Cristian Salgado Poehlmann
Con la aparición de Necrophagist, en 1999, y su debut Onset of Putrefaction, el death metal técnico vivió un momento bisagra. Para algunos se trató de un momento epifánico, pues se enfrentaron a un abanico de recursos –principalmente en lo que a cuerdas y métricas respecta– raramente explotados dentro del subgénero; pero para aquellos que gustaban de la malignidad,se trató de una herejía, pues la música perdió atmósfera, oscuridad e incluso agresividad. El caso es que, para bien o para mal, Necrophagist sentó escuela y de esa escuela, precisamente, bebe Cytotoxin. Datos rosas: al igual que la banda de Muhammed Suiçmez, los Cytotoxin son alemanes y Biographyte es su quinto disco. Conceptualmente, se autodefinen como “Chernobyl death metal”.
El disco lo componen once cortes y su sonido es notable, dentro de lo que exige este subgénero. De lo contrario, no funciona. El cambio de disquera no les afectó para nada. Los Cytotoxin venían de sacar sus últimos tres álbumes vía Unique Leader Records, discográfica que se especializa en death metal brutal y técnico, pero el trabajo que realizó Blood Blast Distribution en esta oportunidad fue impecable, en particular en lo que a la mezcla respecta. El disco suena perfectamente balanceado y cada instrumento se distingue por sí solo. No hay que hacer esfuerzos por distinguir cada uno del otro.
En términos generales, la composición de Biographyte sigue los lineamientos de Necrophagist –secciones alternadas entre riffs graves y percutivos y licks agudos, ligados y muy rápidos– con quiebres grooveros del tipo Dying Fetus más, a ratos, la incorporación de breakdowns del deathcore. Es esta última parte la que hace que el disco disminuya en su calidad, pues se vuelven monótonos en algunas canciones. No obstante, el resto funciona.
Como por ejemplo en “Transition of the Staring Dead”, uno de los puntos altos de Biographyte, canción que no solo se hace cargo de los elementos clásicos del subgénero, sino que incorpora una buena dosis de violencia, con notorios riffs heredados del thrash y del death metal, maravillosamente maquillados para que suenen en la vena del death metal técnico. Otro punto alto es “Condemnesia”, que a ratos rememora la malignidad del Morbid Angel del Formulas Fatal to the Flesh, y es quizás la canción más agresiva del disco, con una sección en la que Maximilian Panzer ejecuta un gravity blast de demencia pura.
Es importante destacar la frescura dentro del death metal técnico que entrega Cytotoxin. Más allá de los elementos mencionados, los alemanes se atreven a incorporar sintetizadores en ciertos pasajes, con lo que consiguen engrosar bastante bien las capas de algunos pasajes de Biographyte. Además, a ratos, Grimo incorpora el pig squeal como arreglo vocal, lo que también dinamiza su interpretación. Las canciones, en promedio, duran entre cuatro a cinco minutos, por lo que no agotan.
Por supuesto, en un disco como Biographyte los bastiones no podían estar ausentes: Suffocation y Gorguts. Cortes como “The Everslave” y el homónimo “Biographyte” huelen a estos dos emblemas.
Un entretenido disco de death metal técnico, bien construido y condimentado, que incluso funciona como puerta de entrada para conocer a Cytotoxin. Dura menos de cuarentaiocho minutos y deja bien en claro que violencia y técnica son totalmente compatibles. El seguidor del estilo quedará más que satisfecho.
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