PICTURE Y SU WARHORSE: CABALLO DE GUERRA ULTRA METALERO
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PICTURE Y SU WARHORSE: CABALLO DE GUERRA ULTRA METALERO

PICTURE Y SU WARHORSE: CABALLO DE GUERRA ULTRA METALERO

lunes 01 de diciembre, 2025

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Escrito por: Equipo SO

Por Pablo Rumel

Este miércoles 3 de diciembre los neerlandeses se presentan en la Sala RBX, y para seguir ahondando en su leyenda, rescatamos de las cenizas uno de sus discos más diferentes a lo largo de su carrera.

Picture es una banda holandesa de viejo cuño, y que probablemente de haber nacido en los Estados Unidos o Inglaterra habría corrido diferente fortuna: que no se mal entienda, no estamos diciendo que hubieran tocado mejor, ni de lejos, Picture es una banda que cuenta con una musculatura forjada en acero, pero si bien son 45 años haciendo metal, la etapa dorada de la banda está en sus primeros años, desde el 79 hasta el 87, con álbumes gloriosos, muy de su tiempo, como Diamond Dreamer o Heavy Metal Ears.

Y es en su discografía, con 10 placas en su haber, que encontramos una rara avis, acaso la joya perdida de la corona, el álbum Warhorse de 2012, que difiere mucho de esa veta hard-rockera-heavy que todos conocemos, con una temática fantástica que lo hermana con el Eternal Dark, y por supuesto, por su voz, interpretado por Pete Lovell, quien estuvo al frente entre el 83 y el 85 y acompañó la banda en los tramos 2007-2016.

Es sabido que bandas con muchos vocalistas, como ya vimos con Vision Divine ) suelen preferir en vivo los álbumes más clásicos o los más recientes, y es por eso que Warhorse queda en terreno de nadie, al no ser parte de las primeras bazas de Picture ni tampoco pega con lo novedoso que siempre busca imprimir un nuevo trabajo. ¿Síndrome del patito feo? Creemos que no, porque es un disco muy bien producido que tiene puntos muy interesantes, y que analizaremos a continuación.

EL CABALLO DE GUERRA AL ATAQUE

Toda banda heavy que atravesó el milenio tuvo alguna vez su disco demoledor, su tanque cañón-destructor, como Judas Priest y su Jugulator o el Revenge de Kiss: cosa curiosa, no suelen estar entre los favoritos de los fans, y visto con frialdad se entiende, porque solían adentrarse en fronteras más metálicas que los alejaba de sus bases.

Ya su primer track, «Battle Plan» se aleja de inmediato de sus antecesores, en primer lugar, porque no tocan temáticas sociales como el desempleo, las fisuras internas o las pesadillas interiores; va con un aire narrativo épico, con opening cinematográfico incluido, el cual simula un campo de batalla en plena refriega, y al igual que en la Ilíada de Homero, se nos narra las tácticas que debe desplegar un general para salir airoso en la reyerta.

El fraseo guitarrero va de frente con acordes graves y arrastrados, intercalando con armónicos y secciones impregnadas de solos melódicos de vocación épica. Los golpes de caja son contundentes, con juegos de platillos que oscilan entre la estridencia y las ráfagas. Como hemos dicho, la dureza no se centra en ritmos acelerados o endiablados tremolo pickings, y «Shadow of the Damned» ilustra muy bien esto, una canción que parece la confesión de batalla de un puritano enloquecido dispuesto a cortar cabeza de pecadores, y que no necesita acelerar las marchas para crear la maquinaria bélica.

Picture sigue siendo Picture, pero se aleja de la NWOBHM y se acerca más a bandas estadounidenses ochenteras que exploraron líricas y estéticas dignas de Conan el Bárbaro o de alguna saga de espada y brujería como los Manilla Road, Jag Panzer o los gloriosos Riot con su Thundersteel, bandas que sonaban a truenos y sacudidas de cruzado medieval repartiendo mandobles a mansalva.

«Rejected» o «Edge of Hell» son puro rock and roll sin salirse de la pauta épico-groovera, con percusiones cuadradas y un golpeteo a las seis cuerdas con rítmicas bailables… pero bailando la guerra, y armándose hasta los dientes, como un buen combate rolero de Dungeons and Dragons entre guerreros y orcos aullantes.

«The King is Loosing His Crown» recuerda una veta diferente del primitivo power metal americano, ese que no se basaba en el virtuosismo de sus músicos y cantantes, ni ponía cien mil arreglos entre cada acorde, sino que se centraba precisamente en el poder, un poder black sabbathiano con estructuras pegadas, riffs espiralados y estribillos interpretados a todo pulmón, sonando como toneladas de titanio a velocidades ralentizadas y solos de guitarra bluseros.

LA CALMA DEL GUERRERO

Por supuesto que un disco tan largo, que promedia casi la hora, tiene sus momentos introspectivos, como la balada «Think I Lost My Way», ¿qué hay detrás de la ilusión y de esas luces cegadoras que impiden la visión? No lo hemos mencionado, pero la voz de Pete Lovell, como recordará el fan de Picture, en esta encarnación le imprime más oscuridad y graves, con tonalidades cálidas que recuerdan más a un Blaze Bayley que a un Robert Plant.

Una canción que desentona con la propuesta y el concepto es «My Kinda Woman», una pista que si bien mantiene los tonos bajos, no tiene nada que ver con el universo épico de entrada, y más parece un cover de Deep Purple, Grand Funk o de Uriah Heep.

Muy diferente al caso de «War Horse», donde retoma una vez más las metrallas duras, la percusión combativa, esos armónicos entre cada riff que fueran tan novedosos alguna vez, y unos quiebres con solos rápidos dignos de un Yngwie Malmsteen.

Las canciones de cierre como «We´re Not Alone» y «Stand My Ground» terminan por completar la propuesta, alejándose más de la apertura más metalizada y bordeando mucho más las pistas del rock and roll. Como bonus track, es interesante oír la regrabación de «Eternal Dark», con el agregado de MMXI, un intento por modernizar el clásico con una base más dura y una remezcla mejor ajustada: el resultado es discutible y es probable que los bangers se queden con la original, no obstante, le imprime un grado de coherencia al disco.

EPÍLOGO HEAVYPOWERMETALERO

Warhorse es ese disco incómodo que toda banda veterana deja caer cuando decide tensar el arco más allá de lo permitido. No es un desliz, tampoco una herejía: es Picture explorando su propio filo, levantando un estandarte que nadie les pidió pero que igual plantaron en medio del campo de batalla. Suena a hierro gastado, a épica que no necesita correr para imponerse y a una banda que, por un instante, dejó de mirar el retrovisor para enfrentar sus propios demonios estéticos.

Quizá por eso quedó atrapado en tierra de nadie: demasiado pesado para los nostálgicos, demasiado clásico para los que solo buscan novedades. Pero ahí está su fuerza. Warhorse es una anomalía orgullosa, un caballo de guerra que avanza a paso firme entre la niebla, consciente de que no pertenece del todo a ninguna época de Picture: la palabra final la tiene usted.

 

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