Beso Lésbico, Cleaver y Cler Canifrú en Batuta
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Beso Lésbico, Cleaver y Cler Canifrú en Batuta

lunes 09 de julio, 2018

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Escrito por: RodForChoice

Jueves 5 de julio. Llegamos incrédulos a Plaza Ñuñoa. Se rumoreaba un cambio de horario en la programación de los shows, denotando un entendimiento por parte de la administración del insigne local ñuñoíno. Beso Lésbico, Cleaver y Cler Canifrú era el tridente variopinto de propuestas rockeras a deleitar. Esta es una percepción constructiva de la jornada y no es más que una opinión personal y si a usted no le gusta, lo invitamos a compartir su visión y a discutir de escena independiente.

Vamos a partir diciendo que fue un agrado que por fin en Batuta las bandas inicien a la hora indicada con las presentaciones de los jueves de música chilena. Ahora falta que el público sepa llegar a tiempo para seguir avanzando. Abre la jornada Beso Lésbico. Aún habiendo percibido hace años las tremendas ganas de un vocal que sabe difundir y promocionar su banda semana a semana en eventos de la escena, nunca antes tuve la oportunidad de ver a esta banda en vivo. No fue una sorpresa atestiguar que la puesta en escena del cuarteto da un salto superlativo respecto a lo que había escuchado en streaming (que de paso puedes aprovechar de ponerle oreja a sus discos en Spotify aquí). Esa es la primera sensación en mis apuntes. La segunda es que entre tanta resistencia e insistencia en la difusión del evento, es imposible no haber anotado y agendado la fecha con tiempo.

El anfitrión de la noche era Juan Guillermo Carrasco de los Premios Escuchar. Capeando el o-frí a eso de las  22.15, introduce calurosamente a los que organizaban la fecha y comienza la presentación de Beso Lésbico. Con un poco de imprecisiones en el sonido, al menos, desde el segundo piso cuesta entender la voz. Poco a poco van afiatando y empastando un repertorio en el que se notaba trabajo y era molesto ver que la lluvia y la helada nuevamente fue un impedimento para que el recinto estuviera más bien vacío al inicio. Al ojímetro, no debimos ser más de 30 en un principio. Contando audiencia, músicos, trabajadores del local y el staff de un stand que exhibía artículos de The Wiser, Rock & Rolla BarberíaHouse Tattoo Rock y The Goblin Growshop, emprendimientos que se atreven a apoyar a bandas independientes y recibían amablemente a la gente que iba llegando.

La banda hace hincapié en el apañe de los pocos presentes y ese hecho no fue impedimiento, pues fueron capaces de darlo todo, entreteniendo y prendiendo a un público fome que, ya sea por frío o por sobritis, no demostraba ademán alguno hasta el tercer tema. Muy por el contrario, la fanaticada fiel de la banda se coreaba todas las canciones de principio a fin y ahí comenzaba a contagiarse la conexión y la experiencia con este grupo. El guitarrista lider, siempre con un look estiloso en su cabellera, equilibraba un poco a la agrupación que, visualmente, descansaba mucho en la potencia del buen frontman que es el señor Mendoza. La batería y el bajo cumplen un rol casi en segundo plano, pero en términos compositivos las líneas y la base base rítmica logran ser el complemento de riffs sólidos y entretenidos que sorprenden y hacen cabecear a cualquier metalero.

¡Qué ganas de que hayan comenzado con los últimos 3 temas de su repertorio! Esa energía fue la más potente como agrupación. Aplauso de pie para despedir a Ricardo Saenz Leiva, Lagarto Mendoza, Jp Lo Fo y Luis Borquez. Tabaco break y momento perfecto para percibir un tremendo dato: hay promo de 2 piscolas por 4 lucas en la barra. Se viene Cleaver (versión 3.0). 

¨¡Wooooolaaaaa!¨. Es, al menos, la tercera alineación que recuerdo de Cleaver. Ahora derechamente con una estructura más seattlera, esta vez realmente me transmiten un goce diferente. Puede ser una proyección que ha mutado con la formación actual, dado que la madurez de la banda y el hecho de que el proyecto siga existiendo luego de sufrir partidas de grandes talentos es respetable. Respetable desde que un guitarrista -que no es vocalista- se hace cargo y se la juega por cumplir un rol de liderazgo en el proyecto. Creyendo fielmente en él y hasta prácticamente cambia su apellido por el de su banda. Hay mucho de eso en este nueva etapa forjada por dos duplas y es un gran acierto la comunicación que han logrado en vivo.

La música y el sentimiento suena a post grunge y atestiguamos la audiencia más grande de los shows de la noche. La presentación se hace fluida con este binomio de 2A + 2C = Cleaver. Dos Álvaros conforman la pareja que va apretando con precisión y potencia las cuerdas que fluyen entre dos Carlos que se lucen en guitarras y coros. Las letras del disco Hear The Silence (disponible en apple music aquí) están en cadencias propias de composiciones honestas y que implican mucho ensayo para lograr transmitirlas en vivo. Desde la planta de abajo, el sonido del show es sólido a todo nivel frente al escenario. La gente está prendida y los apuntes se empiezan a ir a la cresta, porque la música se comienza a disfrutar desde otra perspectiva. Siempre el en vivo va a significar mucho más que el disco y es ahí dónde está la diferencia.

Un set ordenado que cumple con un rock chileno en inglés, una fotografía de cómo se hacen las cosas desde esta tierra de músicos soñadores que apuestan todo por el afán de hacer música a pesar de que no suenan a nada de esta tierra. Es admirable el trabajo en escena y una vez que se acaba el show. Hay organización, hay sencillez, humildad y sobre todo hay respeto por los tiempos para cada banda. Algo que lamentablemente carece en el público que no es capaz de estar para los tres espectáculos de esta oportunidad. No obstante, se regalan premios entre los asistentes y hay batería en el celular de los apuntes para lo que resta de la noche.

Cler Canifru, llega tarde y a pesar de que aparentemente no probaron sonido, suenan increíble. Es que se fue al chancho esta cabra. Ojo que el talento de la patrona de la pilsen y el completo no es solamente exhibido por esta sólida mujer, los músicos que conforman la piara nos llevan a un éxtasis inmediato. Aquí hay mucho ensayo y varias horas de comprensión de la puesta en escena. Todo gira entorno a ella, es verdad, pero claramente hay equipo que disfruta y goza de la propuesta. Se agradece la sencillez y la buena onda. Como se dijo durante la noche es potencialmente una candidata a reina huachaca, pero eso no es lo importante. Lo trascendental es que Ignacio Almarza es un baterista con el que cualquiera que disfrute del rock estaría agradecido de escuchar.

Destacable el trabajo de Juan Meza e Ignacio Burgos (ambos de la banda R.E.S.) que son reconocibles en los coros y el acompañamiento del bloque. Logran darle fuerza a la voz de Cler que ha alcanzado tanta firmeza como su conocido talento en la guitarra. Da la impresión de que supieran que ese es el secreto de la frescura de una banda, sea cual sea y sin importar la sonoridad de la agrupación, sin poner énfasis de cuántas veces seas testigo de un show… si disfrutaste en vivo, si te provoca algo, la pega está cumplida y puta que se agradece que esta noche hayan vuelto las ganas de escribir unas líneas para tres proyectos interesantes que tienen algo que decir. Desde esta vitrina invitamos al público. A ti que estás leyendo para que ojalá la lluvia capitalina no te gane y pa la próxima vayas. Aprovechamos de paso para invitarte a una nuestra próxima fecha SO este miércoles en Bar de René Sonidos Ocultos Math Rock vol 2, Arias + Baikonur. Si te interesa sigue aquí.

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RodForChoice
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  • Colaborador vitalicio, inmortalizando tocatas desde las trincheras de @sonidosocultos

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