Hasta pronto, Mrs. McVie
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Escrito por: Equipo SO

Por Francisco Quevedo

La muerte de Christine McVie, la integrante más longeva de Fleetwood Mac, fue una noticia triste. Es verdad que toda muerte es irreparable, pero en este caso, su deceso fue un golpe bajo y que, a muchos, incluido este escribano, dejó K.O.

Los amaneceres de los últimos días de noviembre suelen venir con una que otra noticia musical. Y no de las alegres. Si el 29 de noviembre de 2001 fue la noticia de la muerte de George Harrison, el 30 de noviembre de 2022 fue el turno del último suspiro de Christine McVie. Ese minuto que todos tenemos reservado sin aviso ni carta de notificación, ahora llamó a uno de los pilares del sonido de Fleetwood Mac.

Tras una “breve enfermedad”, la más longeva de los Fleetwood Mac dijo adiós. O hasta pronto, para ser más optimistas. En vida, McVie fue más bien quitada de bulla, no alardeó ni hizo tanta noticia por temas extra musicales, escándalos tan comunes en los músicos de hoy y que suelen alcanzar, mantenerse y decaer en base a este tipo de informaciones, olvidando lo central: destacar por su música.

Lo más seguro es que usted no asocie cara con nombre o ni siquiera reconozca la música de McVie. Y no se le puede culpar. En una carrera de 55 años a cuestas, la rubia tecladista firmó muchos de los mayores hits de Fleetwood Mac que, de seguro, ha escuchado y hasta cantado o bailado, vaya a saber uno.

De esta manera, McVie marcó a muchos con sus melodías de corte pop, sencillas y de fácil digestión, muy pegotes y que quedaban retenidas con una facilidad envidiable en la red cerebral. Así, muchos vivieron momentos imborrables del ayer y hoy ambientados bajo la música de Fleetwood Mac y las letras de McVie. Y de seguro en el futuro también lo harán.

Vuela, vuela libre sin miedo

La noticia de la muerte de Christine Anne Perfect, su nombre de cuna, fue un golpe duro. Y fue de esos golpes bajos, inesperados, puesto que ella (como tantos otros) son de esos personajes que uno piensa que no morirán nunca. De esos que uno los imagina en su casa, ya semiretirados, mirando por la ventana una campiña sin límites, tocando piano o componiendo canciones que nunca verán la luz…pero vivos. Siempre están vivos, están en este mundo, por decirlo de alguna forma. Por lo tanto, la noticia caló hondo.

Y, en este caso en particular, fue desde una perspectiva personal. La música de Fleetwood Mac tiene un valor especial para este escribano y lo ha acompañado en momentos clave de su vida, en especial la más reciente. Las canciones han estado presentes en situaciones únicas y quedaron anexadas a ellas de forma indeclinable, casi siempre unidas a recuerdos felices.

Desde que Perfect se integró como tecladista de sesión al ruedo de Fleetwood Mac en 1968 por petición del otrora líder compositivo y espiritual del grupo -el guitarrista Peter Green- sus caminos nunca más se separaron. Si bien estuvo retirada del grupo en algunos períodos, su vida ha transcurrido casi siempre bajo el alero de los Mac. En 1970 se integró como miembro oficial del grupo, se casó con el bajista John McVie (otra de las piezas fundamentales de la banda) y de inmediato su estilo de composición se notó. Lo mismo ocurrió con su voz, tan característica en muchas de las canciones que hicieron grande a Fleetwood Mac en la década de los setenta y ochenta.

El verdadero salto de popularidad lo dieron en 1977 con el lanzamiento del mega ventas “Rumours”, uno de los discos más vendidos de todos los tiempos. Para calibrar el aporte de McVie, 5 de las 11 canciones llevan su firma (incluyendo “The Chain”, que fue firmada por todos los integrantes). Pero la historia tenía capítulos anteriores, a saber y chequear, “Future Games” (1971),Bare Trees” (1972) y “Mystery to Me” (1973) y el álbum homónimo de 1975. Lo curioso es que “Rumours” fue un trabajo que se grabó en un ambiente complejo, misma situación que se vivió en “Tusk” (1979) y Mirage de 1982. Durante esta etapa, además de complicaciones y tensiones a niveles interpersonales, McVie y todo el grupo vivieron períodos de fuertes adicciones y excesos (“Mi droga preferida era la cocaína y el champán. No usé ninguna otra droga en absoluto. Es fácil para mí decirlo, pero creo que me hizo rendir mejor. Tal vez alguien podría decirme algo diferente” reveló a The Guardian), De hecho, esta faceta de excesos es una de las más conocidas de Fleetwood Mac en su apogeo y de la cuál ninguno de sus integrantes ha renegado jamás.

Con un divorcio en 1976 resuelto en buenos términos (tanto que con John McVie siguieron siendo amigos y hasta tenían negocios juntos) Christine McVie continuó componiendo hits. La verdad es que sus letras se caracterizan por tratar temas como el amor, el desamor, las relaciones humanas de todo tipo, pero cargadas de una profunda calidez musical, además de luminosas, no sólo para los fanáticos, sino que para la interna del grupo. Esta es, quizás, la característica más importante en el trabajo de McVie: prender la luz dónde reinaba la oscuridad y nadie se veía ni la punta de la nariz. En esta fuerza está, cree este escribano, el gran mérito de McVie y, por ende, su respeto mundial. Por supuesto que un gran porcentaje del éxito de Fleetwood Mac descansa en la música de Christine McVie. Y eso es un mérito en sí mismo. “(Sobre su rol en Fleetwood Mac) eso es aparentemente cierto, pero no me di cuenta de eso en ese momento. Sí, supuestamente era como la Madre Teresa que salía con todo el mundo o simplemente intentaba [mantener] todo agradable, fresco y relajado (…)”, reveló a Rolling Stone en junio de este año. Es decir, McVie sí tuvo ese papel, pero le cayó la teja mucho tiempo después de haber vivido el huracán que debe haber sido el estar inmerso al interior de un grupo que lidió con ese tipo de conflictos interpersonales, mucho más trascendentales que hacer un buen disco o no.

“Tango in the Night” (1987), el álbum que más se acercó a “Rumours” en cuanto a popularidad, McVie firmó los tracks más famosos y radiales del disco. Estos, de hecho, fueron los primeros que vuestro servidor escuchó y que le abrieron la puerta al universo de Fleetwood Mac. Ni más ni menos. “Everywhere”, una canción que reúne todo lo esencial y que es uno de los hits radiales más grandes de la banda en más de 50 años de carrera, fue la llave maestra.

A pesar de la gran cantidad de canciones que compuso para la banda y para sus tres álbumes solistas, McVie tiene un cariño especial por una canción. “Songbird. No podía dormir, comencé a tener una canción dando vueltas en mi cabeza y la escribí en media hora. “Por ti no habría más llanto…” Es como una pequeña oración para todos. Fuimos a los estudios Zellerbach Hall (en Berkeley, California), me dieron un ramo de rosas rojas y la canté sola en el escenario” (The Guardian, 2022).

Después de la grabación de “The Dance”, el disco en vivo que reunió a la formación clásica de Fleetwood Mac, McVie decidió dejar el grupo en 1998. La razón fue su fobia a volar, miedo que alcanzó a superar antes de morir. “Un día simplemente decidí no tenerle más miedo, ¡y eso fue todo! Me sentí liberada. Entonces pensé: «En realidad estoy disfrutando esto». La vida es demasiado corta para tener miedo de cosas como volar. Nunca irías a ninguna parte. Me encanta volar ahora”, confidenció a Rolling Stone (2022).

En la entrevista que concedió a The Guardian en junio de 2022, McVie abordó la opción de que Fleetwood Mac hiciera un concierto de forma virtual, tal como lo experimentó Abba. “No creo que lo estemos haciendo. Es una novedad. La gente preferiría ver a la gente real, estoy segura”, respondió escueta. Por desgracia, quizá ahora esa opción podría tomar fuerza.

Ahora, McVie ya vuela libre y quién sabe dónde. Desde el pasado 30 de noviembre ya no está entre nosotros de manera física, pero su espíritu estará con todos para siempre y, por cierto, en sus canciones, el testamento más poderoso que un artista puede dejar como legado al mundo. Y Mrs. McVie dejó un testamento con muchos capítulos dorados.

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