Con sello propio #8 – ISLA
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Con sello propio #8 – ISLA

Con sello propio #8 – ISLA

viernes 23 de agosto, 2019

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Escrito por: Álvaro Molina

La escena de la música electrónica en Chile es una de las tantas que ha experimentado un proceso de crecimiento y, últimamente, de consolidación. Sus raíces más aparentes pueden rastrearse a fines de la década de 1990, años en que empezaron los primeros raves al aire libre y a pata pelada en el Parque Almagro, además de fiestas organizadas clandestinamente en clubes y locales subterráneos. Con el paso del tiempo, la escena ha logrado agarrar vuelo a medida que se fueron inaugurando distintos ciclos de fiestas, locales y sellos que en un principio estaban a la vanguardia del techno, house, IDM y los infinitos nichos que comulgan en este ecosistema. Hoy en día, sellos como Panal Records, Diamante, Pueblo Nuevo, Cazeria Cazador, Infinito Audio Label y Discos Pegaos ofrecen en sus catálogos diferentes propuestas que constantemente van nutriendo a esta comunidad. Paralelo a ellos se encuentra ISLA, sello manejado por Nicolás Alvarado y Giorgio Foschino, el cual levemente se desmarca de la tendencia a enfocar la música en la intensidad de la pista de baile o en representar una especie de ‘movimiento de música electrónica’. Más allá de eso, el trabajo de ISLA se centra en la generación de un catálogo que demuestre un imaginario propio de los artistas asociados al sello, funcionando como una curatoría o editorial donde convergen los sonidos contemplativos del ambient, colores de house que sirven tanto para el baile como para la escucha cerebral en casa e incluso algunos espacios ligados a la exploración en atmósferas de psicodelia. Aquí, el centro está en ‘la diversidad de colores y alternativas en el camino de la escucha’.

Tanto Nico como Gio llevan un largo camino juntos en el mundo de la música. Compañeros de colegio y del lugar en donde pasaban sus vacaciones, ambos se aproximaron a la música cuando se dieron cuenta de que compartían gustos musicales en común. ‘De chicos escuchábamos de todo, algo así como la escuela de la casa con los discos de los papás y el rock clásico o Spinetta’, dice Gio, ‘hasta que en un momento empezamos a escuchar Pink Floyd, que fue como el punto de quiebre para nosotros’. Según Gio ‘desde el rock se nos muestran otros caminos. Accedimos a proyectos de rock ligados al ambient o al jazz. Siento que desde ese momento hay una apreciación por los momentos en que no hay batería, no hay riff de guitarra, sino que tan solo un pianito. Eso nos motivó a buscar otro lenguaje’, actitud que los llevó a incursionar, según Nico, ‘mucho más allá de la estructura verso-coro’. Sus primeras juntas para formar un proyecto musical fueron ‘Giorgio con pedalera, yo (Nico) con pedalera multiefecto y dejábamos las guitarras sonando, perillando los pedales como si fueran sintetizadores’. Estos experimentos dieron forma a su primer proyecto, TVNOISE, el cual reconocen que ‘era más punk. En esa época escuchábamos harto Can, Sonic Youth, Syd Barrett. Con los otros miembros de la banda hacíamos canciones, ya que también había que responder a algo que se pide para poder presentarte en vivo en los escenarios’. Uno de los escenarios fundamentales que dieron cabida al estilo que tocaban en ese momento fue el legendario Club Mist, el cual ‘era el único lugar que conocíamos que permitía tocar noise y entremedio poner una canción’. Eran los años en que el local era conocido por aceptar algunos de los actos que ayudaron a conformar la ‘nueva’ escena del rock alternativo, la psicodelia y la experimentación, incentivando la concurrencia de bandas de manera abierta y sin prejuicios. Tsunamis, The Ganjas y Guiso – por nombrar algunas – ‘fueron una tremenda influencia. Luego los inicios de cosas como BYM Records en ese mismo local, con bandas que estaban muy cercanas a la música que nos gustaba y que queríamos hacer’, dice Nico. Pasó un tiempo, cerró Club Mist y TVNOISE – que alcanzó a crear un disco – llegó a su fin. Sus otros miembros dejaron la banda y tanto Nico como Gio decidieron dar forma al dúo IIOII, con una propuesta que mezclaba la vanguardia del krautrock, psicodelia y los primeros destellos cromáticos ligados al ambient. Sin embargo, en aquellos años, ambos reconocen que era difícil encontrar cabida en alguna escena en Santiago, debido a la escasez de lugares para presentar el estilo de música que estaban cultivando.

Aunque era difícil encontrar los espacios, Nico y Gio se dieron cuenta de que podían hacerlo ellos mismos. Luego de la creación de IIOII y un puñado de EPs que ampliaban la ruta descubierta con TVNOISE, se encontraron con Martín Pérez Roa (Merci Merci), quien en ese minuto formaba parte de la banda Melié junto a José Pincheira y Santiago Farah y exploraban las fusiones entre la instrumentación y la electrónica a la manera de Radiohead o James Blake. Nuevamente, los gustos en común sirvieron como vínculo y propulsaron las ganas de hacerse un espacio, armar un sello y satisfacer la necesidad de mostrar la identidad de su música. Aparte del nexo con Merci Merci, la creciente conexión a través de la virtualidad en la época también sirvió para ir sumando algunos de los primeros nombres que dieron forma al catálogo de ISLA. ‘Subimos la música de IIOII a Bandcamp – la plataforma que más utilizamos – y a Soundcloud y de ahí empezamos a conocer gente, algunos que nos contactaban y otros proyectos que fuimos descubriendo y que terminaron por interesarnos como el beatmaker Eggglub’, dice Gio, ‘a quien descubrí y lo encontré increíble. Después de escuchar su música se nos dio la oportunidad de tocar con él en una exposición. Y ahí lo cachamos y le dijimos que estaba increíble y que queríamos armar un sello y si le interesaba colaborar’. Como primeros lanzamientos, el año 2014 sacaron el disco ‘8 8 EP’ de IIOII, el EP ‘M0NTREAL’ de Merci Merci y el compilado ‘ISLA Traveling Vol. 1’, tres ediciones muy diferentes entre sí en cuanto al sonido y estética sonora: IIOII abría los panoramas de trance con su psicodelia ambient, Merci Merci incursionaba en los paisajes más estrictos del house y el compilado metía en el mismo saco un eclecticismo de techno con 49HRTZ, los beats ácidos de Eggglub y house directamente orientado a la pista de baile con la propuesta de Makeirans. Estos primeros lanzamientos sentaron las bases para el esquema que ISLA continuaría desarrollando, el de ser básicamente ‘una curatoría, una especie de editorial más que la forma estricta o ‘por definición’ de lo que es un sello’, apunta Nico. ‘No voy a obligar a alguien a pertenecer a esta ‘casa discográfica’, sino que prefiero ayudarlo a difundir porque lo que a mí personalmente me interesa es generar un catálogo que sea interesante y que, en proyección, puedas revisarlo y te parezca coherente’.

 Esta diversidad cromática que propone ISLA vuelve difícil la tarea de considerarlos como un sello ligado a un género estricto. Si bien hay un cruce transversal entre estilos que recogen las influencias electrónicas, el espacio que entrega este sello va más allá de la fórmula que se le pueda dar a uno u otro artista. ‘Tiene que ver con la identidad de los autores. O sea, la obra de los autores tiene una identidad que puede caber dentro del sello sin quedarse en un género estricto. Es una paleta amplia. Sin embargo, todos manejamos esos mismos colores, pero de otras formas. Hay artistas en el sello que no se parecen mucho entre ellos, aunque se topan en ciertas cosas’, dice Nico, a lo que Gio complementa que ‘quizás compartimos el mismo público en el nicho y nos juntamos, pero si te pones a escuchar cada cosa, hay búsquedas que no se repiten de la misma manera’. Aprovechando la intención de generar un catálogo cuyas ediciones ‘represente[n] lo mejor posible lo que creemos que significa el sello y lo que significa el autor y su obra’, en ISLA comenzaron a recibir y buscar nuevos artistas que se interesaran por esta visión. A través de Soundcloud y de Benjamín Molina (49HRTZ), se sumó Janeiro, el proyecto solista de Tomás Castro que aporta con matices de house profundo y vetas experimentales, recogiendo algunas de las herencias que dejaron los primeros trabajos editados por el mítico sello británico Warp Records. Asimismo, llega Lovshai, dúo de electrónica cuyos matices llenos de dulzura cautivan a través de su combinación entre el ‘house lento’, el techno y el acid house. Dice Gio que ‘cuando [los Lovshai] llegaron a ISLA, yo les dije ‘pero hay sellos de música electrónica mucho más prendida, como Cazeria Cazador’. Pero a ellos les interesaba caleta la dinámica que ya estábamos trabajando en ISLA. Ellos fueron un aporte que ayudó a confirmar esto de que lo más probable es que un artista de ISLA no se parezca casi en nada a otro artista de ISLA’.

Paralelamente, el 2017 lanzan el disco homónimo de Janaki, proyecto a cargo de Juan Eyzaguirre y que se instala como uno de los trabajos más ambiciosos editados por ISLA hasta ese momento y enormemente subvalorado en la escena. Con una arquitectura sonora que se eleva tomando por igual los materiales del ambient, el dub y la reverberación hipnótica, para Nico ‘este es el primer disco con el que dije ‘Uff, esto da para mucho’. Personalmente, Janaki me sorprendió tremendamente y yo siento que es una música que tiene un nivel mundial’. El trazo de ambient más ‘duro’ – en el estricto sentido del género – también se hizo notar con el EP homónimo de Macgarden y sus exploraciones hacia paisajes llenos de melancolía, deslizándose por las brumas del drone y las resonancias sostenidas. En ISLA incluso llegaron a cruzar fronteras nacionales al incluir dentro de su catálogo un EP directamente orientado a la pista de baile a cargo del DJ francés David Meerkat. ‘Se nos ha dado, la verdad. Algunos han llegado y otros los hemos buscado’, reconoce Nico, ‘pero la forma en que funcionamos es súper colaborativa. Yo muchas veces estoy metido en la parte de producción y Gio, como es artista de profesión, en general se encarga del arte de los discos. Todos nos complementamos en ese nivel en el sello y de eso se trata. Tratar de hacer lo mejor posible cuando haya un material interesante. Creo que la diferencia grande está en dejar un catálogo’.

 Al preguntarles por el concepto detrás de ISLA, aquel que va más allá de considerarlo como una ‘curatoría’ o ‘editorial’ donde convergen diferentes valores matizados y musicales, ambos se toman unos segundos para pensar. ‘Hemos buscado de qué concepto se trata’, dice Gio, ‘pensando en una isla, esa imagen creo que se orienta a desarrollar un imaginario visual que te lleve a ese lugar. A mí me llama mucho la idea de generar espacios de placer. Siento que somos una sociedad que no disfruta, una ciudad que está encerrada en una jaula y que se ha ido quedando sin lugares donde se pueda disfrutar. La música de ISLA tiende a tirar más allá de energías mismas; es algo más contemplativo y de disfrute’. Ambos concuerdan en la idea de que el catálogo se vea bajo el concepto de un ‘paisaje sonoro’ y las sensaciones que provoca. Desde este imaginario, tratan de interiorizar la naturaleza y plasmar todas las sensaciones que puede generar esta conexión. No es casualidad que, por ejemplo, el arte de los discos de IIOII esté inherentemente ligada a los paisajes cordilleranos o marítimos, intuición que alcanza a colarse en la estética musical en composiciones como la etérea ‘6 6’ y sus melodías que imitan el canto de pájaros en un escenario brumoso y atmosférico. O también en el frondoso cúmulo de ‘Marea’, composición que abre el disco homónimo de Janaki y cuyo título habla por sí mismo, transportando instantáneamente la escucha hacia un panorama espacioso, irreal, de profunda contemplación. ‘El paisaje puede ser una playa como puede ser el ártico. Al mismo tiempo te puede llevar a una introspección, a un lugar de silencio’, profundiza Gio, ‘yo siento que en general ISLA, a pesar de ser un sello santiaguino, no es muy ‘urbano’ en cuanto al imaginario sonoro y visual. Tiende a tirarse hacia el escape’.

Pensando en el futuro que se viene para el sello, tanto Nico como Gio están de acuerdo en que lo fundamental es mantener una continuidad en el catálogo que proponen, sin dejar de lado la vocación por valorar la identidad del artista y las variantes en los coloridos que asoman con cada uno de los lanzamientos, incluso abiertos a perpetuar la colaboración con otros sellos de la escena. Al respecto, Gio apunta que ‘a mí por lo menos, pensando en el futuro de ISLA, me interesa desarrollar la veta de los LPs, los larga duración. Creo que justamente ahí se empieza a calar más profundamente una identidad de autor. Encuentro interesante cómo un artista puede aprovechar ese formato para armar una narrativa y desarrollar una idea, presentarla y que tu cabeza guarde ese concepto’. De la misma manera, para Nico ‘da lo mismo cuál sea tu forma de trabajar, a mí lo que me interesa es la continuidad, porque al final es eso lo que finalmente te va a validar. No solamente por sentirte perteneciente a una escena musical o como quieras decirle, sino que te va a validar porque estás haciendo tu música y le estás dando un relato, una coherencia’. Con cinco años de existencia y 22 discos editados hasta el momento (incluyendo ‘Suono’, el álbum con el que Nico y el compositor Juan Pablo Abalo se llevaron el premio a ‘Mejor Artista de Música Electrónica’ en la última edición de los Premios Pulsar), el futuro para ISLA se centra en seguir creando material constantemente. Recién se lanzó el single ‘Géminis II’ para el EP debut de Niteroi, proyecto a cargo de Felipe Zenteno – quien además es miembro de la banda Chicarica junto a Merci Merci – y que con este lanzamiento conjuga elementos propios del ambient y el techno. ‘Además de lo nuevo que se viene con Felipe Zenteno, también vamos a editar música de Felipe Moyano, quien toca en El Purpurado de Charol y es conocido mío y de Carlos Doerr, con quien trabajamos juntos en el estudio Sultán’, apunta Nico. Al mismo tiempo, Nico reconoce que la idea ahora es buscar espacios para implementar tocatas y conciertos más íntimos que busquen entregar una experiencia intrínsecamente ligada al espíritu del sello y la identidad que proponen en lugar de salir a buscar un gran flujo de oyentes o público. Respectivamente, admite que ‘después de su formación, en ISLA siento que hemos coincidido con estos lugares y me gusta hacer un espacio que ocupamos y que no es muy comparable a otros y eso me encanta. ISLA como sello de música electrónica tiene su espacio y su lugar y quizás no hay otro tan parecido a eso, acá por lo menos’.

Actualmente, lo que les importa es estar siempre presentes, sin olvidar qué es lo que como sello le pueden entregar a los artistas que editan. En vez de enfocarse directamente en la función convencional de un sello o cumplir la tarea de hacer booking y ediciones físicas, el llamado es a mantener la continuidad y seguir armando un catálogo. ‘La idea, como decía el Gio, es que ojalá en 20 años miremos para atrás y veamos que logramos editar una gran cantidad de discos. Ojalá que se note el trabajo que hicimos’, dice Nico. ‘Ojalá que hayan LPs’, añade Gio, ‘porque si nosotros nos preocupamos de algo como sello es que la edición represente lo mejor posible lo que nosotros creemos que significa el sello y que represente lo mejor posible lo que significa ese autor y su obra.’

 

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