Mortenzen – Umbral (2018)
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Mortenzen – Umbral (2018)

viernes 15 de junio, 2018

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Escrito por: Felipe Gonzalez

No muchas bandas hoy en día se atreven a tocar en el formato clásico de la música popular: una guitarra, bajo y batería. Pareciera ser que en la escena actual el teclado, sintetizadores y máquinas de samplers llegaron para quedarse y ya es un estándar. En ese ambiente llega Mortenzen a instalarse para dar un giro fresco a lo que significa ser un power trío clásico, que con poco suenan como muchos y que demuestran que ser simple no es fácil.

Como contexto, Mortenzen nació como el proyecto solista de El Gato (guitarra y voz), y su primer disco, Frames (2016) estuvo lleno de guitarras espaciales y temas experimentales, y no fue hasta la llegada de Dan (bajo) y Fafa (batería) que la banda tomó el rumbo que actualmente los hace lucir este puñado de canciones distorsionadas y sólidas que traen la oscuridad noventera de vuelta a la industria. Ahora se notan canciones con una estructura pop que no pierden ni por un segundo la frialdad del post punk de guitarras espaciosas.

La banda, oriunda de la V región, vuelve con su segunda placa, cargada de temas guitarreros, bajos distorsionados que mueven el piso y coros que se quedan en la cabeza por un buen rato. Recordando los buenos momentos del post punk, logran salir victoriosos revindicando la guitarra eléctrica como un instrumento fundamental en la conducción de los temas y en la creación de atmósferas.

El disco, de seis canciones, se abre con Inés Gibson, que invita de inmediato a quedarse por más con un cautivante riff de guitarra que se mueve sobre un bajo potentísimo que se echa al hombro el tema y que sirve como una base excelente para que la voz, cargada de delay, suene fría y derroche personalidad. El segundo tema, Faceless, usa la misma estrategia de jugar con las intensidades de forma excelente usando como base un ritmo golpeado e intenso, que no da respiro y que tampoco lo necesita.

Love (in black & white), tercer tema, sintetiza bien la elegancia y pulcritud con que Mortenzen hace un rock ruidoso pero controlado con el que se pasea por el post grunge y el noise. Umbral, tema que le da nombre a la entrega, mezcla bien el lado acústico y armónico de Mortenzen con la oscuridad y solemnidad que caracteriza el disco. Luego viene Run, que irrumpe con la calma anterior y hace resurgir el rock and roll rápido y sucio desde donde lo dejaron, a la espera de coros distorsionados para mover la cabeza a tiempos lentos. Umbral cierra con You came from the late 80’s, tema que, mientras El Gato preguna “Wanna kill me?” en el coro, hace honor a su nombre mientras nos deja entrever de dónde Mortenzen saca inspiración sin despegar de el aquí y el ahora.

Suciedad controlada, ritmos firmes y constantes, guitarras que llenan el espacio con altos decibeles, bajos distorsionados que hacen retumbar los parlantes y melodías que con poco logran mucho, es lo que Mortenzen trae en su segunda placa mientras dan una clase de minimalismo para aquellos incrédulos del “menos es más”.

Umbral logra dar en el clavo para los nostálgicos del rock and roll noventero, ya que no tiene problemas con exagerar la oscuridad porque lo hace con la actitud necesaria. Y, si algo tiene este puñado de temas para regalar, es actitud.

 

Mortenzen: Umbral (2018)

Nowadays only a few bands dare to play in the classical format of popular music: guitar, bass and drums. It seems that in the current scene keyboards, synthesizers and samplers are here to stay and have become the standard. Mortenzen arrives to make a stand in this environment delivering a fresh twist to what it means to be a classic power trio, that with little sound like many and proving that being simple is not easy.

Mortenzen was born as the solo project of El Gato (guitar and voice), and his first album, Frames (2016) was full of spacial guitars and experimental tunes, but it was not until Dan (bass) and Fafa (drums) made their arrival that the band took the course we find in this bunch of distorted, solid songs that bring the nineties gloom back to the industry. Songs with a pop structure that do not lose the coldness of spatial guitar driven post punk for even a second.

The band, native to the fifth region, returns with its second plate, packed with guitar fueled tunes, distorted basses that shake the floor and choruses that stay in the head for a long time. While remembering the good moments of post punk, they manage to emerge victorious by claiming the electric guitar as a fundamental instrument in the conduction of the songs and the creation of atmospheres.

The album, spanning six songs, opens with Inés Gibson, which immediately invites to stay for more with a captivating guitar riff that moves on a very powerful bass line that takes control of the track as it makes up for an excellent support so that the delay-painted voice may transmit an attitude filled coldness. The second theme, Faceless, uses the same strategy of playing with the intensities in an excellent fashion, using as a base a beat that is intense and that does not give any pause and that does not need it either.

Love (in black & white), the third track, synthesizes the elegance and neatness in which Mortenzen makes noisy but controlled rock, at the same time they take a walk into post grunge and noise. Umbral, track that gives name to the LP, mixes well the acoustic and harmonic side of Mortenzen with the darkness and solemnity that characterizes the album. Then comes Run, which brings to an end the previous calm and brings back the fast and dirty rock and roll right from where they left it, causing its listeners to wait for distorted choruses to headbang slowly to. Umbral closes this LP with You came from the late 80’s, a track that, while El Gato asks “Wanna kill me?” In the chorus, lives up to its name while letting us see where Mortenzen gets inspiration without taking off from the here and now.

Controlled dirt, firm and constant rhythms, guitars that fill the space with high decibels, distorted basses that make the speakers boom and melodies that with little achieve much, is what Mortenzen brings in its second album while giving a lesson of minimalism for those who don’t believe in “less is more”.

Umbral manages to hit the nail for those who are nostalgic for nineties rock and roll, as it has no problem with exaggerating the darkness since it does it with the necessary attitude. And, if these bunch of tracks have something to give away, is attitude.

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Felipe Gonzalez
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