UNBLESSED – MURDERING HOPE (2021 y 2025)
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Escrito por: Equipo SO

Cristian Salgado Poehlmann

Muchos cuerpos han pasado bajo el puente del cual se sostiene la extensa carrera de los Unblessed, agrupación death black metal emblemática, nacida en Santiago en 1999 y liderada por el sempiterno Paul Callahan Abarca, con quien en nuestros buenos viejos tiempos coincidíamos en las tocatas de la Trifulka –Irarrázabal con Antonio Varas– y La Laberinto, y escribíamos en el foro Metal Planet. Probablemente Unblessed pertenezca a la última generación de bandas chilenas que, en tanto hecho gregario, vivió el metal como fenómeno de revolución subterráneo y extremo, y no como la salida acomodada, uniforme y hasta bonita que acaeció después. El metal es todo lo contrario a esto último: violento, desagradable, dionisíaco y antiautocomplaciente. Desde 2007 en adelante –fecha de publicación de Burning your Faith, su primer largaduración–, los Unblessed no han parado de sacar material. Lejos de generar un estilo uniforme, cada uno de sus seis discos cuenta con elementos diferenciadores.

Cuesta encontrar la repetición en Unblessed. Murdering Hope cumple con esta máxima. Editado en CD este año, aunque en caset en 2021, suena diferente a todos sus anteriores trabajos. Sí ratos evoca al primerísimo Unblessed, el que conocimos en 2002 con el EP Monolith from Beyond, ese que salía de las vísceras, algo para celebrar. Algunas secciones de “Murdering Hope” y “Autoboycott” provocan un viaje hacia ese pasado monolítico y nostálgico.

Murdering Hope suena pantanoso, pesado. Es quizás el disco menos “brillante” en términos de sonido de Unblessed. Un acierto, pues las canciones resultan más definidas. Esto se debe a dos factores. Por un lado, naturalmente, la producción: buen trabajo en lo relativo a
los registros graves, en particular cuando bombo y bajo se apoyan. Ahí el disco crece, se malea, y en el metal la maldición es gloria. Por otro lado, la composición. En esta oportunidad encontramos a un Paul Callahan mucho más quirúrgico que en otros discos. Murdering Hope es un trabajo prácticamente antipódico en relación al anterior, Killing your Last Drop of Innocence (2017), cuya materia prima constaba de mucho riff a cuerdas abiertas, un álbum muy black. En Murdering Hope, en cambio, el recurso explotado, en términos transversales, es la precisión en el trabajo de los riffs. Menos ruidoso; mayor lupa y elaboración musical. De hecho, “Braveness into Me” en ciertos momentos recuerda a Atheist. Los riffs están más controlados y hay una mayor explotación del trabajo individual de la cuerda. La ejecución del bajo por parte de Jonathan Reig también aporta en este aspecto, pues su manera de tocar es mucho más de soporte armónico que lo que hizo Felipe Alarcón en Killing your Last Drop of Innocence, lo que vuelve el sonido de Murdering Hope más denso.

Dentro de Murdering Hope, hay cuatro temas que destacan por su calidad y complejidad estructural: “Irreverence Irreversible”, “S.E.N.A.M.E.”, “Braveness into Me” y “Nefasto”. Es cierto: Unblessed siempre ha apostado por la mutabilidad dentro de sus canciones, no obstante, a veces tanto cambio dio resultados tirantes, transiciones que suenan duras. En esta ocasión, en cambio, cada riff está integrado de manera inherente con el siguiente. Fluyen bien los pasajes internos de cada canción. Y eso que debe ser el material más complejo que Unblessed ha compuesto en toda su existencia. Una de las gracias de Murdering Hope es que los liderados por Paul Callahan consiguieron sonar complejos y chacales al mismo tiempo, técnica y malditismo en una sola placa. Mención aparte para “No Gods No Masters”, una canción muy pesada, de barrio y vereda, con cierto peso hardcore que se mezcla con death y black metal. Excelente aporte, un mazazo.

Murdering Hope tiene por mérito ser un álbum que reúne la totalidad de Unblessed hasta el momento de su publicación. La nueva propuesta composicional de ese entonces se funde con los elementos más clásicos del grupo, pasando también por uno que otro ritual
sonoro de su época intermedia. El punto débil del disco es la canción “I Damn you”, muy por debajo del resto, pero esto termina siendo un detalle. Desde Man Has Killed God que Unblessed no sacaba un disco tan bueno y esto es algo que me pone contento. Los Unblessed
nunca han bajado los brazos y valoro mucho la independencia y coraje que Paul Callahan ha mostrado con su agrupación durante todos estos años. Como bien dice el poeta Ángel González, “Para vivir un año es necesario/ morirse muchas veces mucho”.

 

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Equipo SO
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