Vago Sagrado – Homónimo (2015)
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Vago Sagrado – Homónimo (2015)

miércoles 04 de noviembre, 2015

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Escrito por: Isabella Richter

  • Vago Sagrado
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Vago Sagrado – Homónimo, El Vago Heredará el Mundo

7 Pistas, 7 laberintos y 7 tapices… Así se presenta al mundo el primer LP del Power Trio metropolitano, Vago Sagrado.

El número 7 -dijo Hipócrates- por sus virtudes ocultas, tiende a realizar todas las cosas; es el dispensador de la vida y fuente de todos los cambios, pues incluso la Luna cambia de fase cada siete días: este número influye en todos los seres sublimes.”…como el vago.

Éste vago… el sagrado -según el guitarra y voz, Alberto Parra- viene de la lectura de los autores transcendentalistas y beat. Merodean por aquí; Thoreau, Whitman, Kerouac, Corso, Ginsberg y Ferlinghetti, “…el vagabundo siempre nos ha devuelto la mirada y su actitud indiferente y arrojada, empantanando cualquier arteria de la ciudad, siempre nos ha parecido de una violencia y coraje increíbles… ¡Es el vago el que heredará el mundo!…

El proyecto comenzó cuando la banda a la que Parra pertenecía (Un Festín Sagital) comenzó a divergir luego de su primer álbum, dejando en él la chispa de ignición para continuar creando, claro que esta vez orientado hacia el Rock “…’tocar como si fueras un cable eléctrico cortado…era la consigna’”. Con esa idea en mente y gracias a las fortuitas sincronizaciones del espacio/tiempo, Martín -el que sería uno de los bateristas de la banda- le presenta a Carlos, actual bajista y con el cual la química fluiría instantáneamente a tal punto que decidieron formar la banda si éste se asía con un bajo.

“…Martín, nuestro amigo en común, que por esos días estaba trabajando en Canadá. Volvió de Canadá con una caja y una guitarra Teisco bajo el brazo y se formó Vago Sagrado. Durante esa ventana antes de que llegase Martín, con Carlos compusimos de forma acústica gran parte de los temas que ahora forman nuestro homónimo. Nos siguió un año de tocatas y composición, y finalmente nos despedimos de Martín por diferencias de criterios ante el trabajo musical.

Luego de probar con dos bateristas, se pusieron en contacto con Nick -antiguo conocido- quien aportó potencia al sonido reformulando las canciones y sellando así a la actual formación de la banda. Lanzado el 3 de Mayo de 2015, el proyecto de éstos vagos ilustres con apellido de vates hace su irrupción en la escena nacional…Enjoy the ride!

La Alfombra Bajo el Océano, “…La alfombra viene de un sueño donde desperté con la frase: “debajo de todo océano hay una alfombra rectangular” y que interpreto como que si bien no hay un perro muerto debajo de todo, al menos huele a perro muerto debajo de todo. Hay que desconfiar de todo y desde ahí agarrar el coraje de decir…El mundo es una sospecha constante…” El sonido marino y su traza envolvente establecen el escenario para lo que vendrá, espacios sonoros saturados iniciados por tímidos arpegios eléctricos que crecen a medida que la estructura progresa con bajo y batería como soporte, desplegándose con furia trepidante hasta un clímax que ralentiza los ánimos como preludio del final, volviendo en sí, sólo para sellar.

Take Back The North, melodiosamente bajo los efectos del flanger y delay, la guitarra destaca en el tridente de cuerdas y percusión, bajo y batería sirven de vehículo para desplazarse mientras el vagabundo va vociferando un poema críptico y de tono visionario: “…sigan mi consejo y recuperen el norte” es el verso que cierra su clamor para abrir un violento y desatado jam de capaz saturadas que se hace más ligero al momento del fin…

Abre la batería a ritmo y base constante, la acuosa melodía de guitarra y el profundo resonar del bajo le siguen y juntos dan inicio al segundo tema con texto -esta vez en español-. Hermanos, habla de nosotros y según los creadores “…Nuestras letras redundan en el imaginario del vagabundo, y todo lo que esa figura denuncia: lo imperturbable de todo ante el desmoronamiento social…” liderado musicalmente por una guitarra expresiva, protagonista y distorsionada llevándonos por la vía sensorial a paisajes rebosantes de imágenes y atmósferas sonoras lisérgicas. Una experiencia extracorpórea…

Sigue, Sacred Bum, una rústica traducción al inglés del nombre original de la banda. Es al igual que sus predecesoras una criatura de muchas estaciones. Vuelve a unir los efectos de fuzz y flanger para recrear una base a ratos líquida, a ratos saturada sobre la cual se erige un relato musitado, interrumpido sólo por el quiebre musical que cierra.

Circe, llamado como la famosa diosa hechicera de la mitología griega, abre con el desafortunado diálogo de una escena clave en la muy recomendable “Shadows” de John Cassavettes -película de culto del cine independiente norteamericano- y cuyo trasfondo es el desengaño, de ahí se desprende el motivo lírico del quinto tema. Una pausada batería marca el ritmo mientras se relata la historia en un tono similar, dándole así espacio a la guitarra para que construya paisajes eléctricos inmensos y plañidos sobre la base del bajo hasta la quietud del automatismo.

Reprise, es la respuesta al dolor y adormecimiento de Circe. Abre la batería al unísono con una guitarra en distorsión y alto voltaje cargada a los bendings, riffs y líneas melódicas que de un tirón te atrapan y no te sueltan. El ajustado engranaje sonoro compuesto por la trinidad elemental de Guitarra/Batería/Bajo crece progresivamente sin otra melodía que aquella proveniente de las seis cuerdas, cambiando de carácter sólo para generar variantes en la composición…Last but not least, Mojo, cerrando el primer trabajo de la banda, toma su nombre del famoso amuleto del Hoodoo afroamericano presente en un sinnúmero de viejos Blues y que acá se transforma en un instrumental dotado de potente factura. Expectantes arpegios de la guitarra dan el inicio, siguen bajo y batería como complemento para entrar de lleno en la siguiente etapa; fraseos cargados de efectos, explosivos platos y calma posterior -como ha sido la constante durante todo el disco- para luego volver sobre el riff -hecho un mantra- y terminar en suspensión… abandonándonos a la espera de más.

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Isabella Richter
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