Dezaztre Natural – Asfixia (2018)
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Dezaztre Natural – Asfixia (2018)

Dezaztre Natural – Asfixia (2018)

lunes 18 de marzo, 2019

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Escrito por: Matías Burgos

Si uno se pone a revisar la cartelera de festivales de metal, esas verdaderas maratones eléctricas promocionadas con afiches llenos de arriba abajo con logos de bandas, queda claro que Dezaztre Natural no saca la vuelta. Ya sea organizando encuentros en Santiago o tocando en todo Chile, los cabros han marcado presencia firme en el under gracias a una constancia furiosa en el escenario y en el estudio. Así, a fines de 2018 engendraron su tercer álbum: “Asfixia”, un azote de diez canciones con las que el quinteto sigue machacando con furia las injusticias de ayer y hoy, sin tomarse demasiado en serio a sí mismos.

Habiendo forjado un sello propio dentro del thrash crossover, aún así es un desafío lograr mantenerse originales sin ser repetitivos. Con “Pesadilla Senil”, que denuncia el robo de las AFP a los adultos mayores (pa´ allá vamos, recuerden), parecen asumir conciencia de ello y tal vez por eso decidieron abrir con un tema frontalmente más pesado y de ondas bajas. El bajo con distorsión de Rene Faine suena MUY fuerte, algo que se agradece en un disco de metal, logrando el efecto de ensuciar la mezcla con líneas llenas de groove. “N.M.P.”, un homenaje al Negro Mata Paco, el buen perro que se lanzaba con todo a defender las protestas y a los manifestantes de la bruta policía, es un tema que abre un moshpit mental con una métrica más thrashera y circular.

Aunque ya se han repasado al patriota-idiota que abunda en este país, “Patriofobia” es una patada en los dientes reflejando la realidad de los inmigrantes que vienen y reciben mierda de una nación falsa. Un quiebre de riffs y energía de la escuela de Motörhead que pasan por el mellado filo del sonido de Dezaztre, abriendo una nueva intensidad. “Medicina Del Estado”, abre con un mini sketch sobre la indolencia inmoral de los doctores del sistema público. Aunque es bastante literal y las puteadas no cesan, la banda ofrece una mirada completa de una problemática y sabe dónde atacar con agudeza, con gran ayuda de sus rimas que quedan impresas en la mente.
“Niño Pestilencia” tiene una vibra neoclásica triste en sus riffs que, combinados con disonancias dramáticas, es apropiado para la temática de la canción que describe el ciclo vital del círculo violento de la pobreza. Portonazo, calabozo, suicidio, ataúd, un destino ineludible para muchos condenados por la sociedad que los expulsa sin asumir culpas. Luego un sacudón con “Valle Putrefacto”, de guitarras infectadas y melodías psicóticas, ilustrando la podredumbre del gran valle de Santiago. “Decadencia” suena más a la antigua, tocando terrenos heavy metal a momentos en que Nacho Tupper (guitarra) irrumpe con mini solos que aumentan la tensión nuclear del relato sobreviviente de una calamidad química.

“Autómatas” es una condena a la tecnología que saca lo peor de lo humano. Recuerda a los operadores de los drones, que ven sombras, pero no personas, asesinando como si fuera un juego. Un tema aún más tormentoso que los otros, con ráfagas de notas y un remate de caja que fulmina las orejas. “Mensaje Suicida” ofrece una visión más críptica y maligna de Dezaztre en su letra, pero también en el palpitar que trae del fondo del abismo al mismo Satán. “Nuevo Orden Mundial” tiene una breve pero escalofriante obertura, un conteo de todos los actores principales que pisotean al resto y manejan los hilos curados del mundo, canción donde la banda termina desbandándose en brutalidad y velocidad para el cierre de un disco que termina demasiado pronto.

El perfil de Dezaztre Natural no es ningún misterio: antifascistas, sin miedo de escupir en la cara del poder, conscientes y denunciantes de las fatalidades que han impuesto las maquinarias capitalistas. Sin embargo, su poder reside en retratar de forma sólida en conjunto, la música y las letras, una violencia imparable, cruda, una máquina de moler tortuosa, complementándose de forma tal que uno termina sintiendo en cuerpo y mente el mensaje de la banda. “Asfixia” renueva el repertorio, quizás no alejándose demasiado de su sonoridad característica, pero manteniendo vigente y más viva que nunca la furia que los impulsa.

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Matías Burgos
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