Los Docs – Sin Poder Dormir (2018)
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Los Docs – Sin Poder Dormir (2018)

jueves 06 de septiembre, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

El rock & roll clásico y aceitoso de Los Docs nace, según sus integrantes, a partir del rock mismo. A partir de noches en que algunos de sus miembros se encontraban copando con la transpiración, el desgaste, la sangre y la epinefrina y los antibióticos en los pasillos de un hospital de turno. A pesar de que un escenario con tal descripción pueda sonar como la precuela de una película de terror o el trasfondo de una banda death metal/grindcore, este no es el caso; Los Docs tocan rock & roll directo y convencional, degustando el alma de las voces de ‘El Paciente’, riffs y melodías pegajosas y una actitud hacia la música de desenfreno empapada en cualquiera sea el licor que usted prefiera, estimado lector.

Creo que a (casi) nadie le gustan los hospitales. Ni siquiera a la gente que trabaja ahí. Especialmente los que son de alta complejidad en el sistema de salud pública, donde la adrenalina y el estrés crean una pesada atmósfera de ansiedad, a veces de miedo y, por qué no, de aburrimiento también. Porque muy pocos van a los hospitales con las mejores intenciones de entretenerse ahí. En vez de eso, hay que encontrar algo que hacer mientras ‘esperas’ para atender o para que te atienda un doctor, una enfermera, una cámara de rayos-x, o lo que sea. Algo así pensaron Gabriel, Gonzalo y Cristían, doctores cansados del “mierdero” en el que estaban y de los largos turnos de asistencia médica. Érase una vez, en una noche en vela, donde los ánimos no dan mucho que decir, estos docs se conocieron y compartieron sus afinidades por el rock, poniendo música en los turnos donde sonaban The Stooges, Queens of the Stone Age y Arctic Monkeys. Una experiencia que los empujó hacia la necesidad de formar una banda; en los años siguientes, entre miembros que iban y venían, Los Docs encontraron su formación definitiva, agregando a Chalo ‘El Paciente’ Monsalve como un frontman explosivo, vibrante al micrófono y a Felipe Walters en la energía del sonido guitarrero, crudo y movedizo.

Y así es como ‘Sin Poder Dormir’ encuentra a Los Docs lanzando su debut en el selvático mundo del rock & roll chileno. El sonido es puro, honesto y verdadero, enmarcado tenazmente en las influencias de rock radial convencional e incluso dejando espacio para las influencias de la vieja escuela argentina de La Renga y Attaque 77 en las vibraciones del disco. En parte, las canciones son un set de confesiones líricas en medio de los estilos y técnicas que este quinteto maneja. Hay riffs rítmicos y continuos que añaden energía y solidez a canciones como “No los Escuches” y “Los Mismos Errores de Siempre” (oídos atentos a las letras irónicas e irreverentes, más de alguno también se sentirá identificado), con aires a infusiones de cerveza y los olores acre de alguna larga noche en un bar. Aunque esta no es una banda que estrictamente ‘repase’  los estilos del rock clásico FM de los setentas, en “Viaje Profundo” hay sensaciones de algo que funciona como un himno, imaginándose un guitarreo acústico alrededor de una fogata de vacaciones, en medio de las voces sentimentales de Monsalve y los coros de Gabriel que dan forma a una canción emotiva, como esas power-ballads que tanto pueden servir para sacar adelante una noche.

Sin embargo, los chicos de esta agrupación no son estrictamente bebedores del rock clásico. “Hoy Te Vi” y “La Última Noche” son otros ejemplos en donde se aterrizan los sonidos a tiempos modernos de indie rock y rock alternativo de la esencia de Silversun Pickups o Foo Fighters. Aun así, los dos temas anteriores pueden calzar en algo adolescente o “romántico” (por tener que utilizar alguna palabra, digamos), pero de todas maneras enérgico, ya que mantienen al disco en una dirección abordable y entretenida. No obstante, a pesar de todas estas diatribas, Los Docs tienen bastante clara su aproximación musical: rock & roll pegote y directo a través de canciones como “Sin Poder Dormir”, “No Pares de Inventar” y “Me Siento un Avión”. Esta última, un boogie pesado con el espíritu de los maestros ZZ Top, pone en vitrina y (quizás) sintetiza la propuesta del quinteto mediante estilos rítmicos y solos de guitarra más agresivos, los que derivan en un interludio bluesero antes de volver a caer en la cruda distorsión con la que parte el tema. O, como Monsalve felizmente lo pone: “Al final del camino, me siento un avión, no preciso alas, solo más distorsión”. En estos tiempos en que la angustia, el estrés, la ansidedad y el desgaste empiezan a sonar cada vez más (majaderamente) como “los problemas de la generación actual”, uno se pone a pensar y… probablemente sean aprietos reales. Y puta que necesita calmarse la gente. Buena cosa que algunos que opten por la vía del rock & roll enraizado en las amistades, una vía de salida que hoy se está alejando de la convencionalidad.

(Reseña en inglés)

Los Doc’s classic and greasy rock & roll is born, according to them, from rock & roll itself. From nights in which some of the members of the band were too drenched in epinefrin and bloody passages at busy hospitals, trying to cope with the grimy landscape. Although this may sound as the prequel to a death metal or grindcore band, this is not the case; Los Docs play traditional and conventional rock with a great taste for the soul of the vocals by El Paciente, catchy riffs and melodies and a beerfest-like attitude towards music.

Nobody likes hospitals. Not even the people that work there. Especially the ones that are busy, where adrenalin and stress create a heavy-minded atmosphere of anxiousness, fear and boredom. Because, most of the times, no one goes hunky-dory to one of these buildings. Rather, you find something else to do before seeing a doctor or nurse or X-Ray scanner. Something like that happened to Gabriel, Gonzalo and Cristian, medics that were tired of the shithole environment and depressive shifts. Once upon a night, they met and shared their love for rock & roll, playing The Stooges, Queens of The Stone Age and Arctic Monkeys, an experience that pushed them forward in order to form a band; in the years to come, between new and leaving members, Los Docs found their definitive lineup, adding Chalo ‘El Paciente’ Monsalve as an explosive frontman with soulful vocals and Felipe Walters’s energic guitar riffing.

So, ‘Sin Poder Dormir’ marks Los Docs debut in the wild world of rock & roll. It’s greasy, sharp and cunningly framed by their conventional radio-rock influences, even giving some room to the good old Argentinian sound of bands like La Renga or Attaque 77 into their vibes. The songs on this album are, pretty much, a set of lyrical confessions amidst the techniques and styles that this quintet manages. There are steady and rhtymic riffs that give power and groove to songs like “No los Escuches” and “Los Mismos Errores de Siempre” (keep an ear on those ironic and irreverent lyrics!), with a feeling of beer-infused and long nights hanging around the pungent scent of bars. Although this isn’t a band that strictly ‘covers’ the late seventies Classic Rock FM style, in “Viaje Profundo”, for example, there’s a feeling of something anthemic, almost bonfire-like, brought by the crooning vocals of Monsalve and the happy-go-lucky, yet ripping choruses by Gabriel.

They’re not old-rock worshippers, though. “Hoy Te Vi” and “La Última Noche”, are examples of the band’s landed sound, the two “romantic” (well, not too sure about that word) songs that keep this album a listenable, enjoyable experience. Nevertheless, Los Docs don’t mess around too much with their approach: straight and catchy rock & roll through songs like “Sin Poder Dormir”, “No Pares de Inventar” and “Me Siento un Avión”. The latter, a heavy boogie in the style of ZZ Top, showcases and, maybe, synthesizes this quintet’s proposal through a more aggressive rythmic style and guitar solos that give away to a bluesy and honest interlude, before it all goes back again to raw distorsion. Or, as Monsalve, puts it: “Al final del camino, me siento un avión, no preciso alas, solo más distorsión”. In these times, where anguish, stress and anxiousness may seem like ‘millenially’ problems, maybe they’re real, and people need to chill the fuck out sometimes. Good thing there are still some left thinking that rock & roll and friends can be a really dope gateway.

 

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Álvaro Molina
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