ENTHRONED «ASHSPAWN» (2025)
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Escrito por: Equipo SO

Por Cristian Salgado Poehlmann.

Resulta difícil establecer un “Sonido Enthroned”. Dicho de otro modo: Enthroned no es una marca registrada en términos sónicos, más bien responde a una etiqueta abstracta, la del black metal, pero sus trabajos no registran una continuidad, sino un cambio constante, en
particular cuando nos referimos a sus últimas entregas. El grupo belga –formado en 1993 por célebre Cernunnos, quien se colgó en 1997, antes de grabar el Towards the Skullthrone of Satan, segundo largaduración de la banda– es una plataforma que ha permitido el continuo tránsito de compositores, quienes han imprimido su sello particular al sonido del grupo, similar a lo ocurrido con Mayhem. Es cierto: decir que Enthroned cambia disco a disco es una exageración –los belgas tienen bloques de álbumes en los que trabajan desarrollos musicales específicos, como en la era Towards the Skullthrone of Satan (1997), The Apocalypse Manifesto (1999) y Carnage in Worlds Beyond (2002)–; no obstante, desde el XES Haereticum en adelante, que salió en 2004, Enthroned entró en un camino de continua exploración que no ha variado hasta el día de hoy, cuando nos enfrentamos a su último trabajo, Ashspawn, publicado en diciembre de 2025 por Season of Mist, cuya música está compuesta por un nuevo integrante, el guitarrista polaco T. Kaos; las letras, como es habitual, corrieron por cuenta del a estas alturas eterno Nornagest, líder y vocalista de Enthroned.

Ashspawn es un álbum violento y brutal. Pero notoriamente violento y brutal. De sonoridad oscura y densa, por supuesto, sin nunca ser un disco lento, salvo por la canción “Ashden Advocacy”, que tiene secciones donde la carne arde de manera pausada y doliente, intercaladas con contrapartes de cuerdas del black más enfermo y destructivo. En términos generales, se despega notoriamente del trabajo anterior de los belgas, Cold Black Suns (2019), no solo en composición, también en sonido, pues Ashspawn azota mucho más pesadamente. En este sentido, el trabajo de producción va acorde con la música que T.

Kaos compuso, pues suena mucho más “real” que el álbum anterior, el cual peca de exceso de tecnologización en su sonido. En esta oportunidad, en cambio, Enthroned consiguió una mezcla muy bien lograda entre el sonido más concreto y tradicional de los instrumentos y las bondades de la contemporaneidad sonora. Asimismo, la producción del álbum es voluminosa, grande, a diferencia del Cold Black Suns, que suena pequeño y muy agudo. Ashspawn es de sonido generoso, amplio, colosal.

Otra característica que diferencia a Ashspawn del trabajo anterior de Enthroned, es que en esta oportunidad los belgas no incluyeron ninguna canción ni medianamente cuestionable en términos de calidad compositiva. Todas las canciones están por sobre la media. Es un álbum tremendamente consistente en este sentido, que no solo trabaja sonoridades black metal, sino que también incorpora influencias de Morbid Angel en “Basilisk Triumphant” y de estos últimos y Hate Eternal en “Assertion”. En los cortes “Stillborn Litany” y “Raviasamin” las cuerdas suenan cercanas al último Mayhem y la voz de Nornagest trabaja colores que a ratos recuerdan al Maniac del Wolf’s Lair Abyss. Algunos fraseos de Nornagest en “Basilisk Triumphant” rememoran el trabajo que Mortuus realizó en el Viktoria de Marduk.

Ocurrió algo duro durante varios años: los grupos clásicos del black metal europeo no sacaron su mejor material. Más bien publicaron el peor. El período comprendido durante el 2010 y el 2020 fue crítico. Se trató de una plaga. Más todavía con Darkthrone retirado ya hace rato de los sonidos del culto tradicional. Últimamente, sin embargo, un despertar ha acontecido para algunos; otros, nunca abandonaron el sendero. Así, en estos últimos años nos estamos topando con excelentes álbumes de Mayhem, Marduk, Taake, Watain o Dark
Funeral. Y ahora le tocó el turno a Enthroned. El azote de la derrota de dios vuelve a caer de la mano de los antiguos. Salve.

Enthroned se ha tomado tiempo en publicar sus últimos trabajos –dos discos en once años–. Lejos están los tiempos de la seguidilla Pentagrammaton, Obsidium, Sovereigns: 2010, 2012 y 2014, respectivamente. Entonces un álbum como Ashspawn se agradece, debido a su arquitectura, repleta de capas, arreglos, matices y dinámicas. Hay mucho trabajo musical en esta placa. Por ende, es un disco que posibilita el descubrimiento de elementos en la medida en que le vas dando vueltas. Dicho de otro modo, no agota rápidamente ni por asomo. Un poco como lo que pasó con Behemoth en su mejor momento.

Con Ashspawn, Enthroned vuelve a tomar por asalto el sitio que le corresponde en la escena black metal mundial, ese que alguna vez tuvo, a fines de los noventa y principios de los dosmil. Una lección de black metal contemporáneo, cercada con el alambre de púas de la tradición. ¡Aguante Enthroned! In Nomine Belialis. Amen!

 

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