Woodstaco, más grande que el Papa
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Woodstaco, más grande que el Papa

martes 23 de enero, 2018

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Escrito por: RodForChoice

La experiencia Woodstaco penetra y se instala como una palabra honesta. Aquí haremos el intento para lograr expandir la vivencia analógicamente. Una verdadera congregación religiosa, una que nos hace rezar semana a semana y que no ha sido impuesta por ningún estado laico, muy por el contrario, nace desde una búsqueda interior. Persiguiendo el anhelo de satisfacción al vincularse con el ambiente y encausar la pasión por la música.

Chile tiene festival señores y no es el de la tele. Es el de la montaña y si nunca has ido, podrías entenderlo como la divina trinidad. O mucho mejor, como la trimurti que se compone de 3 elementos: Brahmá, expuesta gracias al reporteo in situ y con la distancia pertinente respecto a la organización que gesta la enseñanza. Visnú, como parte del respetable público que preserva y sostiene lo que han creado y, finalmente, Shiva, como otra banda salvaje que tocó para destruirlo todo sobre el escenario.

La Producción Woodstaco, Brahmá

Todos sabemos que se cumplían 10 años de amor por la música y puta que lo celebraron bien. La primera vez que recuerdo que SO me habló de este festival fue luego de la versión 2014. Damianix manifestaba que era la experiencia más increíble que había vivido en un festival de música independiente, ¨son como 15 cabros de Curicó que tenían la idea de hacer un festival y esta es la sexta vez que la hacen… es a puro pulso wn… tení que puro ir el próximo año, o teni miedo?…¨. Inmediatamente me interesó y no volvería a perdérmelo.
Todo lo que me contaban era demasiado estimulante para ir a conocerlo. Llegué el 2015 con una cámara jugando al reportero, pero con el foco en otra cosa. No fue suficiente, nos equivocamos y perdimos el registro, pero conocimos bandas que se insertaron en la mente como los Jesusto, Jimmy Pólvora, Mono de Troya, Mandala, Hielo Negro, Knei, Wild Parade, Engranaje, Solteronas en escabeche, Los Gatos Negros y Bruto, éstos últimos participaron en la primera temporada de nuestro proyecto #ElEnsayo (revísalo ahora). Avistando además un colectivo interesante y personajes inolvidables que han ido conformando la fauna oculta de animales que reporteamos a lo largo de los años. Desconozco si hay algún Guarello que lleve la cuenta de cuántas bandas han participado, porque hay varias que se han repetido el plato, otras que ya no existen, otras que son el alma danzante de Woodstaco y que sirven de excusa para pasar de largo y estirar la cobertura hasta la mañana siguiente sin dormir. No quiero imaginar cómo era aquella vez que el festival se hizo continuado sin parar.

La fórmula es simple y clara. Música en vivo repartida en tres días de camping y convivencia ilimitada. El sentido de la integración y colaboración se lleva al extremo. Así fue como volví a la región metropolitana con eso que llamaban la depresión post woodstaco (wea que es real, pero se pasa). Luego comenzaron a aparecer esos pro woodstaco en el feed de facebook y eran más retazos del conocimiento del undergound, esa fuerza de la tierra que migraba desde la cordillera al cemento y viceversa. Fui a todos los que se pudo incluyendo el lanzamiento del documental WOODSTACO: todos por el rock and roll (si no lo ha visto, detenga la lectura y póngale play al siguiente enlace). Vivimos la experiencia en Santiago y llegamos mucho más allá. Regresando al Maule y en un galpón en Curicó vibramos en un pro woodstaco. Allí escuché por primera vez a Bagual en vivo -que a proósito se mandaron el mejor lanzamiento de disco del 2017-  en un indoor junto a la Gran Patudez de Siempre, Kayros y Los Peores de Chile, entre otros, un domingo de octubre del 2016.

Pal curicano era tan propio el festival. Todos lo conocían, la pelolais, el jipi, la darks, el emo, el de las pastis, la rapera y el durango. Daba lo mismo la etiqueta, eran espacios construidos con el cariño de la región y, al mismo tiempo, fue apaciguando la vorágine y la brutalidad del capitalino que iba aprehendiendo hasta que se hizo costumbre. Nos hizo notar que las diferencias entre los del norte y los del sur importan muy poco. Cuando uno lo comprende, comienza a compartirlo y a vivirlo. No se trata de hippismo, se trata de ser humano wn. Entender que si el de la carpa de al frente no tiene gas, yo tengo uno pa prestarlo. Las consecuencias de esas simple acciones cambian perspectivas, pero es difícil mantenerlas en la ciudad. He ahí el desafío.

En el aspecto técnico, cada vez que volvía me fui sorprendiendo con el nuevo upgrade de cada propuesta escénica. Sin necesidad del anglisismo culiao de la marca de turno en el hocico. Este 2018 el escenario Rock reflejó un estándar de categoría mundial. Impecable sonido y la iluminación perfecta para dar espacio y atmósfera adecuada a todos los platos fuertes del festival. El barro ya clásico de la tarde calurosa cabeceando a Polvareda, Andrés Lecaros & Los Forajidos y la Blues Willis, un bloque que jamás olvidaremos y que más adelante ampliaremos desde la perspectiva del público.

Algunos alegan la falta de señalética, el punto débil frente al que llega a descubrir la montaña y cae al suelo barroso de la incertidumbre frente al escenario principal. Después que todo, no es tan terrible el descubrirlo ¿o no? Es una invitación a conocer el espacio, preguntarnos cómo llego a tal lugar. Lamentablemente se dice que era el último año que nos recibiría la montaña, una localidad que parecía perfecta para llevarlo a cabo. Sea como sea, dudo que muera esta tarea titánica. No debería ocurrir, pues ya nos acostumbramos a entender que el trabajo de 10 años partió desde abajo, desde la nada. Y si te quedaron dudas de cómo era el recorrido para ver las bandas, de seguro se entiende mejor si hablamos desde abajo pa arriba.

Saliendo de Mordor con los orcos embarrados, pasando la eco-ducha, nos adentramos en los carritos de comida de esta verdadera feria gastronómica donde encuentras sushis y hand rolls, cerca de anticuchos, empanadas, papas fritas, wraps, pizzas, humitas espectaculares, espirales con salsa y lo que se te ocurra. Desde bajones simples hasta otros sofisticados, más aún en la oferta dulce como el clásico choco weed. Llegas a la plaza y te tiras por el otro camino hacia Blesstaco. Sin duda, se echó de menos y es imposible no buscar el talento del AcidLand entre los al rededores, pero no por eso fue menor la joya woodstaquera como dijo el doctor rock & roll.

El espacio de escenario Blesstaco es otra locura bien adaptada. Apretado, sopeado y lleno de psicodelia. Es válido no saber qué es lo que suena a ratos. Años anteriores pasaron los Matanza por ahí, Toturganónima, El Leyton Y Los Cerrucos. Este año no pude ver a los CAF, ni a The Ganjas…creo. Nunca tengo certeza de la banda que veo cerca de la luz ultravioleta, pero siempre son el soundtrack del inconsciente. Es, además, el espacio en que un fosilizado vocalista trata de encontrar al resto de los seres libres de su banda antes de presentarse en vivo. Al retirarse no olviden mirar el cielo. No acaba en las banderitas que adornan el lugar, es el mejor espacio para ver las ventajas de la región de una noche estrellada de Teno. Más todavía si es con las patas en la tierra o con las patas en el río cerca de la praia.

Sigamos subiendo por esta última versión. Pasando la intervención Selk’Nam había una leve cuesta, perfecta para hacer que los gorditos nos cansemos, el espacio favorito para sacarse la chucha y encontrarse a copuchar a la pasada. Fuimos testigos de varios personajes que conocieron al porotito de la Evita Paraíso en ese lugar, tuvimos la suerte de acompañarla hasta la comarca incluso. No obstante, hay que detenerse a la intervención del Micrófono Libre (Micrófono Alegre para algunos). Otra idea absurda y soñada por esta gente y que supieron llevarla a cabo de manera impecable ejecutada con partitura de compases jazzeros. Aquí la estadística se fue a la cresta, pues dudo que ese Juan Cristóbal haya podido llevar un registro. Desde la variopinta selección de géneros como el power trío de Sangre Seca, volando a los covers grunge de un solista anónimo (llegamos a la cancha tareando Something in the way) y, el domingo, para el día del señor hubo un delicado y virtuoso jazz original gracias a los Viajar Ligero. Una apuesta novedosa y atractiva para cualquier festival. Vamos a la explanada.

La entrada al escenario Enjambre era lo primero que veías al llegar. Cordones cordilleranos teñidos de verde y miles de carpas. A un costado de la casona, la de Calipe, la que tenía la barra con la piscola perfecta, encontramos a un renovado espacio de Woodstaquitos, donde conocimos a la pequeña Lulú con sus pinturas y a otro resto de hermanEs que apañaron a todos los que lo necesitaban. Insisto en destacar el carácter cooperativo que tiene el sector de El Manzano en la Montaña de Teno. La panorámica se completaba con esa especie de tipi de madera con el line up completo del Colectivo Enjambre. Tremenda diferencia respecto a todos los escenarios.

La que párrafos más arriba llevaba al poroto Pedrito en sus brazos, lo llevó en su vientre durante la versión anterior el 2017. También es la directora de arte del colectivo y su amable diseño lo ha extendido varias veces en cada rincón de la montaña. Ayudando, por ejemplo, a realizar el fondo del Rock 2015 para reutilizarlo y llevarlo al techo de la primera experiencia de Nexo, el 2016. Toda esa transición que implica la construcción en conjunto de una familia que ha ido creciendo e intercambiando el legado. Se pasea, se extiende y se comparte, así como la canela y sus cachorros. Todos han ido creciendo a medida que avanzan. Guardaré los comentarios de las bandas pa la visión desde el público.

Escenario Nexo nació como un desafío gigante, obra del Doc Pez y el Negro Damiani. Ambos han formado una alianza que se consolida este año. El nivel de las bandas fue muy superior, también el orden de éstas, un notable trabajo de pre-producción durante todo el año. Curatoría real con pinzas. El puente para agrupar a todos los colectivos, agrupaciones y entidades de casas culturales del país para exhibirlos de manera profesional en la instancia. Junto con el escenario Rock, el mejor logrado en cuánto a calidad sonora, claro que a menor escala evidentemente. El marco de la tele arcaica que avisaba la banda que venía era un imán para los zombies que deambulaban en las noches.

Entre los bosques de Nexo y el escenario de abejas hubo otro espacio bonito. Uno llevado por talleres de yoga, tallado, dibujo, meditación y otros aspectos que completan la mirada todopoderosa del festival. Un espacio abierto en el que una linda señorita de apellido Rosas pudo compartir sus pranayamas con grandes y chicos. Conjuntamente, un trío coyhaiquino sin carpa, tuvo la oportunidad de conseguir alojamiento y también uno se quedaba pegado admirando una danza afro o la actividad que se efectuara. Ese es el credo que queremos tener. Uno en el que a la hora de jugarse una pichanga no importe el tamaño ni el color de los equipos, que se disfrute el juego como tal y aunque hayan accidentados las risas abunden. Una cultura en la que el pasar de largo no significa necesariamente estar como raja.

Las fogatas previas y posteriores eran intensas como los guitarreos espontáneos y la improvisación que surgía en esos momentos de aletargada madrugada, esta vez sin tanta gente. Instantes en que los cabros agarran las motos y juegan al Mario Kart en plena oscuridad, relajando el estrés y gozando la montaña en otro aspecto que nunca imaginamos. Permítanme un salto breve al stand de la última Feria Pulsar en la Estación Mapocho en noviembre del 2017. No olvido la conversación con Felipe Hermosilla una de las cabezas fundamentales de Grow Your Hair Labs: ¨este año vamos con todo, loco¨. Conversación truncada por el incendio en el techo de la Estación Mapocho. Lamentablemente perdí el poster oficial del line-up de los 10 años que me regaló. Vuelvo la mirada a las llamas de los troncos que abrigan esta noche extra en la montaña. Confirmo con distancia prudente que lo lograron cabros, se mandaron el mejor Woodstaco de todos los tiempos (al menos de los que yo he vivido). 

La masa de público que vibra, Visnú

Yo ya me cansé de decirle a mis amigos que vayamos en masa a la wea. Obvio que uno los motiva y quiere armar panorama con un grupo grande y apiñado, pero hasta el wn que va solo se hace buenas amistades en la montaña. Boris Rock, con más de 6 Woodstacos en el cuerpo, es parte del respetable fiel que va acompañado de su eterna Cynthia además un pequeño crew que ha ido incrementando año tras año. ¨Hemos formado familia aquí…somos todos amigos o familiares que nos escapamos a disfrutar del río, con una parrillita que la compartimos con todo el que quiera… y eso es po, amigo. Hay que disfrutar y compartir¨. 

Tal como Boris, desde Santiago llegamos muchos a dejar atrás las caras de pico que hay en el metro y la micro. Hasta somos capaces de saludarnos los unos a los otros, porque esa es la mística que predomina. Cualquier discusión es apaciguada prontamente, el Manual del ebrio lo dice claro: ¨No ebrios hostiles¨ y se cumple y se respeta evitando cualquier mínima pelea a pesar de los excesos. Otro aspecto educativo el del respeto. Respeto al otro, al distinto a ti y al medio ambiente. Por lo mismo se instaura esa regla de colilla al suelo, patá en la raja. Norma que adoptamos con orgullo.

Ir a webiar a tres días de camping, con amplia oferta de comida, con libertad absoluta para experimentar en el medio ambiente perfecto y, por supuesto, la oportunidad de ver (y ojalá recordar) bandas independientes de nivel. Pa este año se fueron en volá, incluyendo pesos pesados y más consagrados y masivos entre los que destacan Como Asesinar a Felipes, Weichafe y Fiskales Ad Hok, pero manteniendo el espíritu woodstaco con Aguaturbia, Yajaira, The Ganjas, Aisles, Mediabanda, Carolina Holzapfel, Icarus Gasoline, Dumo, Tryo, Fósil, Engranaje, Tephiret y otras varias decenas de bandas que dieron shows de nivel. No tengo orden claro, los apuntes a continuación no obedecen a ningún tipo de estructura rígida.

Sé que la cosa partía el viernes, pero lo mencioné antes, el bloque de la Blues Willis, Andrés Lecaros & Los Forajidos y Polvareda será eterno en mi retina y quiero partir por eso. El contexto, el lugar, la conexión y la entrega en escena fue grandiosa. Más que una puta experiencia religiosa, una alineación perfecta entre la divinidad, el cuerpo y el entorno del río. Glorificación psilocibinoide que hiperbolizaría la sensibilidad y la percepción de los estímulos. El show blusero de los Willis creció y se potenció con el acople del batero, otorgando el power y distanciando tremendamente su presentación en Blesstaco o en el mismo Rock, años atrás. Son buenos temas e impecable sincronía entre el ahora trío que, desde esta humilde vereda, solicitamos lo mantengan así para este tipo de presentaciones. Weno, weno, weno cabros qls, podrían meditar un año girando en este formato.

El clásico ¨conchesumareh¨ de Lecaros se escuchó más lindo que nunca en el Rock. Partiendo por la familia sobre el escenario y el increíble momento en que la más pequeña de sus hijas interpretaba tímidamente una canción que reventaría con toda la enrgía. Los forajidos siempre aportando con su solidez y sus movimientos se adhieren a las letras prendidas y graciosas de Andrés, cumplieron con un imperdible del festival. Nunca lo saquen wn. Es la música que personalmente me recuerda al festival que han creado. Así como el personaje del Pato Cáscara también, a quién recuerdo como algo que me reencuentra con esta tierra. Es como quitarle la palta al italiano, es una banda que siempre debe estar presente…de alguna forma.

Ya fuera del río, modo Mordor listo para ser un orco más. Polvareda dejó la zorra y con una formación que no logro recordar, porque estoy seguro de haber cabeceado con ex integrantes entre la audiencia. A pata pelá y con barro hasta los cocos seguí disfrutando esta banda que conquista en clave de blues y perfectamente invitaba a que un buen amigo se emborrachara hasta no recordar más de la jornada diurna. Euforia en su esplendor. La experiencia en el Rock diurno contrasta absolutamente cuando cae la noche. Ahí nos ponemos bélicos.

Entre atrasos clásicos, la primera noche fue de rebotar por todos los escenarios. Dezaztre Natural fue una pata en la guata, en la cabeza, en los cocos y con la cuática de toda su expresividad. ¡Oye los qlos buenos! Lo repetí varias veces. Evolución real de la puesta en escena, han crecido en el sonido y afiatado la propuesta llevando la banda a pararse ante cualquier público con solidez absoluta. Aquí una muestra del manejo de orcos aprobado y tengo la certeza absoluta de que calentaron la pista pa los Fiskales, que como ya los había visto, dejaré que ustedes que opinen y cuenten de ese pedazo de show. Lo mismo con Weichafe, Florcita y familia Motuda, Fósil, Bruto y varios que no viví para priorizar otras bandas. 

También sapiamos a Metakiase confirmando que los duos de metal y rock & roll pueden prender cualquier auditorio. Mucho más si es al aire libre y con las piscolas endurecidas y rebasadas en ganas de pasarlo bien. Riffs puteros y complicidad en la pareja. La batería estaba conectada al suelo de la tierra wn. Polvo y sudor que se hacen barro. Eso se vive en la plataforma más grande de Teno. Aunque al otro día, también tuve la lucidez de avistar desde lejos. A los Vago Sagrado quise apreciarlos a la distancia para ver cómo permutaban los movimientos y la parrilla luminaria que era capaz de enceguecernos frente a la reja. Preferí mirar a varios metros, sentado sobre un tronco, atrás de la mesa de sonido. Solamente así logré comprender la grosera inversión para un show de luces alucinante. Poco a poco fuimos compartiendo el asiento entre desconocidos y no dejamos de comentar el nivel del festival. Quedó pendiente el análisis de este trío y el de Cholo Visceral, pero pronto ahondaremos el Post Woodstaco que se hizo en Bar de René el pasado jueves en la capitals.

A Blesstaco llegué de rebote. Buscando a The Ganjas (me parece) vi a Spiral Vortex. ¡Késáen de trance rock! Nivel de sicodelia y magia que transmutan las frecuencias para encausarnos en un trance real y sincero. Universo y multiversos en el espacio destinado al viaje en la montaña. Incluso estando aterrizado fue un show que conectaba e interactuaba con los zombies presentes. Los Cola de Zorro también fueron un punto alto que pude presenciar anteriormente, pero me faltó tiempo para captarlos aunque tengo muy presente su presentación el 2017 en el prototipo de Nexo. Pulgas con Bata también fue una interesante intervención con un corte teatral que me hubiese encantado disfrutar relajado y sin el apuro que conlleva registrar bandas.

Escenario Enjambre partió con una banda cuática. Sinsilencio en su versión más púrpura y hippie lograron abrir el show como ningún otro antes. Sólido cuarteto que se impuso y concretó la versión más pulenta de su canto al vacío, pero los apuntes se volvieron indescifrables entre tanto ajetreo. También recuerdo algo de Banda Bándalo y su sonido característico con esa voz aterciopelada y los coros prendidos que invitaban a mover las patas y compartir los humos. Poco pude detener el paso, ahí mismo estuve alucinando con Rutrance y varias bandas que de pasada pude percibir. Más de madrugada, desde el bosque de Nexo hasta la zona del Enjambre, llegamos encendidos y lo dimos todo con las KeRuede y su fiesta insaciable. A esa hora los ¨¡Oooooh Oóooohh oooh KeRuede!¨ surgían entre abrazos transpirados y en evidente estado de ebriedad, pero esa era la gracia. La banda era perfecta y las pilas estaban cargadas.

El primer espectáculo que inició el festival completo fue el de Columpios al suelo. Listos a tiempo para comenzar el primer concierto sobre cualquier escenario de Güstaco 2018. Inicio tibio que avanzaría hacia el final, tras un leve pero molesto problema en el retorno que hizo notar el vocal. Nada que opacara la presentación. Creo que Nexo fue el que más me cautivó en esta jornada. Por diversas circunstancias y, tal vez desde la subjetividad, pues estuve casi todo el tiempo admirando el desfile de agrupaciones que se presentaron allí. Es que, además de un buen lugar para acampar, es un rincón ideal para los eventos en vivo porque se escuchaba perfecto a cualquier distancia. Comprobado por Tephiret, quiénes se encargaron de captar la atención de todos desde que iniciaron su show, un trabajo de nivel que rápidamente fue atrayendo más personas dispuestas a maravillarse con la intensidad de las cuerdas y la precisión de la voz. Concepto, imagen, talento y calidad. Otro show potente comparable con el inicio del sábado por parte de Vorágine (en el Rock), no por sonido, sino porque también encuentran equilibrio a partir de la propuesta visual que se condice con un show que podría presentarse en cualquier escenario.

Ahora mis apuntes hablan de Invernadero. Un trío instrumental que casi pasó desapercibido tras la migración natural del público a esa hora, mientras iba comenzando el resto de los escenarios. El trinomio de Temuco merece otra pasada, tal vez en el Blesstaco para la próxima. Si quieres conocerlos puedes ver un registro anterior de #SonidosOcultos aquí Maloelacabeza nuevamente se lució. Ahora fueron los que destacaron con el complemento de visuales en vivo que era interpretado por un staff propio que fue capaz de ir tocando con la banda. Sorpresiva sonoridad para la primera escucha y una experiencia que puede descolocar a las mentes ajenas a la experimentación.

El Leyton & Los Cerrucos se despacharon el mejor show de sus vidas. Desde la sencilla diferencia de incluir un animador acampao que regaló cuanta payasá se le ocurrió. Chelas, pollo asao y un melvin pa mantener al público atento y cagao de la risa, mientras la banda se despachaba lo mejor de su repertorio para mantenerlos activos y gozando blues csm, otro de los puntos altos. Lo mejor de las historias locales con picardía de la ¨Casa rosada¨ y el sabor maulino de cada contenido lírico. Tomates Rocky sorprendieron. Una banda que hace lo que se le plazca. Entretenidos, prendidos y absolutamente cohesionados. Presentación pulcra y desordenada cuando lo ameritaba. Bajos definidos y con buen groove, acopladísimos a las baquetas y a las percus con el juego de voces y la complicidad con el vocal que completaba armonías con los teclados. 

Travis Moreno y el frontman más deshinibido del evento estaba listo para cerrar la noche. En calzoncillos y con una capacidad toráxica prominente. Así la banda de Quillota dejaba la zorra sobre la tarima, una que al otro día amaneció rota por tanta entrega. Un cuarteto que anima cualquier fiesta y que fue capaz de motivar a toda la gallá hasta el amanecer. Notable colaboración con el amigo de Terapia Grupal. Todos prendidos listos pa seguir la fiesta que se trasladó hasta el otro escenario. Un poco antes de eso comenzaba una propuesta nacida en Coyaihque. Tres Lobos Marinos aperrados llegaron a imponer su estilo. Para qué describirlo agregando más líneas si podemos revisar el inicio de su espectáculo ahora mismo.

El Sábado fue el turno de otros tremendos shows. Breve mirada a deRuts,  y que si me equivoco y fue el domingo le echamos la culpa a la mala memoria, un toque de elegancia y belleza al despertar. Composiciones propias con disciplina de conservatorio y arreglos a reconocidas obras hicieron que la caña suavizara mientras avanzamos para descender hasta el turno de Carolina Holzapfel en el Blesstaco. Por primera vez fuimos testigos de cómo el formato trío aumentaba su capacidad de histrionismo y virtuosismo. Además es única la energía de sus presentaciones con su vientre engrandecido. Club De Surf Alasido lograron atrapar la atención de varios que nos habíamos repetido el plato y sigo sin entender la manera en que esta zona funciona. Es como entrar a la habitación del tiempo de Dragon Ball, nos entrenamos con buena música y volvemos con mayor experiencia. Terapia Grupal fue la cagá, eso que no los vi pero estoy seguro de ello. La emoción del vocal la pude evidenciar posterior a su presentación y cualquiera que los haya visto podrá corroborarlo.

Proyecto Célula se impuso con su nave espacial extendiendo su cosmovisión y la interpretación del universo según Nanot, un vocal de otra época que transmite mensajes que buscan despertar mentes o, al menos, contrapone teorías y abre caminos hacia la búsqueda holística, no apto para el escepticismo. Pal metalero o para el rockero acérrimo, los riffs y el peso del grueso de la masa de estos extraterrestres van a calar hondo en sus mentes, son neosapiens haciendo música. Alto Voltaje quedó en la misma página de apuntes. Bandaza. Sencillos y directos, uno de los que transmitieron su noche en un live de facebook (que puedes ver aquí). El nivel de metal y la carrera consolodida se hizo presente en una potentísima y esperada banda. Fue uno de los imperdibles. Muy concurrido y con un fuerte apoyo en los coros. Y eso es lo rico de romper la distancia con la gente porque cuando se traspasa la barrera que separa al artista del público, es indudable que se llega a otro nivel. Ejemplo claro y eufórico fue cuando, con caja y la guitarra empolvadas, Magaly Fields cerró su tocata con mosh y desorden superlativo. Dos weones locos haciendo música con la fuerza de un ejército de animales salvajes. Nos entregamos a ese campo de los Magaly y qué mejor que comprobarlo con esto.

Salto perdido en el tiempo hasta un show digno de treinteenagers. Black Metal Cumbia anuncia el presentador de Enjambre para subir a RARS, cinco cabros que no dejaron a nadie indiferente. Pintados a lo KISS (incluido el sonidista) pero con la imprecisión pura de la impulsividad. Un banda a la que pudimos conocer el año anterior y que sinceramente no comprendemos cómo cresta no suenan en todos lados. Otro imperdible que logró prendernos hasta formar una especie de team Mekano bailando la borracha tarde en tiempo de rars. Letras graciosas que invitaban a dejar la cagá y el melón quedó sin vino desde la primera canción. Notable entrega de todos los músicos, punto aparte y jugador experto para el vocal que lo dio todo y mucho más, tanto así que fue inevitable un poco de regurgitación escondido atrás del escenario luego de terminar el show. I wanna RARS!

Nexo fue intenso y, reitero, la mayoría de los grupos en este review son de este lugar ya que fue en dónde más tiempo compartimos por diversas circunstancias y como público fue un agrado sorprenderse una y otra vez con cada banda que aparecía. Ayermaniana, desde Argentina, cayó con tensa calma. Relajo propio de los trasandinos que ni se inmutaron con el retraso que comenzaba en la organización. Se subieron piola y dejaron la cancha mojada. No sabría en qué género catalogarlos, eran rock simplemente puro y original un verdadero placer conocer música independiente con otro acento. Icarus Gasoline, consagrados y con seguidores fieles que estuvieron potentes y con impecable sonido. Un stoner cada vez más oreja, pero que no deja de ser atractivo. Se hace cargo de sostener un estandarte fiel a la verdadera nueva música chilena con tintes cada vez más elaborados como su última producción, Púrpura Esencial. Impecable cierre hacia el final con Río en la Sombra un de las canciones más coreadas de toda la jornada, pegada a su ya clásica Fantasmas del Ayer.

La noche fue más que estirada y tras extenuantes pruebas de sonidos se disfrutó de un show sólido de Jhonny Olas. Que fueron creando una marejada de ritmos de fiesta hasta llegar a un tsunami de carrete que no permitió que descansemos. Dejaron a todos motivados para que La Terrible, con un retraso evidente, se amanecieran despertando a todo el mundo que a esa hora no hizo nada más que apañar hasta las últimas horas que se convirtieron en las primeras horas de una mañana que es difícil de rearmar y repintar adecuadamente. Ejemplo de esto aquí. Hay cosas sin apuntes sobrios en mi computador, que pronto sería rebasado por la tierra y el hermoso polvo en suspensión. Quedan bellas fotos mentales y participación abstracta como la pichanga final, esa en la que parecíamos 34 contra 29. Todo fue acabando y la última banda del bosque se fue con toda la audiencia hasta esos mismos pastos en que gozamos, bailamos y compartimos el vino con todos los simios prendidos y monas sensuales que dimos jugo con los Ocho Monos. Pasto mojado que estuvo repleto de challas gracias a la alegría de la Rim Bam Bum. No recordamos nada, pero lo pasamos bien.

Sé que hubo otros momentos épicos durante la llegada de la noche. Cerca estaba pasando cuando los Kekoyoma sufrieron una avalancha que propasó las barreras del proscenio. Creo que venía de una visita express cerca del río en Voltaire, seguramente gastando el último efectivo que me quedaba en artesanías o anticuchos. Con La gRaN PaTuDeZ dE sieMpRe supe que ya no dormiría y que comenzaría la vigilia para tratar de ver a Bruto en el Rock, pues sabía que Keving (voz) haría algo memorable y que, lamentablemente, no pudimos presenciar. Invito a quién los haya visto a que nos lo relate, por favor. Es imposible estar en todas y eso es parte del desapego que enseña este predio.

El domingo siguió sin darme cuenta y tras la resurrección de los muertos con la calma introspectiva de Un Día, llegó poco a poco el cansancio. Recostado esperando reunir fuerzas y mientras los rezos se diluían con la simpleza de dicha banda, caímos entre colores que nunca dejaremos atrás. El regocijo fue insuperablemente estremecedor gracias al Tata Barahona y los sudacas domineros. ¡Qué nivel CSM! Me moría de ganas de ir a ver a Familia Motuda, pero nos quedamos pegados disfrutando entre ese mar de gente. Un cierre de festival enorme. Único y diferente, pues el tata nos trajo los colores que faltaban para completar la paleta del mejor recuerdo. Sigo pegado escuchando sus canciones y seguimos sintiendo que la música es la verdadera wea que importa. Nos interesa este credo, porque es verdadero. No nos pide pruebas ni un diezmo para creer. Sigamos cuidando esto entre todos y no permitamos que se acabe nunca.

La perspectiva sobre el escenario, Shiva

Nuestra banda es un power trío con un torrente rebozado en energía pura. Fluimos transportando nuestro sudor y la pasión desbordante hasta el polvo en suspensión frente a la tele de Nexo. Esta fue la energía más intensa que hemos vivido como grupo. Tal vez, no fue nuestro mejor show, pero sin duda alguna es la mejor experiencia que hemos tenido en nuestros 8 años de historia. El FUA fue traspasado incluso hasta pasadas las 5 de la mañana, compartiendo discos, vinos y cervezas sintiéndonos como el verdadero pulento que comparte su palabra sobre la tarima. 

El nuevo amanecer que tuvimos luego de tocar fue bkn wn. Sí amigo, fue muy bkn. En realidad no lo recuerdo en detalle, pero las vibraciones siguen latentes e intensamente atesoradas en la cuchara, en la barba, en los pelos y las uñas. Muchas veces estuvimos derrotados por las constantes postulaciones y no encontrar el espacio para ser parte de todo esto, pero es justamente esa la enseñanza. Hay que luchar e ir tras los sueños. Volvimos a Santiago y la única parábola que quise escuchar, fue la de Tool, porque el caos por una visita que casi trastorna esta experiencia era más mediático que otra cosa. La realidad está fuera de los medios cabros, a veces en la montaña también pasan cosas potentes y realmente santificadoras. 

Woodstaco tiene que cumplir 10 años más y entre todos lo tenemos que cuidar. Desde esta vitrina, los invitamos a continuar esta reseña de manera colaborativa, comentando lo bueno, lo malo, lo que faltó, lo único y lo inolvidable para que ese pequeño grupo de amigos se den cuenta que esto no debe parar y que todos queremos más. El lugar puede variar, pero la energía y la enseñanza que nos han entregado es la verdadera trascendencia.

Este viernes 26 hay un nuevo evento que podría interesarles: Showcase Woodstaco para más info, haga click acáto.

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