CANERA – C I E G O S (2018)
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CANERA – C I E G O S (2018)

martes 11 de septiembre, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

Desde las tierras de Requínoa, pueblo del valle central chileno, llega este set de cinco canciones que constituyen el primer avistamiento de la banda CANERA, el power-trio que lleva apenas un año de vida y viene a sumarse al carro de la escena orientada a la psicodelia pesada, el sludge y el doom en este país. Estilos musicales que, últimamente, han tenido la misma fertilidad que los campos y valles con mística propia de donde provienen los CANERA. Aquí tenemos cinco temas que son unos bombazos absolutos al oído, con el espíritu de Dimebag Darrell como telón de fondo y fuente de inspiración primaria, son riffs brutales que se recomiendan escuchar hasta que el parlante o audífono diga “no más, por favor”. Pero el oyente, definitivamente, quiere más.

La música en ‘C I E G O S’ es dueña de una fuerza y energía que, para los fans del género, se goza sin remordimiento. Todo empieza con “Cobquecura” y sus cuatro minutos de dureza sónica y grooves “panterescos”, la primera consagración de este ritual en base a líneas de bajo profundas y pesadas a cargo de Nicolás, sumadas a los mazazos en la batería de Julio y la guitarra de Maverick, la cual suena con la espesura de un humedal importado desde las tierras sureñas de EEUU, cuna del sludge moderno. Porque, si se quiere, hay paralelos: las guitarras acopladas, voces ininteligibles y una sensación de aspereza podrida a lo largo del disco recuerda a los primeros años de Eyehategod o Acid Bath. Por lo mismo, oyentes audiófilos apártense de aquí; una de las “gracias” en ‘C I E G O S’ es que la producción no es de la primerísima calidad o nitidez, pero ¿y qué? Pienso que la grabación, a cargo de José Robles, es más en función de un recurso estético para darle realce a la crudeza del sonido. Pero no se asuste, amigo lector, porque si Ud. es de los que goza este tipo de estilos, siga adentrándose en este disco.

En todo caso, CANERA logra manejar acertadamente la selección de canciones incluidas en este primer trabajo (¿formal?) desde que se formaron en junio del 2017. Hay algunas que son tinieblas instrumentales, como “Fumanchando” o “Palo y Hoja”. Esta última muestra otro de los caminos por los que se pasea el trío; psicodelia oscura, con ambientaciones de reverberación, donde el juego rítmico-melódico entre los tambores tribales de Julio y las guitarras espaciales de Maverick logra funcionar para mostrar que no todo aquí es dureza por sí misma, ni menos por “posar” en hacer música pesada, sino que hay algo más misterioso escondido entre estos cinco temas. Finalmente, en “San Cipriano”, el trío se lanza con todo y arroja cinco minutos explosivos de sludge puro, tradicional y convencional, incluso abriendo líneas en pasajes más agresivos cercanos al grindcore de Outlaw Order y Soilent Green.

Básicamente, los CANERA hacen la música que quieren, sin pretensiones ni intenciones de quedar bien con alguien en particular o con “la escena”. Tampoco estamos frente a los grandes “salvadores” o agitadores del género en Chile (recuerde, los amigos llevan recién un año como banda y tengo la impresión de que aún viene mucho trabajo por hacer). Pero, sin duda, son una nueva gema en la cofradía del stoner y la psicodelia pesada chilena, la cual está viviendo un momento más que intersante. En fin. No tengo idea cuántas bandas parecidas a ellos habiten por las tierras de nuestro querido “valle de los vinos”, pero ojalá que todos beban de la misma copa porque, la verdad, está funcionando.

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Álvaro Molina
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