Ciudadanos – Amalgama (2019)
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Ciudadanos – Amalgama (2019)

Ciudadanos – Amalgama (2019)

martes 28 de mayo, 2019

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Escrito por: Álvaro Molina

Si hay algo que caracteriza a la escena “indie” nacional es que, poco a poco, se ha ido consolidando la existencia de un sonido más o menos compartido que, actualmente, no es algo estandarizado ni mucho menos homogéneo. En cambio, ocurre que un particularmente alto número de artistas y grupos que lanzaron carrera a principios – o mediados – de esta década que ya está en su ocaso, tienen una predilección por el pop de guitarras armónicas y masticables y otras fórmulas de rock alternativo que están probadas, funcionan y dan un piso de seguridad. Al parecer es el “espíritu de la época”. Tal espíritu les ha permitido a algunas ganar algo de terreno frente al avance de fenómenos más derechamente masivos en el acotado y lento mercado de la escena chilena.

En el caso de Ciudadanos y su nuevo disco ‘Amalgama’, la gruesa combinación de rock alternativo y sus respectivas diásporas de estilos los muestra como un grupo que, a primeras, pareciera encajar en esa obsesión de nostalgia noventera que ha querido estirar lo más posible su fecha de vencimiento. Luego del EP ‘Piedra y Cristal’ (2017) que bebía directamente de la fuente de la “eterna” juventud del grunge y una tirada de singles que tomaban de afluentes relativamente parecidos, el primogénito disco de estudio del cuarteto santiaguino suena más como una frescura frente al pasado que como una mirada de estancada – y estática – melancolía. Definido como un álbum que (parafraseo) “busca situar al oyente en diferentes planos que lo lleven a distintos sentimientos y emociones”, esta conceptualidad de ‘Amalgama’ le hace una suerte de justicia a su título. Son ocho temas directos que no se dan rodeos innecesarios. Definitivamente hay una presumible vocación por las guitarras saturadas a cargo de Javier Correa (voz principal) e Ítalo Orellana que recuerdan a la intensidad de contemporáneos nacionales, como siguiendo una línea algo más rockera de lo hecho por Adelaida o una amortiguación al ruido desenfrenado de Slowkiss. No obstante, hay giros inesperados y sorpresas en canciones como “Fluorescencia”, que cuenta con un sonido y espíritu sutilmente oscuro y adictivo o “Caer en Vuelo”, donde se inducen juegos de melodías poco predecibles que rompen varios de los clichés que sacuden a muchas de las bandas influenciadas por el post-punk rabioso. Pero sin duda es en “Sumergir” y “Frontal Paraíso” que Ciudadanos demuestra con una elocuencia lírica y musical brillante los nuevos bríos que intentan traer a la escena. La primera es una canción de ansiedad post-término de relación casi adolescente (“Te dejaré elegir el día, olor a flores secas y humedad”) y con personalidad propia que fácilmente podría ser el hit radial del disco al mismo tiempo que convertirse en el himno de la banda. La segunda embiste con la energía electrizante del shoegaze y noise pop, iluminada por un haz de neón y luz ultravioleta. Aquí el cuarteto no pretende ser un impostor de estilos, sino que manejan afiatadamente la manera en que una canción de este estilo debiera sonar; la justa cantidad de retoques y efectos en las guitarras que crean múltiples atmósferas, “amalgamadas” con los espacios amplios y épicos de la base rítmica a cargo de Josh Curtis (bajo y voz) y Bastián Rodríguez (batería). Todo en medio de un escenario donde hay crípticas visiones sobre “el universo nos ha vuelto a comer, no nos vomita, euforia en 4D”.

Y bien. ‘Amalgama’ no cae en la trampa de estancarse remezclando fórmulas antiguas que ya empiezan a fermentar. Incluso se atreve a agregar un interludio (el muro de sonido altamente intervenido de «Radiofrecuencia no identificada»), recurso sonoro a veces extrañado en otros trabajos. También se da el tiempo para divagar por reverberaciones folk pop en «Hemoglobina», desatando aún más las emociones de alejamiento y alienación («Cuando desperté boca abajo en tu balcón, me desvelé buscando una imagen, voy a gritar y no me verás, corazón de metal no me llames»). Es un debut donde hay un poco de todo, dentro de ciertos márgenes estilísticos. Probablemente ocurre que en la banda se conocen muy bien, tanto a sí mismos como a sus influencias, dando la sensación de que miran las promesas del futuro reforzando la sinestesia que entregan las emociones de su música. Y quién sabe; quizás Ciudadanos nos trae una mezcla de colores que suma y aporta, entregándose como un nuevo espíritu en la estela de bandas locales, pero sin dejar de compartir la amalgama musical que constantemente se fragua en el terreno común de una escena en búsqueda de una identidad.

(Reseña en inglés)

If there’s anything that may help to define the modern Chilean “indie” scene is the sluggish process of developing a shared sound. Nowadays, it has consolidated not as a standard or a homogeneous attitude, but rather as a common ground for many bands. It revolves around chewy, jangly pop melodics and other alt-rock formulas that are probed and really work at compelling an ever-expanding (and more demanding) audience. You may call it the musical expression of the contemporary “indie music” zeitgeist. A geist that has allowed some of them to gain a resistance zone against the ferocious expansion of other massive music phenomenas inside the relatively small and sludgy mud of Chile’s scene.

As far as Ciudadanos’s new album ‘Amalgama’ shows, the broad combination of alt-rock and its respective diaspora of styles and sub-genres showcases them as a band that, at first listen, may fit into that trend of narcotic obsession with 90’s post-grunge and stretched, outdated power pop. After the EP ‘Piedra y Cristal’ (2017) that drank directly from grunge’s fountain of “eternal” youth and a couple of singles drenched with the same ingredients, the debut LP of this Santiago-based quartet sounds more like a fresh take on the past rather than a melancholia-infused stagnated contemplation of it. Defined as an album that (paraphrasing) “seeks to deploy the listener at different scenes that take him towards different feelings and emotions”, this conceptuality present in ‘Amalgama’ justifies, well, its title. Here there are eight straightfoward songs that avoid unnecessary roundabouts. There’s an evidently presumable preference for Javier Correa’s (vocals) and Ítalo Orellana’s overdriven and flanger-phaser-DNA guitars that’ll make you remember intense acts such as Adelaida or Slowkiss (but here there’s a rather heavier take on the former and a friendlier, more pop-oriented ethos than the latter). Nevertheless, we find some unexpected and surprising turns in songs like “Fluorescencia”, which has a subtle dark and addictive sound and spirit. Or “Caer en Vuelo”, where the band induces some unpredictable melodic juggling, breaking the cliches that many bands influenced by raucous post-punk are obsessed with. But there’s no doubt that “Sumergir” and “Frontal Paraíso” are Ciudadanos’s brilliant and eloquent tour de force, both musically and lyrically. Even so, it kind of shows the fresh verves they’re bringing to the scene. The former is an anxiety-driven, tween, post-breakup song (“I’ll let you pick the day, stench of dry flowers and dampness”) with its own stamp and personality. Really, it could well be the band’s radio-friendly massive hit or, at least, its live anthem. Then, the latter song hits with the electrified, hazy energy of shoegaze and noise pop, brightened by neon lights and ultraviolet gazes. Here the quartet doesn’t pretend to be a genre sham. Alternately, they’ve got a tightly-knit way of managing a song of these characteristics; a fair amount of overdubs, phased-out effects and dreamy atmospheres, “amalgamated” with ample, largely epic passages brought by the rhythm section composed of Josh Curtis (bass and vocals) and Bastián Rodríguez (drums). All this settled at a scenario that brings cryptic visions of “the universe has eaten us again, it refuses to regurgitate us, 4D euphoria”.

Oh, well. ‘Amalgama’ won’t scam you. The album doesn’t get tramped in stagnation, remixing old, damp and boring formulas. It even dares to include a noisy interlude (the highly manipulated wall of sound in «Radiofrecuencia no identificada»), a sonic resource that it’s sometimes missed. It also gives some space to folk pop reverberation balladry on «Hemoglobina», furtherly unleashing the estranged, alienating anxieties. Anyway, there’s a little bit of a lot on this album, all inside some pre-defined margins. But the thing is, most likely, these guys know each other very well. And their influences, too. All of this gives the idea that Ciudadanos looks forward into eventual future promises, reinforcing the emotional synesthesia that their music delivers. And who knows; maybe this band is bringing us a melange of colors that adds up and actually contributes, giving itself as a new spirit inside the ever-expanding wake of local bands. Notwithstanding, they don’t stop sharing a common ground with that musical amalgam of a scene that looks for its own identity.

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