Una noche de rock and roll al ritmo de Perrosky
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Una noche de rock and roll al ritmo de Perrosky

Una noche de rock and roll al ritmo de Perrosky

miércoles 22 de mayo, 2019

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Escrito por: Fernanda Schell

Son pasada de las doce de la noche, en el Bar Loreto se siente un ambiente setentero. La música hacía la previa para el Versus IV: Perrosky.

Los dj’s afinan sus mejores melodías, la mayoría de las personas estaban sentadas, mientras que otras conversaban en la barra. De a poco el público iba entrando al lugar. Los dos músicos se alistaban para rock and rollear la noche.

Perrosky, una dupla no sólo ha sumado elogios por su música sino también por el reverso de esa actividad. Los hermanos Gómez crearon ritmos variados, algunos ya conocidos como el rock desprolijo y el blues poco ortodoxo, encenderán el anochecer.

Con una buena cantidad de público, las cortinas del escenario se abrieron y los espectadores comenzaron a aplaudir, ya que aparecieron Perro y Álvaro, los dos vestidos con sus míticas vestimentas: camisa azul y pantalones negros. Ambos tenían sus nombres bordados en la ropa, vistiéndose a la par. El líder saludó a las personas para iniciar la velada.

Una guitarra junto a una batería comenzaron a crear ritmos pegajosos, formando el inicio de “No pidas nada” uno de sus temas más emblemáticos. Con repeticiones de tono, voz particular junto a la mítica batería de Álvaro, originaron la puerta para un gran momento.Un lado romántico de tan solo dos minutos en “Ven a mi lado” fue un instante de nostalgia recitado por Perro mientras que Álvaro lo seguía en los coros.

Al finalizar el tema querían hablar, pero se originaron problemas de sonido y comenzaron a reclamar, aunque no fue un gran problema puesto que lo al instante solucionaron.  El vocalista sacó parte de su implementación para usar la armónica en conjunto con la guitarra.

En “Sin rebelión” Perro tomó las riendas como si fuera un revolucionario, anunció “aquí en Loreto, en el universo, queremos una rebelión”, mientras el silencio se apoderaba del lugar. Y de un momento a otro comenzó el ritmo llevado por riffs de blues y una suave batería al estilo que propone Perrosky.

Entre medio del show interactuaron con la gente, dijeron “¿qué desean que toquemos?” El público pedía y ellos respondieron “vamos a tocar la gueá que queramos, una romántica”. El grupo de Loreto reía y ellos alistaban sus instrumentos.

Un tema mexicano pero chileno a la vez, “Rancherita”, fue un momento más tranquilo por las melodías que producían, sin embargo, los asistentes estaban atentos a cada movimiento.

Bajo las luces rojas con estrellas que giraban, el dúo expresó “vamos a tocar canciones que nunca tocamos, es una novedad para nosotros”. Ese intrigante momento fue la puerta que abrió “Soncino bye bye”, un rock and roll de potencia, setentero y bailable. La rapidez de la guitarra que iba a la par de la batería formando la fiesta. Tras cambios de instrumentos, ambos se alistaron para “Vuelvela bórrala”, el lado más blusero de la noche. El baterista solo ocupo una mano para tocar mientras la otra la utilizaba para raspar el instrumento, a su vez Perro inició protagonismo con la armónica. Pegajoso, con una letra que sigue el mismo patrón pero retenía la mente por el ritmo.

Cerca de las dos de la mañana la tocata iba cerrando el telón, Perro anunció la última canción, pero la gente no quería que se fueran, una clásica ocasión. Cerrarían con “Tú y yo”, canción que la banda presentó con más fortaleza, ritmo y estilo. La gente coreaba el tema, los músicos se veían resplandecientes.

Al terminar dieron las gracias al público y fueron al camarín, los presentes gritaban para que regresaran. De repente, el dueño de Loreto, Álvaro, señaló “Dj, ¿se puede una más?” Y ahí comenzaron nuevamente a bailar con un ritmo electrónico y novedoso, creando lo mejor que pueden realizar, rock and roll del bueno.

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Fernanda Schell
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