Slowkiss – Patio 29 (2019)
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Slowkiss – Patio 29 (2019)

Slowkiss – Patio 29 (2019)

jueves 17 de octubre, 2019

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Escrito por: Matías Burgos

Luego de probar sonido con sus primeros dos EP’s, Slowkiss finalmente dio el salto y grabó su primer álbum, “Patio 29”. Integrada por Elisa Montes (voz y guitarra), Natalia Diaz (bajo), Andie Borie (guitarra) y Ricardo Pozo (batería), la banda había dedicado su tiempo a recorrer escenarios y sumar experiencia. De hecho, hace pocos días fueron anunciados como una de las apuestas chilenas en Lollapalooza 2020, donde lo más probable es que toquen temprano, pero tienen la oportunidad de sorprender con este repertorio.

Con la pesadez de las afinaciones bajas, “Vampire” lanza la primera patada entre pasajes agresivos a toda potencia y coros de armonías pop, con una innegable influencia noventera que se despeja de a poco a lo largo del álbum. El riff y el sonido del bajo que lo ejecuta en “Crash” concentran justamente esas ganas de diferenciarse, sin bajar la distorsión ni la guardia, aunque Montes apenas susurre la letra sobre la masa de guitarras.

Esa misma onda sigue “In Vain”, impulsándose en acordes metaleros hasta reventar en un mantra de rabia que se rompe cuando entra el punk en “Control”, saliéndose por primera vez de lo personal para hablar del caos social que hay alrededor. Un escape onírico de la furia anterior, “Ballerina” saca algunos signos deftonianos de dulce disonancia balanceada con la voz relajada y nostálgica.

“Time” mantiene los colores oscuros del rock alternativo, con sonidos de psicodelia acuática y versos pasivos-agresivos. Desde ahí, de cabeza al hardcore de “Enough”, un corto de poco más de minuto y medio que no requiere más tiempo, donde dicen directamente basta al sometimiento de la mujer. Hablando desde un manifiesto de identidad, “To Death” quizás suena algo adolescente a ratos con su “I don’t wanna be, I don’t wanna-wanna be you”, pero libra apenas del cliché con buenas ideas en los ritmos y la composición instrumental.

Hacia el final, el conjunto optó por los contrastes entre “Don’t Lie”, una agónica balada eléctrica que late con fuerza y “Jugando a las Cartas”, un cierre que sorprende con la letra en español cantada por los hombres de la banda, radicalmente distinta a la vibra del disco. De este, no pocos dirán que bebe demasiado de conjuntos garage, noise pop, punk, shoegaze y otros eufemismos, pero Slowkiss se mantiene firme con sus convicciones y después de todo, de eso se trata el rock.

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Matías Burgos
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