El Jefazo – Simbiosis (2019)
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El Jefazo – Simbiosis (2019)

El Jefazo – Simbiosis (2019)

miércoles 28 de agosto, 2019

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Escrito por: Matías Burgos

Desde el Perú, país que hace años brilla como una gema de la música psicodélica en Sudamérica, el trío instrumental que conforma El Jefazo se sacó de las entrañas su segundo disco, “Simbiosis”, producción esperada en el submundo del stoner tras la buena recepción de su debut de 2016. Y aunque los fanáticos de las canciones con sonidos que invitan a pegarse un pipazo suelen ser entusiastas con casi todas las bandas del género, esta vez es una que golpea con latidos propios. Y bastante fuerte.

Sin preámbulos épicos, “Serpiente” abre el álbum entre azotes ultra pesados a los riffs y a la batería, ondulando hacia pasajes calmos con solos que a veces parecen venir del fondo marino y otras desde el espacio. Es la creación de un ambiente siniestro y denso que se vuelve eléctrico en “El Hedonista”, una más rockera y dinámica. Sin pausa mediante, la intro de “Pulsión de Muerte” golpea desde diferentes direcciones directo a la cabeza, un sacudón mental que se toma el cuerpo a velocidad thrashera y con potencia doom.

“El Daño Está Hecho” sería la perfecta banda sonora de una escena de magnífico desastre, donde se muestra más el trabajo que hay en las guitarras para explorar tonos y formas para despegarse del sonido stoner. “Uranai Baba!” oscila entre líneas repetitivas para después sorprender con un subidón de energía hasta explotar a la mierda en el final que queda en silencio hasta “Poltergeist”, que, aunque nadie cante, se hace literal con el tenor terrorífico de sus melodías y efectos en las cuerdas, algo que también pasa en “Drone Gato”. Con un título que hace suponer al volao el sonido de un cucho ronroneando a través de un amplificador con distorsión en 11, es más minimalista pero no por eso menos heavy para cerrar con ruido el disco.

Es innegable que la banda exuda las influencias clásicas tipo Sabbath, Kyuss y otras más eclécticas, pero es lo que hacen con eso lo que los saca del mar de conjuntos que no se distinguen el uno del otro. Expandiendo, retorciendo y machacando ese sonido, El Jefazo le dio un leve giro a su nave que logra ponerlos en una ruta propia.

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Matías Burgos
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