MASTERPLAN -METALMORPHOSIS (2026)
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Escrito por: Equipo SO
Masterplan www.sonidosocultos.com

Por Pablo Rumel

Séptima larga duración de los alemanes: en líneas generales se trata de un disco de excelente factura, sin embargo hay algunos detalles que lo alejan del sonido powermetalero de raigambre teutona -más grave, menos orquestal y más musculado-y lo acercan a sonoridades en sintonía con el groove y el metal moderno ¿bueno o malo? Acá lo analizamos con detalle.

Lo  primero que llama la atención de esta nueva placa, es que ese aire épico, triunfal y optimista de sus primeros discos, ha dado paso a tonalidades sombrías y góticas, con un Roland Grapow más discreto en las cuerdas, reforzando las rítmicas pesadas características de la banda, con tonos graves y palmuteados, pero sonando en la guitarra solista muchas veces por debajo de las capas de la voz de Rick Altzi.

«Chase The Light», de inicio a este viaje, y si bien esos arreglos orquestales del arranque y la evolución de la canción hacia zonas introspectivas es convincente, es una canción muy de medio tiempo, que demanda una velocidad de choque más fuerte y frontal, velocidad que no se da y que deja al escucha esperando las marchas aceleradas o el quiebre brutal.

Lo mismo podemos decir del segundo corte, «Electric Nights», bien helloweenesca en sus formas, pero con rítmicas muy conservadoras, con desarrollo incluso predecible; entre el verso y el estribillo ni siquiera el punteo del cierre la hace particularmente memorable, siendo que hay inclusión de teclados y guitarras armonizadas en su desarrollo.

Hay que esperar hasta el lado B, recién con la sexta canción, «Metalmorphosis», para encontrarse con un Masterplan tan machacante como melódico. El tema despliega coros memorables, afinaciones bajas, una pegada contundente y ataques de guitarra decisivos, sin temor a combinar riffs poderosos con la incorporación de teclados, esta vez bajo el mando de Axel Mackenrott, integrante de la banda desde 2005. El resultado anticipa el sonido que alcanzaría su mejor expresión en Aeronautics, un disco que, a nuestro juicio, se encuentra varios escalones por encima de este álbum.

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«Through The Storm» es otro hitazo, arrancando con violines, para ser machacados con rítmicas atronadoras con rápidos remates al final de cada verso: hay velocidad, hay pericia en la batería, dejando de lado la chatura de otras canciones, para desarrollar con gran habilidad el golpeteo a doble bombo, intercambiado con breves secciones de fills que le entregan esa armadura de poder a la canción.

El mismo Rick Altzi suena mucho más confiado en esta pieza, alargando las frases en el estribillo, con tonalidades bien condimentadas, y transmitiendo esa calma oscura que impregna al disco, pero que acá queda mucho mejor, con interludios guitarrísticos que sí suenan de manera distinguible y disfrutable, con notas sostenidas entre power chords clásicos  y figuras más de cerca a ese power progresivo que hacen los insignes de Vision Divine o los Symphony  X.

«The Call», ya liberado hace un par de meses en formato videoclip, resume muy bien esa vibra melancólica que impregna el disco. Lo interesante es que Masterplan no echa de mano a baladas llorosas ni elementos esencialmente sentimentales, al contrario, desarrolla esta melancolía reforzando los tiempos medios con guitarras casi omnipresentes fusionadas con el bajo, y que muchas veces esconden arreglos con notas altas acolchadas con los teclados y coros de soprano, muy, muy tenues.

La voz limpia y medio nasal en la sección acústica tiene algunos detalles: el trabajo vocal es contundente, pero a veces pareciera que emite algunas notas altas salidas de escala, nada que altere la química del tema, pero que pudo haber empañado una composición de tan alto aliento y calibre.

Al cierre, «Rise Again», se alza como canción guardiana de las melodías poderosas, con estructura sólida y quiebres de afinaciones altas, teniendo una percusión de excelente swing, fuerte y marcial en las secciones duras, y con mano más delicada entre los quiebres y los cambios de discos, teniendo incluso una rítmica medio sabbathiana y panteresca, sin alterar el adn que caracteriza a la banda.

Es verdad, no estamos ante el disco del año. Ni siquiera en el top 3 de la carrera de Masterplan, y parece casi paradójico que otras bandas, por fuera del power metal incluso, estén haciendo un metal con más esteroides, riesgo vocal y estructuras afiladas que los Masterplan, como los holandeses Cobra Spell, o los franchutes de Seven Metal Sins o Sórtilege. Y pese a todo, sigue siendo un disco de construcción sólida, con un puñado de buenas canciones que estamos seguros envejecerán bien.

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