Solteronas En Escabeche – Lenguaje y Comunicación (2019)
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Solteronas En Escabeche – Lenguaje y Comunicación (2019)

viernes 01 de marzo, 2019

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Escrito por: Matías Burgos

En la sobrepoblada fauna de bandas chilenas actuales, Solteronas En Escabeche es uno de los animales más raros. Llevan 21 años merodeando por todo tipo de escenarios sin ser encerrados en ningún estilo, inclasificables no tanto por todos los géneros que entretejen en sus canciones, sino que por el sonido que logran con voz, bajo, batería y una guitarra acústica con cuerdas de nylon. Sin pedales de efectos ni más recursos que sus propias garras, la banda toma con magistral técnica pasajes progresivos e intrincados, para lanzarse con violencia desprolija al punk o a la psicodelia más densa, luces y sombras, todo en el mismo tema.

Después de varios adelantos en vivo, al fin llega “Lenguaje y Comunicación”, su cuarto disco que demoró 9 años en salir. Nada raro (¿nada?) en la frecuencia con la que publicaron sus anteriores trabajos, con la banda manteniendo fresco el escabeche: Doctor Pez (guitarra y voz) alterna calma con tormentas de rasgueos, alaridos y susurros de tono nasal. Mimo Rapaz (bajo) y Ulra Díaz (batería) conducen con precisión agresiva los ritmos laberínticos que ambientan la tensión ondulante de las letras, crípticas y otras veces directas a la sien. Así abre “Borradura”, que parte agarrándonos de una fina cuerda en alta tensión, sobre un ritmo firme que va agarrando intensidad, llegando a los gritos urgentes del Doc, despabiladores como alarmas de bomba. “Opinión Pública” pone el clima siniestro, con rasgueos simulando violines y secuencias progresivas con punk de guitarraepalo, entre silencios que dejan al borde del abismo. “¡Quiero pasar mi boca por un mierdal!”, es quizás una alegoría a lo que significa ser el eco de la siempre contaminada opinión pública. O quizás no, así es con Solteronas y sus letras abiertas.

El calor del manto de Violeta se siente en “Martillero”, una tonada oscura y deformada. El hihat hace andar esta cueca que se desmadra cada tanto hasta el delirio, cantando “¡Allá va, allá va!” en momentos en que realmente parece que se fuera bien a la chucha todo. “Gendarmería” es la más pesada del disco, todo un recorrido turbulento con la guitarra rasgueando metaleramente el nylon, alternando con un reggae acelerado, luciendo los trucos del Doc que simula un delay en sus cuerdas. “Trip/Tongo”, secuencia instrumental con introducción de aullidos, sigue una nube malévola de alucinaciones horrorosas. Si los Jaivas hicieron la fraternal “Marcha al Interior del Espíritu”, esta sería la “caída libre al pozo sin fondo que es tu alma”.

“Ápterix” nos entierra en graves disonancias de bajo que van escalando en un angustioso riff, contrastando con la aguda voz que relata una letra repetitiva que va desarmándose, atropellándose, provocando una sensación de encierro. La batería precisa guía los ambientes del tema que termina en cánticos tribales, de un inventado idioma. “Bonanza” se revuelve con redobles y juegos de tambores, entre acordes cuasi nu metal y cánticos luminosos en el pantanoso sonido de este tema, bien heavy. Cuando todo es caos y desorden, es donde se nota que Solteronas saben de verdad cómo tocar sus instrumentos y entre ellos, más allá de seguir una “volada” cualquiera en sus improvisaciones.

“Braille” es una pausa de música concreta (o más pitucamente, “musique concrète”), de dientes apretados y golpes profundos en medio de la calma, que se rompe como una bola de boliche en mesa de vidrio con la canción que sigue, “Qwerty”. Un tema que recuerda un poco a Yes en versión negativo, siguiendo secuencias hipnóticas y un final potentísimo. “Babel” da la luz del final con un delicado arpegio de guitarra, molestado por puertas, tos, celulares y en general lo que pasa en una sala de ensayo. Es donde se cierra el círculo de los tópicos del álbum: las trabas del lenguaje, los conflictos de comunicar lo que sentimos, su impacto en nuestras relaciones con otros y la realidad.
Quienes estén cansados de esperar discos nuevos que sorprendan pero que son más de lo mismo, encontrarán en “Lenguaje y Comunicación” a una banda motivada por descubrir nuevos recovecos sonoros, sin ningún tipo de compromiso con nada ni nadie en más de 20 años de carrera. Con una producción sonora impecable, preocupada de la claridad de las ideas y no de adornarlas, Solteronas ha logrado el que puede ser su mejor disco hasta ahora. Ojalá no esperar otros 9 años para comprobarlo.

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Matías Burgos
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