappa murió el 4 de diciembre de 1993 en su casa, ubicada en Los Ángeles, rodeado de sus familiares. De inmediato llegaron los reconocimientos y agradecimientos a su legado. Algunas revistas o críticos de le época lo catalogaron como el “compositor más importante de la música popular moderna”. Demás está decir que ese juicio queda a criterio de cada persona.

Catalogado con todo tipo de calificativos, Frank Zappa marcó la historia musical en tres décadas con sesenta discos que recorren los más variados sonidos que van desde lo clásico al rock, pasando por el jazz, la electrónica o el blues (y que en otros casos son incalificables en un estilo u otro), miles de conciertos, experimentaciones por montones, colaboraciones, películas, anhelos políticos, etcétera. Frank Zappa nos dejó un legado desbordante de talento, humor, sarcasmo y provocación. No sé qué más se le puede pedir.

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