el diAblo es un magnífico / ihä – Split (2019)
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el diAblo es un magnífico / ihä – Split (2019)

el diAblo es un magnífico / ihä – Split (2019)

jueves 30 de mayo, 2019

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Escrito por: Álvaro Molina

Este disco colaborativo tuvo su génesis en el verano del presente año. Tanto el diAblo es un magnífico como ihä son dos proyectos subterráneos que se juntaron en medio de la transitoria gira «de reunión» organizada por los primeros. Formados en el año 2000, el diAblo es una banda llena de cruces transversales que rompen la obligación de encasillarlos con alguna etiqueta particular. Henchidos por un misticismo inclasificable, concilian los elementos de la alta experimentación como un punto de partida para ir más allá y entregar un sonido libre, exuberante, peligroso. Verano de 2019 y vuelven a reunirse tras años de inactividad, presentándose en las ciudades de Valparaíso y Santiago. Esta vez, la formación cuenta con Antonio Aldunate (guitarra), Cristián Sánchez (sintetizadores, sampler), Daniel Llermaly (bajo) y Raúl Díaz (batería).

El split conmemora la última fecha de la mencionada gira que reunía a la banda luego de su inactividad. La apertura estuvo a cargo de ihä, el proyecto musical experimental del artista Ignacio Moreno Fluxá, quien desde el 2011 viene entregando material fuertemente ligado a los espacios y meditaciones de la electrónica ambient. Su último disco ‘Estructuras de aire, colonias de soplo’ (2018), editado por el sello peruano Necio Records, le quita el velo a un sonido irreal, plagado de drones místicos que aturden y simultáneamente nutren el alma. Y eso es justamente lo que entrega el segundo lado del disco. Además de incluir el ensueño de “43 puestas de sol” (un extracto de ‘Estructuras de aire…’), el set de ihä se completa con “La última caída”. La composición se estira y flota a lo largo de 10 minutos, induciendo un estado de contemplación poética que sigue haciendo eco incluso después de escucharlo.

Por su parte, el primer lado del disco muestra a el diAblo es un magnífico como un colectivo orgánico, desatado, complejo. “En el descenso de las aguas” empuja una resonancia constante. El muro de sonido es una espesa capa de sintetizadores y delirios noise, fluyendo en un entorno árido de free jazz, propulsado por la caótica batería de Díaz al estilo de Rashied Ali, durante los últimos años de John Coltrane. Finalmente, “Chivito negro de cinco patas” es todo un bacanal de eclecticismo bajo un ominoso título. Un paseo arriesgado por el krautrock, el dub, la ambientación de los Andes (Sánchez en tarka y flauta andina), concluyendo en una pesada purga que contagia los siniestros del post-metal. Con todo, este split revela un sonido de heterodoxia catártica y urgente. Una breve aparición en el espectro nacional que merece, a todas luces, prolongarse en el tiempo.

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