The Smashing Pumpkins – ATUM Act I & II
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The Smashing Pumpkins – ATUM Act I & II

The Smashing Pumpkins – ATUM Act I & II

miércoles 19 de abril, 2023

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Escrito por: Equipo SO

  • The Smashing Pumpkins
  • ATUM Act I & II
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La última entrega del grupo, como diría Gerardo Herrera en antiguas transmisiones del extinto CDF, “oriundo de Chicago”, deja bastante que desear. Lo diré de entrada, sin rodeos y en simple.

Billy Corgan, el cerebro detrás de toda la maquinaria Pumpkin, anunció que este trabajo sería una “mega obra” (“ópera rock”) de tres volúmenes con 11 canciones cada uno. Hasta ahora, han visto la luz dos de las tres patas de la “mega obra” y, tal como anunciamos al comienzo, hay muy poco o casi nada para rescatar. Es sorprendente que un álbum que fue pensado y masticado por 4 años, o quizás más, sea tan, pero tan mediocre.

Es que, repasando las canciones, el disco deja muy poco. Nunca sabremos bien qué diantres estaba pensando el calvo Corgan para armar esta trama, una continuación, según propias palabras, de “Mellon Collie and the Infinite Sadness” (1995) y “Machina/The Machines of God” (2000), dos discos que, en vista del presente discográfico del grupo, aumentan su brillo cada día más. Cuesta descifrar la idea de Corgan puesto que el álbum es un popurrí de intenciones, con propuestas que no pasan de eso y se quedan en meras intenciones, sin mucha capacidad para motivar a quien se dio (o dará) el ánimo de escuchar esta “mega obra”. Además, y esto nunca lo había escrito antes en ninguna reseña, es mediocre que una de las grandes canciones sea la introducción del primer disco y que tampoco sea una pieza entrañable: una pieza instrumental, con guiños a Pink Floyd y mostrando en algo las credenciales que insinúa la “mega obra”. Pero nada más. Muy poco para una banda como The Smashing Pumpkins.

He leído una serie de comentarios en la red que aniquilan este LP. Al comienzo no quise creer que las críticas fueran tan lapidarias (algunos le dieron 2 estrellas de 10 posibles, calificándolo, buenamente, de “pobre”), pero lo cierto es que no estaban tan alejadas de la realidad y el disco bien se merece dichas críticas. Canciones como “Hooray!” son desconcertantes porque uno no sabe si de verdad son una genialidad o son una tomadura de pelo. Y pongo esa canción como muestra porque es el punto más delirante de todo lo que hasta ahora conocemos de esta “ópera rock”. Es, además, un claro ejemplo que justificaría las críticas despiadadas que ha sufrido el álbum.

Después de escuchar algunas pistas, las críticas tan extremas se pueden comprender porque está en juego, bajo mi perspectiva y creo pensar que de muchos otros también, el legado del grupo. No es algo para rasgar vestiduras o salir a protestar, pero cuando se anuncia un disco de The Smashing Pumpkins las expectativas siempre existirán y este álbum está a años luz de siquiera acercarse a cumplir con alguna expectativa. Quizás los fanáticos más acérrimos pudieron descubrir la genialidad de la idea de Corgan, pero yo todavía no he sido capaz y en el corto tiempo tampoco lo intentaré, basta decir.

Así, queda esperar la tercera pata, pero por lo visto y escuchado, no será capaz de torcer la historia. Sin embargo, no todo es oscuro. Corgan tuvo un acierto (misericordia, Señor, misericordia) al bautizar el disco como ATUM. Y sí, es un nombre acertado porque se pronuncia “autumn” que significa otoño. Y este disco es tal como el otoño: un árbol que va perdiendo sus hojas secas a medida que avanza la estación. La gran diferencia con el otoño es que este siempre tendrá su primavera, en cambio el proyecto de Corgan no cuenta con la misma certeza.
Larga vida al otoño…la estación.

The Smashing Pumpkins – ATUM Act I & II

The latest installment of the group, as Gerardo Herrera would say in old transmissions of the extinct CDF, “a native of Chicago”, leaves a lot to be desired. I will say it from the outset, bluntly and simply.

Billy Corgan, the mastermind behind the whole Pumpkin machine, announced that this work would be a «mega work» («rock opera») of three volumes with 11 songs each. So far, two of the three legs of the “mega work” have seen the light of day and, as we announced at the beginning, there is very little or almost nothing to salvage. It’s surprising that an album that was thought and chewed on for 4 years, or maybe more, is so, so mediocre.

It is that, reviewing the songs, the album leaves very little. We will never really know what the hell the bald Corgan was thinking to put together this plot, a continuation, in his own words, of “Mellon Collie and the Infinite Sadness” (1995) and “Machina/The Machines of God” (2000), two albums that, in view of the present recording of the group, they increase their brilliance every day. It is difficult to decipher Corgan’s idea since the album is a potpourri of intentions, with proposals that do not go beyond that and remain mere intentions, without much capacity to motivate those who gave (or will give) the courage to listen to this “mega construction site». Also, and I had never written this before in any review, it is mediocre that one of the great songs is the introduction of the first album and that it is not an endearing piece either: an instrumental piece, with nods to Pink Floyd and showing some of the credentials that hints at the “mega work”. But nothing else. Very little for a band like The Smashing Pumpkins.

I have read a series of comments on the net that annihilate this LP. At first I did not want to believe that the reviews were so lapidary (some gave it 2 stars out of 10 possible, qualifying it, well, as «poor»), but the truth is that they were not that far from reality and the album well deserves these criticism. Songs like “Hooray!” They are disconcerting because you don’t know if they are really genius or a joke. And I put that song as a sample because it is the craziest point of everything we know so far about this «rock opera». It is also a clear example that would justify the ruthless criticism that the album has suffered.

After listening to some tracks, such extreme criticism can be understood because the legacy of the group is at stake, from my perspective and I think from many others as well. It’s not something to tear clothes or go out to protest, but when an album by The Smashing Pumpkins is announced, expectations will always exist and this album is light years away from even coming close to fulfilling any expectations. Perhaps the most die-hard fans were able to discover the genius of Corgan’s idea, but I still haven’t been able to and in a short time I won’t try either, suffice it to say.

Thus, the third leg remains to be expected, but from what has been seen and heard, it will not be able to twist history. However, not everything is dark. Corgan was right (mercy, Lord, mercy) to name the record ATUM. And yes, it is a successful name because it is pronounced «autumn» which means autumn. And this record is just like autumn: a tree that loses its dry leaves as the season progresses. The big difference with autumn is that it will always have its spring, while Corgan’s project does not have the same certainty.

Long live autumn…the season.

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