Por Cristian Salgado Poehlmann
Skeletal Remains y Gruesome son dos grupos actuales que bien podrían emparentarse con lo que Feretro, oriundos de Huépil, región del Bío-Bío, fundados en 2005, hicieron durante sus primeros quince años de carrera. Un death metal perro de la vieja escuela de primer nivel, chacal, violento, a ratos vacilón, ese que recuerda al Obituary del Slowly we Rot, al Asphyx del The Rack, al Pentacle del Under the Black Cross, al Death del Scream Bloody Gore y al deathtrash de Thanatos del Emerging from the Netherworlds. Death metal que va de frente, sin disimulo y que se te para delante con su peor cara: la del disgusto y la negación de la vida y que te destruye el cráneo con un bate reforzado con clavos.
Con poco pero preciso material, el grupo liderado por Pedro Veloso –guitarra y voz– consiguió su peak en 2019, con el EP Deathsolation, un trabajo de 17 minutos que bien podría considerarse perfecto. Una auténtica joya en términos de composición.A los Feretro los conocí por allá por el 2013, cuando sacaron el EP Exhumed Rite of
Horrors. También me pasaron el demo Your Soul to Death…Your Flesh for Worms. En ese entonces editaba y escribía para Heavy-Shit y mi entusiasmo al escucharlos fue mayúsculo. Tenía treintaiún años y Feretro había logrado conectar con mi más pura fibra de catorceañero pubertino, volviendo a ponerme la piel de gallina tal como había pasado cuando vi el videoclip de “The End Complete”, de Obituary, en Heandbangers Ball Latino en MTV y partí disparado a comprarme el CD homónimo, mi primer disco de death metal de la vida. Cuando puse en el reproductor el disco de los hermanos Tardy no podía creer lo que estaba escuchando. Yo venía del mundo del thrash y la afinación de los de Tampa era de putísima madre. Bastó el riff a cuerdas abiertas de “I’m in Pain” para cambiarme la vida. Conocer a los Feretro me hizo revivir uno de los momentos más reveladores que he vivido con el género musical más querido de todos: el metal.
Este año Feretro saldó una deuda: poner en circulación su primer largaduración. The Mortuary Destiny of Flesh salió por el sello francés especializado en death metal Nihilistic Holocaust y consta ocho canciones más una intro. Todo el material es nuevo. No hay refritos de sus anteriores EPs, demos o del split con Silure, su anterior trabajo, editado cinco años atrás. Y se nota. Hay aquí un distanciamiento –no extremo: detallado, concienzudo– con el resto de su discografía. Las bases siguen siendo las de siempre, pero aparece una mayor variabilidad en las canciones. Para establecer un paralelo, hay un parentesco con las partes menos cuadradas del Cursed de Morgoth, por ejemplo. Dicho de otro modo, en The Mortuary Destiny of Flesh los Feretro trabajan más y mejor los arreglos. También aparecen sonidos que recuerdan a los nacionales Necroripper, especialmente de su disco Necrometal. Para seguir con las cacofonías: los de Necrozine dieron en el clavo cuando dijeron que cada riff de este disco se sentía “como escrito con los huesos, no con los dedos”. El sonido está muy bien aparejado con el concepto de death metal en descomposición que Feretro defiende: sin excesiva tecnologización, tan directo que después de escucharlo tienes que arrancarte los gusanos que tienes pegados dentro de la oreja.
“Towards Perishment”, “Time to Die” y “Death’s Cycle” son los cortes más destacables del disco, debido a su altísima entrega composicional. Es a partir de estas composiciones que Feretro alcanza un lugar en el que nunca antes había estado. En particular en lo que a rítmica, quiebres y cambios de tiempo respecta. Pedro Veloso, quien compone todos los riffs en Feretro, realmente supo cómo ahondar en los abismos del sonido de la banda durante los cinco años de silencio discográfico, sin prostituir su propuesta inicial.
Otro aspecto a destacar de The Mortuary Destiny of Flesh en tanto álbum es que está trabajado como una obra sonoro-narrativa, como un concepto que evoluciona con el correr de los minutos, con un principio, un desarrollo, un descanso, un segundo desarrollo y un remate. A la vieja y querida usanza. No se trata aquí de haber colocado una canción tras otra y listo. Es un disco pensado. “Twilight of Life”, “The Hour of Death” y “Epitaph” marcan los puntos de inflexión de esta cruzada de horror y masacre ancestrales.Y si bien The Mortuary Destiny of Flesh no es un disco perfecto, esto realmente no importa. Hay mucho más para para celebrar aquí que para convocar al inconformismo y el chaqueteo propio del chileno promedio. Que “The Ancient Horror” e “In Agony” estén por debajo del nivel al que Feretro nos tiene acostumbrados quedará como mera anécdota en la carrera de los de Huépil. Si hasta el Hell Awaits tiene una canción ahí nomás: “Crypts of Eternity”.
Kafka dijo que a partir de cierto punto no había retorno, y que ese es el punto que hay que alcanzar. Precisamente, con The Mortuary Destiny of Flesh, Feretro consigue ese punto: el de una propuesta primitiva, pero con nuevas ambiciones. Un epitafio que no se estanca.
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