Asunción – El Paisaje Interior (2019)
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Asunción – El Paisaje Interior (2019)

Asunción – El Paisaje Interior (2019)

martes 20 de agosto, 2019

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Escrito por: Álvaro Molina

En una reciente entrevista para la webzine chilena LOOP, el músico Cristián Sánchez (La Golden Acapulco, el diAblo es un magnífico) compartió algunas de las perspectivas sonoras que asoman en ‘El Paisaje Interior’, el nuevo trabajo asociado a su proyecto solista Asunción, donde muestra su cara más sublime y meditativa. Según Sánchez, una de las influencias que se trazan en este disco es la de Pauline Oliveros, compositora norteamericana y figura central en el desarrollo de la música electrónica de vanguardia durante la posguerra. A partir de sus investigaciones sobre técnicas auditivas y experimentos sonoros, Oliveros logró acuñar los conceptos de “escucha profunda” (deep listening) y “meditaciones sónicas” (sonic meditations) acentuando las sutilezas del sonido con el objetivo de lograr una «expansión de conciencia» y, eventualmente, un propósito humanitario de sanación. Durante la década de 1960, la compositora entró en un período de retiro, tomando una postura ascética frente a la agitación social que golpeó a una era marcada por la desesperación política y la violencia a toda escala. Entró en un estado de contemplación, descubriendo que “la privacidad en la composición musical tenía un carácter terapéutico, tranquilizador a nivel mental y físico, un respiro ante las traumáticas noticias de un mundo en decadencia”. Encontró refugio en la escucha, función que luego transformó en una forma de activismo; en una entrevista del año 2003, Oliveros definió esta “escucha” como “la base para la creatividad y la cultura. La manera en que escuchamos, es lo que desarrolla nuestra cultura y la forma en que una comunidad de personas escucha, es lo que da origen a su cultura”.

Independiente de la distancia temporal que separa el trabajo de Oliveros con el de Asunción, estas meditaciones sónicas o “deep listening” y su contexto de intimidad creativa repercuten en el proceso de creación para ‘El Paisaje Interior’. Luego del receso con ‘el diAblo es un magnífico’, Sánchez tomó la oportunidad para abordar sus ideas musicales de manera introspectiva, “en la intimidad de mi hogar y [con] mayor autonomía al momento de componer y tomar decisiones de carácter creativo”. Tomando esto en cuenta, las tres composiciones que dan forma a este disco invitan a sumergirse en un estado de abstracción, contemplando atentamente la volatilidad para manejar los espacios de ambient, krautrock y la preferencia por construir tapices de sonidos que deliberan entre el minimalismo y diferentes niveles de ecos que provocan una confortable resonancia en la escucha.

El panorama que propone Asunción se introduce de manera directa, estrechamente conectada con el título que le da el nombre al disco. El ritmo palpitante en las baterías electrónicas y las diferentes texturas de los sintetizadores dibujan un auténtico “paisaje interior”, complementando la naturaleza íntima del cuerpo – sus movimientos, pulsaciones y respiración – con la música que induce a una excursión perceptiva hacia la imaginación o la memoria. Vale decir que para Sánchez, el título de cada una de estas tres composiciones no fue casualidad o azar. En la misma entrevista con LOOP, reconoce que “en lo personal, el acto de nombrar una canción, es de un carácter importantísimo, sobre todo si es música instrumental, ya que la acción de titular permite proyectar en el oyente una imagen mental del sonido como paisaje y/o relato a través de un título evocador”.

“Op.2 (llamamiento)” invoca imaginarios de un futurismo brumoso y color obsidiana, casi cyberpunk al rememorar algunos de los trazados de Vangelis en Blade Runner, la frondosa ciencia ficción de los sintetizadores de Tangerine Dream o la repetición ominosa en la música incidental de John Carpenter. Sin embargo, se mantiene esa sensación de estar sumido en algo que – parafraseando a Keith Fullerton Whitman – capta el campo sensorial en su totalidad, estirando el tiempo y convirtiéndolo en algo maleable, metáfora que se consolida en “La geografía infinita que yace y arrea la franja litoral”. Con un título sugerente que nuevamente evoca influencias tomadas por Sánchez a partir de textos sobre la antropología de las plantas alucinógenas y el éxtasis del chamanismo, los 20 minutos que abarca “La geografía…” se elevan hacia una órbita de naturaleza eterna, donde las notas se prolongan y sostienen, materializando la experiencia sonora y expandiendo la unión entre ritmo y sentimientos en una envolvente atmósfera auditiva.

La íntima expresividad que se vislumbra en ‘El Paisaje Interior’ supone un refugio para el oyente, como un ejercicio de calma y respiro ante el la monotonía del frenetismo moderno. La invitación es a una escucha atenta, con el interés puesto en la flujo de detalles que aparecen y abren espacios, entran en repeticiones y trances para luego difuminarse en medio de los ciclos que transcurren a lo largo de estos 44 minutos. Sin embargo, esta actitud no es una abstracción que obligue a escapar o desvincularse del mundo. Ante todo, hay una frase de Oliveros que logra resonar: “Escuchar es dirigir la atención hacia lo que se oye, recogiendo significados, interpretando y decidiendo a una acción meditada, razonada”.

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