Nano Stern: Un gran regalo oculto
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Nano Stern: Un gran regalo oculto

Nano Stern: Un gran regalo oculto

domingo 10 de noviembre, 2013

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Escrito por: RodForChoice

nano stern www.sonidosocultos.com«De un tiempo a esta parte, nos acostumbrarnos a disfrutar de tremendos mega festivales musicales. Conciertos inmensos que reúnen grandes artistas de renombre internacional, donde participan expertos y maestros en la música que no se comparan en nada de lo que hay en Chile». Si te sentiste identificado con la cita anterior, te invito a conocer a un artista oculto que tiene nombre de gringo: Nano Stern.

Fernando Stern, Nano para los amigos, es la consagración de una nueva generación de músicos y este 7 y 8 de noviembre tuvo por fin el reconocimiento que se merece en el Teatro Caupolicán. Nano es un hombre influenciado por la música desde pequeño y hoy, con apenas 28 años, su trayectoria es tremenda. Si todavía no lo conoces mejor deja de leer esto y googlea un rato.

Ahora que conoces al rusio chascón de barba que canta increíble, estamos en condiciones de abrir la segunda de las dos hermosas noches que preparó con tanto tiempo.

Con una puntualidad británica, entra Nano con su guitarra y comienza a abrazar un Caupolicán repleto con «Nube». El escenario es sencillo, sin pantallas led y luces parafernálicas. Basta con ampolletas amarillas colgadas con un fondo de tela blanco con relieves sobre ella, como esos que uno hace con las servilletas en un almuerzo, claro que todo esto se justifica y se condice con el carisma del anfitrión. Entra la banda con «El amanecer», la cancha del Caupolicán olvida las sillas y se pone de pié de inmediato, una conexión única que se reafirma luego de que el cantautor saluda a su público con la cara llena de felicidad y una emoción desbordante. Se nota que es una noche para recordar.

«La Puta Esperanza» obliga a cantar a todos los que no se atrevieron al principio. El sonido del lugar se agradece y se consagra en ese instante, pues la perfección del show se mantuvo todo el tiempo, salvo hacia el final de la noche, cuando una de las guitarras no sonó en «Ópticas Ilusiones» (la de Inti, si mal no recuerdo a esas alturas). Comienza el cuarto tema «una tonada venezolana que se incluye en ‘La Cosecha’. Si no bailan ahora, van a bailar en un rato» asegura el santiaguino. No fueron necesarios más de cuatro compases y ya todos bailaron con «La tonada de la luna llena».

Sacada del álbum «Las Torres de Sal» (2011), es el turno de «El río de los tiempos», una joya para todos aquellos que desconocen el estilo de este chileno que maravilla a cualquier nuevo auditor. «Voy a presentar un tema mamón, uno de esos que uno crea cuando tiene 18 años» comenta el pelilargo, luego de presentar los primeros artistas de la noche; el cuarteto de cuerdas más lindo que cualquier rockero hubiese querido apreciar. Comienza entonces «Cementerio», con una versión que puedes escuchar aquí. Se suma el bajo de Pato Rojas y las percusiones de un baterista multifacético que cualquier banda anhela. Es el último tema de las bellezas sobre el escenario, «El tiempo nos dirá» y ojalá las volvamos a ver.

A esta altura del concierto la violonchelista austriaca Maggie Rust, se ha robado todas las miradas. No solamente por su belleza, su desbordante talento pudo acoplarse con la banda y con cualquier pieza que el multiintrumentista chileno quiera construir. Es el turno de «Sonqollay – Ventolera», otra oportunidad para que los prendidos se pongan de pié y comienza a volar con la calidad del espectáculo. Luego, como si la noche careciera de belleza y simpatía, Stern invita a Anita Tijoux a escena para desenredar su lengua en «Raíz». Acto seguido, aparece la frondosa barba de Juan Ayala junto con el diablo Ibañez de Juana Fé. Luego de un verso notable de Juan comienzan los acordes de «Los cantores».

Un fanático (aparentemente colombiano) le grita al protagonista por enécima vez «¡El vinoooo! ¡El viiinooo!», a lo que le responde entre risas, «tranquilo que falta mucho». Es el turno de «Azul» y la tela blanca del fondo se tiñe de sábanas bañadas en luces azules. «Necesito una canción» irrumpe de con presencia en las voces del público. Avanza la noche y la cosecha del chileno evidencia sus frutos. No creo que haya sido «Casualidad» que Nano escogiera interpretar una versión sublime de este tema del disco «Voy y vuelvo» (2007). No bastaba con un solo de bajo y piano. El virtuosismo de Fernando en la guitarra eléctrica lo demuestra con la excelencia y pulcridad a la hora de deformar y regalarnos el tema que, a mí gusto, marcó el pic de la jornada. Simplemente ¡la cagó!

Como si fuera poco, quedaban invitados. «Estos cabros son nuevos, tienen un disco y los quiero ayudar» bromea como cabro chico el verdadero rusio natural. Intillimani sale a escena y la ovasión es conmovedora. Presentan «La siembra» como un panfleto contra todos los políticos en vísperas de las próximas elecciones presidenciales.

Antes del siguiente tema, interviene Marcelo Coulon, se acerca al micrófono y felicita al festejado por su talento y calidad de humano. Es difícil permanecer sentado, sobre todo cuando suena «El Aparecido». La fiesta vuelve a desatarse y ya no hubo vuelta atrás.

Se retiran los verdaderos del escenario y es turno de otro cover. El hit de Mazapán, «El carnavalito del ciempiés» es la excusa para que cante todo aquel que no se había atrevido en toda la noche. Luego, siguen enrolando la fiesta y todos gritan y bailan el «Teje que te teje», la cual finaliza con un interludio de acordeón que da tiempo para una merecida pausa para Nano. Las luces son tenues, pero el show nunca deja espacios vacíos, confirmando la planificación perfecta de esta celebración. Es el turno de la guitarra característica de «Los espejos» y, por supuesto, no hay una sola alma en el teatro que no acompañe con las palmas. Algunas entusiasmadas sacaban pañuelos desde la platea.

Justo cuando uno piensa que ya no puede seguir sorprendiéndose, luego de una emotiva presentación, pisa el escenario Joe Vasconcellos. Es la voz desorbitante que acompaña para «Lágrimas de oro y plata». Nuevamente el Caupolicán aplaude de pié y despide con cariño al gran loco de sonrisa eterna en el rostro. Nano Stern comienza
a despedir la noche con «Acantilado». A estas alturas a nadie le interesaban las sillas, todos cantamos de pié y sacamos nuestros mejores pasos de baile. Para colmo, para cuando nos dejamos de llorar y la pena ya habìa pasado, vuelve a aparecer Juan Ayala. Esta vez con dos copas de vino que comparte con el festejado. Antes que comiencen los vitoreos para que se manden el vino al seco, ellos empinan el codo y terminan destrozando las copas en el suelo. Ni les digo como disfrutaba el fanático que pedía «¡el viiinooo!». Aunque alegaba porque no le tocó nada de la botella que se paseó por la parte delantera de la cancha.

¿Qué pasaría ahora? Es que la sensación de final se respiraba. Faltaban muchas canciones y quedaba poco tiempo, pero Nano no podía terminar sin agradecer. Se dio el tiempo de agradecer a absolutamente todos las personas que son, han sido y serán parte de su carrera. Nosotros agradecemos su sencillez y sus ganas de querer hacernos «resonar y vibrar» con todas sus composiciones. Hoy reflexionamos lo que has querido dejar patente. Gracias una vez más, pues eso es «Un gran regalo».

«Ópticas ilusiones» y «Despedida» cerraron un concierto que fue perfecto. Uno que preferí por sobre grandes festivales que mueven masas, pues creo que la música que mueve emociones es mucho más potente que cualquier otra cosa y esta reseña, no pretende ser más que un modesto reconocimiento al artista oculto que se entrega por completo, sin importarle nada más que comunicar. Comunicar masiva e interiormente. A los que no fueron, no queda más que esperar el DVD, puesto que el show fue único e irrepetible.

Setlist:
1. Nube
2. El Amanecer
3. La Puta Esperanza
4. Tonada De La Luna Llena
5. Río De Los Tiempos
6. Cementerio
7. El Tiempo Nos Dirá
8. Sonqollay – Ventolera
9. La Raíz
10. Los Cantores
11. Azul
12. Necesito Una Canción
13. Casualidad
14. La Siembra
15. Aparecido
16. Carnavalito del Ciempiés
17. Teje Que Te Teje
18. Interludio Acordeón
19. Los Espejos
20. Lágrimas De Oro Y Plata
21. Acantilado
22. El Vino Y El Destino
23. Gran Regalo
24. Ópticas Ilusiones
25. Despedida

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